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7 min
los chicos del chat
Amor |
21.11.19
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Sinopsis

Por experiencia sé lo estresante que resultan este tipo de encuentros , en mas de una ocasión me he sentido como el personaje, tal vez éste resulto algo exagerado... o tal vez no

                               LOS CHICOS DEL CHAT

Descolgué la cartera de mi hombro y borré la sonrisa fingida con los dientes de arriba presionando e labio de abajo para que no se diera cuenta que me faltan piezas dentales, me solté el moño del cabello, y me saque los zapatos que destrozaban mis pies. Me hubiera gustado decirle que no era tan atractivo como imaginé, que me parecía menos inteligente que en el chat y que su humor era extraño, desearía haberle dicho que ese color de camisa no le va a su piel oscura y que repite muchísimas veces un par de palabras, sin buscar sinónimos , es distinto  de aquel que apenas me viera iba a comerme a besos y hacerme sentir tanto placer como nadie jamás lo hiciera, y aun así me parecía irresistible. En cambio me dediqué a mirarlo; las manos fuertes y masculinas, uñas mal cortadas, pero limpias, el reloj notoriamente de algún ancestro, alto y robusto .se había afeitado prolijamente, un pequeño corte en la base del mentón daba fe de aquello. Ya no oía lo que decía, quizás porque los primeros 10 minutos bastaron para sacar de un tirón las fantasías en mi cabeza y despaturrarme de golpe en el suelo, porque él no intentaba ningún avance.

Habíamos hablado meses por chat con videoconferencias , fotos, videos y un montón de  etc.  Este hombre en vivo y en directo me resultaba totalmente distinto al apasionado poeta y divertido personaje, que me saludaba cada mañana, aun así quería continuar esta aventura. Para él parecía lo mismo, se portaba caballerosamente, pero me miraba en detalle y lo traicionaban los gestos de aburrimiento e impaciencia

Di por terminada la cita cuando me acerqué a decirle algo y él instintivamente retrocedió, luego apenas comió y no me pregunto si quería postre o café, tampoco comento nada de nosotros, abocándose únicamente a nuestro trabajo y situación financiera. En un acto de dignidad le pregunté si quería que pagara la mitad de la cuenta y el frunció el ceño, aquello me devolvió algo de amor propio

Al subir para regresar al auto, no me guio con su mano como hiciera cuando me recogió, tampoco acomodó mi cinturón y hablo solo un par de frases. Yo mire las luces de la ciudad y los automóviles desplazarse raudos por la ventanilla, cuando ya no me contestó la última pregunta

- supongo que esto es todo - dije rosándole el hombro suave

-¿cómo? Dijo como si no entendiera de que hablaba, yo sonreí incomoda, pateando una hoja fantasma en el suelo, estaba claro que él se iría como un caballero

- gracias por todo -  dije sin acercarme, no sabía si tenderle la mano o besarle la mejilla, el inamovible me miró con extrañeza, en realidad resultaba del todo incomprensible que después de todas nuestras risas y nuestras conversaciones tan íntimas, ahora aquí uno frente al otro se creara este abismo insondable, infranqueable, como un inmenso muro. Retrocedí un par de pasos para salir de su zona segura, y dejar de invadir su intimidad.

Nos miramos unos segundos, sabiendo perfectamente que no volveríamos a vernos , sentí una sensación de vergüenza y  una vulnerabilidad extraña me vino a molestar, tanto tiempo, tantas ilusiones, planes, risas, tanta información que ahora me transformaba en una persona expuesta , en alguien frágil , con las debilidades como venas abiertas desangrándose. Una  sensación de angustia mezclada con malestar me cruzó , un agua fría se deslizó con el recodo de mi espalda recorriéndome lento, haciéndome tomar conciencia de aquello.

- bien fue un gusto - dije intentando suavizar el tono y hacerlo cariñoso, amable, pero no sonó de esa manera

Me subo rápidamente a la camioneta, cuando ella retrocedió a casi un metro de distancia, era absurdo y suicida intentar el beso romántico que imagine y ensaye mentalmente. Me perdí de lo que estaba mal cuando llegamos al restaurant y ella reaccionó al roce de mi mano en la espalda con una mirada imposible de interpretar. Luego el tedio de mi conversación se hizo evidente, cuando se distrajo mirando las servilletas y a los mozos. Una angustia, desazón y rabia se apoderó de mí, bloquee lo hermosa que la encontraba, mucho más que en las fotos y video llamadas, ese brillo pardo en sus ojos y sus labios finos, pero aquellas miradas penetrantes y serias cortaron mis afanes, echaron por tierra mis ganas y mi entusiasmo al punto de trabarme la lengua y hacerme desear salir corriendo de allí, casi suspiré de alivio cuando ella dio por terminada la cita. De alguna manera me sentía ridículo y vulnerable, ella sabía tanto de mí, que intentaba que no se me acercara para evitar abrazarla, apretujarla y besarla ahí mismo, porque me moría de ganas

Me afirmé en el lavamanos e inspeccioné mi rostro, ¿habría sido demasiado maquillaje? me olí para ver si había abusado del perfume, la ropa parecía la adecuada ni muy sensual ni muy recatada. ¿Qué era lo que había hecho mal esta vez?, ¿porque él se había portado de forma tan singular, como si hubiese hablado con alguien más todo este tiempo?. Chequeo el teléfono por décima vez, pensaba en un mensaje corto como: de nuevo gracias, fue un placer o algo así, pero en cambio bloqueo la comunicación, para no tener que exponerme aún más y resultar arrastrada.

Me tiro en el sillón con una cerveza fría y la paso por mi frente, analizo mis movimientos, pero no logro encontrar la falla, si ella no hubiera estado tan distraída, habría intentado tomar su mano, si no me hubiese mirado de esa manera tan fría yo le habría abrazado al final y le habría invitado para una reivindicación; es menos sexy que en las fotos, también menos osada, pero inteligente, si le envió un mensaje corto y divertido como: ¿repetimos el calvario?, o un ¿oye, no sé qué pasó esta noche, pero me gustaría verte de nuevo… , chequeo el teléfono ,ingreso el mensaje y rebota ¡estoy bloqueado! ... entonces marco, no hay respuesta, vuelvo a marcar, sin respuesta

-ohh, ¡por dios me está llamando!, seguro para decirme algo acerca de esta noche, no estoy lista para el rechazo, ni para los reclamos, simplemente no contestaré

- no me contesta, ¿tan mal estuve? ¿Tan fuerte la impresión que me bloquea? Bueno en fin, tampoco voy a humillarme, ni rogarle.

- si vuelve a llamar le contestare en un tono muy suave para que sepa que a pesar de lo de esta noche, me gustaría intentarlo otra vez.

Ambos chequean cerca de las 3 nuevamente el teléfono, en línea dice… el con frustración y rabia ella con tristeza y desilusión.

 

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