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7 min
LOS BUFONES
Reflexiones |
27.02.21
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Sinopsis

Los bufones y los humoristas son los que revelan las verdades.

Una cálida noche de verano del año 2.000 en la playa de la localiad en la que vivo actuaba sobre un escenario improvisado un actor de teatro que se había hecho famoso haciendo satíricos monólogos sobre la actualidad en toda la península.

Reconozco que cuando yo lo vi en su actuación me quedé asombrado del gran ingenio y de la  capacidad crítica que tenía de los aconecimientos políticos del momento; así como de la imitación exagerada y caricaturesca que hacía del comportamiento y de los gestos de los personajes más relevantes que no cesaban de salir a todas horas en los medios de comunicación; muchos de ellos carentes de toda consistencia moral y humana.

Y como era de esperar el público que siempre está dispuesto a pasarlo bien ante un espectáculo como aquel se sentía inmerso en un estado de creciente hilaridad y de relajación. Sin embargo el gran éxito de aquel monologuista se debía fundamentalmente a que  con su desenfadada forma de hablar tomaba al espectador como a un confidente; establecía una corriente de empatía y de complicidad con el público, por lo que en medio de los jocosos comentarios su metalenguaje transmitía: "Yo soy tan sencillo como vosotros, y os comprendo perfectamente".

Otro factor a tener en cuenta sobre su éxito consistía en que el humorista en cuestión con su agudeza mental, con su desvenvoltura para decir lo que pensaba sin censura alguna, sin eufemismos de ninguna clase expresaba lo que mucha gente tenía en su mente, pero que debido a unas convenciones sociales, a una falta de recursos lingüísticos, y a unos clichés políticos magnificados por la prensa mediática que presionan a nivel inconsciente al personal, carecían de los suficientes argumentos necesarios, de las palabras adecudas para criticar o denunciar cualquier fallo de las élites del momento.

Pues si como decía el psicoanalista Sigmund Freud el humor en sí mismo es la válvula de escape para eludir una inevitable situación onerosa o dramática como por ejemplo aquel condenado a muerte que al subir al patíbulo exclama con ironía:"¡Vaya manera de empezar la semana!", mientras que el chiste se vale de unos elementos muy gráficos para contrarestar la represión que ejerce en el espíritu el discurso políticamente correcto, esta  misma actuación tan cercana al público, al hombre de la calle venía a ser a su vez una huida de la rimbombante solemnidad sea política o artística de cualquier sujeto  con una dimensión pública que en realidad es falsa, como ya mostró el cineasta Charles Chaplin en su estupenda película LUCES DE LA CIUDAD. Y esto es de agradecer. ¿Por qué hay que subir en un pedestal a nadie cuando la realidad de la vida nos demuestra que todos somos humanos; que nos equivocamos constantemente, y que  sólo estamos en este planeta de paso, y tal vez mañana ya no ocupemos el privilegiado lugar en el que estamos ahora?

Aquel actor monologuista que yo vi aquella noche, por supuesto no era ningún personaje excepcional. Pues él de acuerdo con su cultura de hoy en día seguía la tradición de los bufones de otras épocas lejanas. Desde la más remota Antigüedad no han dejado de haber estos sujetos, muchos de los cuales eran enanos o personas con otras malformaciones físicas que entraban en la Corte de rey de turno para su solaz y para hacer reír a los demás.

En efecto, los monarcas bajo la influencia de los astros muchos de ellos se creían que eran seres sagrados, mas el bufón a pesar de su grotesca figura y que siempre ha sido un tipo muy perspicaz y sobre todo muy mundano no se ha dejado deslumbrar por el ambiente de la Corte. Así que él con sus chistes y sus bromas aparentemente frívolas le señalaba a su soberano los errores, injusticias y las  mentiras que éste cometía para satisfacer a su egoísmo; cosa que no se le estaba permitido a ningún otro súbdito más.El bufón de la Corte con esta actitud crítica y burlona era capaz de devolver al monarca su poco brillante condición de ser humano, ya que por descontado él no era ningún elegido de la Providencia.

Y podría ser que aquel actor que yo vi en aquella ocasión también se inspirara en el bufón de la obra teatral de William Shakespeare EL REY LEAR en el famoso bufón llamado Falsfat, el cual no tiene reparo alguno en mencionar sin  tapujos las malas maniobras de su Señor.

Para mí un gran intérprete de este género ha sido el malogrado Miguel Gila quien sufrió los desastres de la Guerra Civil de España. Por tanto él que vivió la demencial exaltación militar de aquellos años, en sus monólogos no ha dudado en ridiculizar con sus simuladas llamadas telefónicas el absurdo de aquella belicosa situación, así como también a las rústicas costumbres que imperaban en una mayor parte de la sociedad de su tiempo. El país no estaba tan bien como nos quería hacer creer la propaganda del Estado.

Mas tampoco debemos de creer que los humoristas tienen tanta connivencia con el público al que divierten como dan a entender desde el escenario, ni son tan simpáticos como mucha gente cree. Al contrario.Yo he visto que cuando muchos de ellos han colgado su "disfraz" de bufón; o lo que es lo mismo, de humoristas en el perchero de su camerino y al acecárseles una parte del respetable plúblico para saludarlos y agasajarlos,estos intérpretes de la risa son los seres más antipáticos y groseros que cabe imaginar, según parece para que no se les confunda con el sujeto gracioso que se gana el pan en las tablas.Y lo mismo de podría decir de algunos cantoautores que dicen ser gente sencilla del "Pueblo sabio". Esto es pura demagogia para vender discos, porque cuando se les acerca algún admirador o admiradora se los expulsan de encima sin ninguna consideración.

A pesar de todo, los bufones al igual que el ARLEQUIN que es un personaje de la Comedie Francese del Arte son seres marginales que no dejan de estar próximos al pueblo llano y conocen sus anhelos y necesidades; pero claro, debido a su manera de ser  chistosa y risueña el acertado discurso crítico que pudieran hacer del sistema político dominante podría malintepretarse por simples bromas sin ninguna trascendencia, por lo que el mandamás srguía haciendo las mismas fechorías de siempre.

Ciertamente la gente en un discurso determinado se deja impresionar más por el énfasis grandilocuente de éste que por su contenido, su sustancia real, si es que la tiene, Con toda seguridad, si el bufón de un reino denunciara las corruptelas de su Señor con una actitud rebelde y disgustada,éste saldría mal parado en su comprometida situación.

Pero yo estoy convencido que tanto los bufones de un ayer, como los actores monologistas que hoy en día podamos ver, representan a la verdadera Democracia. No se dejan atrapar, influenciar por los vacíos tópicos del Poder. Son unos seres inconformistas y libres de cualquier convencionalismo, por lo que a mi parecer son absolutamente necesarios para nuestra salud mental y social.

 


 

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  • ¿puede haber algo más jocoso que la paradoja de lo brutal y tragicómico de como la realidad se presenta ante nosotros ? los bufones son quienes nos restriegan esa realidad una forma de critica y rebeldía ,la parodia del diario vivir , exponer nuestras debilidades, reírse de uno mismo y hacer mofa de los eventos crudos, suaviza en parte la manera en que percibimos la realidad y logra que lo asumamos de mejor manera , el mundo debería estar lleno de bufones. Cada uno de nosotros deberíamos a diario hacer bufonadas no solo por nosotros mismos, sino por los del entorno, seguro los psiquiatras dejarían de existir
    y las criticas son siempre las mismas porque los errores son siempre los mismos.... en mi país había un cómico (Tato Bores) cuyos monólogos hechos hace mas de 30 años se los repite una y otra vez y demuestran su tremenda actualidad.
    Los bufones de hoy en dia son los politicos que representan todo lo opuestos a nosotros mismos, un saludo
    Los bufones de hoy en dia son los politicos que representan todo lo opuestos a nosotros mismos, un saludo
    Hola, Francesc: que no sólo los monologuistas y los bufones dicen las verdades sino también los borrachos. Por cierto que una vez vino a mi pueblo Quique San Francisco, que murió ayer el pobrecillo. Por lo demás, tu texto, como otro que leí tuyo sobre cine es más reflexivo que narrativo; y está bien. Lo que me da algo de miedo -es broma- es que seas parapsicólogo.
    Soy fan declarada de los monólogos hechos con humor y buen gusto, que se alejen lo más posible del fútbol y la política, dos temas a los que no les veo ninguna gracia. Pero reconozco que los humoristas o bufones, de los que hablas en tu texto, sí son los que, precisamente por su status de entretener, trabajo aparentemente sin importancia, podían camuflar las denuncias a los excesos del poder sin sufrir graves consecuencias. Un buen relato, Francesc. Abrazos!
    De acuerdo,ahora vivimos en un espacio entre " Idiocracia"(gran película) y los distintos Mari Haters. Saludos
    De acuerdo,ahora vivimos en un espacio entre " Idiocracia"(gran película) y los distintos Mari Haters. Saludos
    Saludos Francesc .Excelente y bien logrado relato, nos remonta en el pasado, con los personajes, que en su oficio mostraban una fina destreza para burlarse, criticar o expresar verdades, con un lenguaje desafiante , sarcástico... para mí ,aún no han desaparecido .Existen en algunos programas de televisión, pero con poca inteligencia y sin clase, son lo que pretenden, valiéndose, quizás, del poderío de las masas comunicacionales, atreverse, según su ideología, objetar, sin ponderar criterios, de todo lo que surja, resultando, injurias, discusiones vanas, falsas y mal intencionadas, posiblemente los muevan intereses. Algunos están, hasta en el medio social donde te desenvuelves.
    Los bufones y los humoristas son los que revelan las verdades, pero esas verdades contadas en esa forma tiene la intención de desplazar la ira de quien la escucha. Los gobernantes utilizan muchos de estos personajes en los medios de comunicación con ese fin y así aliviar las protestas. Saludos
  • Los héroes siempre han existido, pero con diferentes ropajes según las épocas.

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    Los bufones y los humoristas son los que revelan las verdades.

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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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