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6 min
LOS COLORES DE LA VIDA 1
Reales |
25.03.22
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Sinopsis

Un pintor muy sensible puede captar una realidad más amplia de lo aparente. Este relato podría encuadrar en CIENCIA FICCIÓN.

Aquel domigo por la mañana del año 1998 Eduardo Costa que era un hombre de treinta años de edad, se hallaba en la amplia terraza de su apartamento ante un lienzo pintando un cuadro al óleo la panorámica de su Barcelona natal, confiriéndole a la obra una armonica sincronicidad cromática sin igual; aunque él de hecho se ganaba el sustento haciendo de escaparatista en algunos comercios de Confección en diferentes barrios de la capital.

Cuando más abstraído estaba en su quehacer, lo interrumpio su vecino y amigo que era de su misma generación llamado Javier el cual vivía en otro apartamento que estaba al lado del suyo y le propuso:

-¡Oye! Ahora no tengo nada que hacer. ¿Te vienes conmigo al bar de Pedro a tomar una cerveza y luego damos un paseo?

- Hombre, en este momento no puedo. ¿No ves que estoy ocupado? - le respondió el aludido mostrando lo que tenía entre manos.

- Chico, cuando estás pintando es como si estuvieras en otra frecuencia de onda - le dijo Javier con una sonrisa-. Yo que soy una nulidad para el dibujo siempre he querido saber la manera de ser de los artistas como tú. A veces creo que no te conozco lo suficiente.

- Bueno...No es fácil de explicar. Digamos que nosotros, los pintores, tenemos una percepción sensorial del mundo distinta de la de los demás. Nos fijamos más en los detalles. Y por supuesto el Arte figurativo es nuestra manera de expresar nuestras emociones. Para nosotros los colores son lo que da auténtica alma a un cuadro - le explicó Eduardo a su amigo.

- Sí, bien.. Pero al margen de la estética de tus obras, yo creo que tú pintas por algo más profundo. Es como si te evadieras de la realidad.

- Eres muy observador Javier. Sí, en parte tienes razón - convino Eduardo-. Pero en mi caso, más que evadirme trato de reinventar dicha realidad, porque ésta tal como es no me gusta nada.Es de un gris plomizo que asusta. Y esto se agrava en grado sumo con la apabullante vulgaridad que se expande por todas partes.

- ¿Y tienes algún plan para exponer tus obras?

- Estoy negciando con una galería de Arte que la han inaugurado hace poco que está en un lugar cercano a la Villa Olímpica.

- Ah. Y cambiando de tema. ¿Qué tal te va con Pilar? - inquirió Javier puesto que tenía el convencimiento de que el inconformismo del pintor tenía mucho que ver con la difícil relación sentimental que tenía con su pareja.

-¡Psé! Simplemente va .Al principio de salir con Pilar, todo era estupendo y yo era un tipo  formidable. Pero tan pronto como ella empezó a tomarme confianza resulta que no le gusta en absoluto mi oficio de escaparatista y dice que con él yo no haré bastante dinero; que nunca me haré rico. Quiere que yo sea tan ambicioso como ella y ansía cambiarme de arriba abajo como una media - confió Eduardo a su amigo. Y tras una pausa añadió-: Pero lo que a mí más me duele es que no hace ningún caso de mis cuadros. Es como si mi sensibilidad, mi voluntad vital no existiera.

-  Comprendo. ¿Y dónde os conocistéis? - quiso saber Javier.

- En un bar musical. Fue un día en que yo me sentía muy solo.

Javier prefirió no hurgar más en la vida privada de su vecino y se retiró al interior de su vivienda.

Aquel lunes por la mañana Eduardo se presentó a una tienda de ropa femenina que estaba ubicada en el  barrio obrero San Andrés para arreglar los escaparates de la misma, en razón del principio de temporada que se había iniciado. Mas cuando la dueña del establecimiento que era una dama de cierta edad, le daba unas instrucciones de cómo tenía que engalanar la exposición, a Eduardo algo insólito le ocurrió. El esaparatista vio que la dueña estaba envuelta en una aura, que en el griego antiguo significaba "brisa" que era de un color tan blanco como la nieve.

El se frotó los ojos creyendo que se trataba de los rayos del sol que se filtraban a través de la puerta de entrada que era de cristal, pero esta extraña visión no desaparecía sino que por el contrario todavía se agudizaba  más.

Al entrar la mujer en la trastienda, aquella aura cual un etéreo manto de novia lo llevaba junto a ella.

Una vez que el pintor hubo terminado su jornada laboral y regresó a su casa, aquella tarde lo vino a visitar Pilar. Esta era una mujer casi de su misma edad; morena, con el cabello corto; y algo delgada. En aquella ocasión parecía estar de buen humor.

- He venido a verte, para decirte que como he hablado a mi familia de ti, ahora mis padres quieren conocerte. Así que ellos te han invitado este sábado por la tarde a su casa a tomar café - le informó la chica.

- Oh. ¿Y no crees que es un poco pronto para abordar estas formalidades? - observó Eduardo con reticencia.

- De ningún modo. Hace bastante tiempo que salimos juntos, y es normal que esto sea asi - le respondió ella mientras lo besaba apasionadamente en la boca y le frotaba su vagina en sus genitales.

Aquel acto tan sensual fue un incentivo para que el pintor percibiera en torno a Pilar una radiación de color rojo que es el símbolo emocional de la pasión pero también de la posesión y del dominio.

Eduardo asustado de aquella nueva visión se apartó brusacamente de su pareja y volvió a frotars los ojos, pero sin ningún resultado.

- ¿Qué te pasa?- le preguntó Pilar tan asombrada como contrariada.

Eduardo le contó en pocas palabras lo que hacía el caso.

- ¡Claro! Como pierdes el tiempo con tus dichosos cuadros, ahora tienes alucinaciones con los colores - le espetó ella.

Aquel comentario tan carente de empatía hacia su persona y a lo que ésta representaba que esto propició que él viese que el aura de Pilar cómo del rojo pasaba al marrón que es lo que define la codicia y lo más ruín que cabe imaginar

Al marchar Pilar del apartamento el pintor volvió a la normalidad.

Sin embargo al día siguiente Eduardo recibió la fatal noticia que la dueña de aquel comercio al que él había ido para hacer los escparates y que le había visto aquella radiación tan blanca, había fallecido de un derrame cerebral. Pues si bien el color blanco significa pureza, asimismo también está asociado con la fría muerte.

                                                      CONTINÚA
 

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