cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Los amantes dakotas
Amor |
08.02.14
  • 4
  • 0
  • 805
Sinopsis

Entre las cautivas había una linda joven de apenas dieciséis años, de tez cobriza y generosas formas. Wanagi se quedó prendado de Kipanna desde que la vio. Ellas fueron incorporadas a la tribu y acabaron asumiendo sus costumbres como propias.

Corría el año 1809 y en las laderas del Serrijón, la copiosa nevada favorecía al grupo de exploradores dakotas, que guiados por Wanagi, se aproximaban al campamento de invierno que los odiados crow habían instalado en las tierras que pertenecieran a sus antepasados. El pájaro de dos voces cantaba una triste melodía cual si presagiara un terrible acontecimiento…

 

Entraron con sigilo en un pabellón tras otro, asesinaron a los hombres y los niños, y raptaron a las mujeres. En pocos minutos, la carnicería se había consumado y diez prisioneras caminaban unidas entre sí por una gruesa soga.

 

Entre las cautivas había una linda joven de apenas dieciséis años, de tez cobriza y generosas formas. Wanagi se quedó prendado de Kipanna desde que la vio. Ellas fueron incorporadas a la tribu y acabaron asumiendo sus costumbres como propias.

 

Con el paso de los meses, Kipanna sustituyó el rencor que sentía hacia Wanagi por una admiración fuera de lo normal. Un día en el que la linda crow se bañaba en el río, el varonil explorador la espiaba oculto entre unos matorrales. Observaba sus interminables piernas, su estrecha cintura pero generosas caderas y sus prominentes senos. Todo lo que veía le gustaba, mas no se atrevía a acercarse, pues temía ser rechazado. Sin embargo, Kipanna, que había visto cómo el joven guerrero se escondía, actuó de la manera más natural posible. Para ella la desnudez era algo natural de lo que no había que avergonzarse, así que continuó con el baño pero incrementó los movimientos sugerentes.

 

Wanagi no pudo más y se desprendió de su ya de por sí escasa ropa y, a la carrera, se zambulló junto a la mujer. Al final, resultó que las redes del amor los habían atrapado y comenzaron a besarse y tocarse como dos apasionados enamorados.

 

Por desgracia, el pezuta de la tribu les vio e informó al consejo de la falta que los jóvenes habían cometido. Fueron castigados a vivir exiliados durante dos lunas en las tierras áridas que se hallaban al otro lado del Serrijón. Si sobrevivían se les perdonaría su afrenta, pero, en ese caso, habrían de unirse para siempre ante toda la tribu.

 

Fueron muchas las penalidades que soportaron. La primera noche la pasaron a la intemperie, pegaditos, para darse calor. Al día siguiente encontraron un par de árboles dispersos, con cuyas ramas más largas hicieron el esqueleto de lo que sería su tipi. Hubo suerte, pues Wanagi pudo cazar un ciervo mulo de rabo negro y uno de aquellos pájaros parlanchines que anunciaban las nieves. Con la piel del rumiante hicieron una improvisada lona que les sirvió para guarecerse de las inclemencias del tiempo.

 

A la mañana siguiente, el mahto logró cazar un bisonte blanco. Las leyendas decían que los estos animales albergaban en su interior las almas de los dakotas asesinados por otras tribus, y que una vez muertos, las liberaban para que se reunieran con sus antepasados.

 

Transcurrieron los días con sus noches, durante las cuales se amaron como lo habría hecho cualquier pareja, pero llegó el momento de regresar con los suyos. Tuvieron que contraer nupcias, aunque para ellos no supuso un contratiempo, sino todo lo contrario, pues se amaban con todo su alma.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Aunque de profesión sea licenciado en derecho y militar, lo único que logra que me hierva la sangre es escribir. Mi pasión por la escritura ha hecho que lo deje todo y me dedique en exclusiva a este lindo arte.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta