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6 min
Los frenos de tu bicicleta
Varios |
26.11.18
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Sinopsis

Todavía no logro despertar pero puedo escuchar como insistes en que me levante, gritando exageradamente mientras corres a buscar el guardapolvo, las zapatillas, la mochila. Intento sutilmente fingir que estoy dormido para safar de la rutina pero igual me cambias el pañal, me vistes, me atas los cordones y me pones la mochila. A la fuerza me arrastras hasta la puerta, me cargas en la silla de tu bicicleta, me das la mamadera y pedaleas, mas rápido que el correcaminos de los dibujitos, mientra gritas a la mayoría de los autos. Admito que es gracioso ver la velocidad de tus rulos despeinarse y la cara de la gente cuando pasas arrasando con todo lo que se ponga en tu camino.

Llegamos al jardín, ese lugar que sinceramente no me agrada mucho, se la pasan tratando de entretenerme y aunque a veces los juegos son divertidos los niños son malos y suelen empujarme; entonces me siento a dibujar hasta que sea la hora de irnos.

Saludo falsamente a mis compañeros con un gesto gentil que me enseñaste casi minutos al nacer (muevo las manos) y salgo desorientado tratando de ver una cara familiar que mayormente es la del abuelo. Me lleva en auto a su trabajo mientras miro por la ventana como hace lo mismo que vos, salir apurado y gritar a todos los que nos pasan.

Me sienta en la computadora y me pone mi serie favorita “ la patrulla canina” que esta muy de moda entre mis pares, son perros que salvan el mundo como mi mascota cuando le pongo su disfraz de superheroe.

Pasan muy pocos minutos para escucharte frenar la bicicleta, para que a las apuradas me carges de nuevo y me lleves casa.

 No preguntas ni conversas nada, estoy seguro que no fue un buen dia para vos. Entonces me siento en la mesa, en silencio, mientras te observo apurada tratando de hacer la comida, ordenar y poner la ropa a lavar al mismo tiempo ( nunca lo logras, siempre se te quema). Te miro y me causa gracia como se te caen las cosas, a veces quisiera ayudarte pero no me dejas solo dices que lo voy a empeorar, ya que las veces que lo intente debo admitir que no me salió igual e incluso te di mas trabajo.

Me sirves la comida y te quedas mirándome, la verdad son muy pocas las veces en el dia que te veo comer. Largas las típicas preguntas de investigación del dia, mientras revisas tu agenda y firmas mi cuaderno; ¿Cómo te fue? ¿ Que hicieron en el jardín?¿ Comiste tus galletita?¿Quieres mas comida?¿ esta rico? Realmente nunca se que responder porque mucho tiempo no me das entonces todas las respuestas son muy cortas. Al rato me obligas a dormir la siesta, según tu es la hora en la que descansas y obvio no puedes descansar si estoy despierto.

Devuelta se repite todo de nuevo, me despierto de esas horas de sueños mientras preparas la otra mochila al mismo tiempo que te cambias y corres por toda la casa buscando cosas que nunca se lo que son. Me levantas, me sientas en la bicicleta y pedaleas ya más lento por que parece que te quedaste sin energía en la mañana, me das un beso en el cachete y me dejas en la casa de la abuela.

Mi abuela me prepara con paciencia la merienda, es tanto lo que tarda que me impaciento. Se ve que me acostumbraste a que sea todo rápido así que me largo a llorar y patalear en el piso para apurarla ( siempre funciona). Me calmo mientras tomo mi mamadera. Saco todos los juguetes que me dejaste en la mochila, traslado mis autos por toda la casa como si fuera un rally. Corro en busca de mas juguetes, para que mi pista sea gigante, la lleno de ladrillos a los costados y en el medio pongo papel higiénico. La abuela nunca se da cuenta porque se pasa la tarde teniendo conversaciones telefónicas con sus amigas, seguro que cuando llegues vas a ver el quilombo que hice y me vas a retar.

No pasa más la hora, me aburro entonces me siento a esperar el ruido de los frenos de tu bicicleta pero no se escucha nada. Frustrado me siento a desarmar los autos, les saco las ruedas y me imagino que soy el mecánico de Mickey.

¿Por qué tardas tanto?

Golpeas la puerta y trato de no mostrar interés para que sepas que estoy enfadado, entonces me escondo debajo de la mesa para ver como entras y me buscas por toda la casa. Siempre me encuentras sin importar lo complicado que sea el escondite.

A la vuelta haces las mismas preguntas. Llegamos cansados a casa entonces recalientas la comida del medio dia, mientras fumas un cigarrillo y haces cuentas en la calculadora. Te ves súper interesante como si fueras un detective tratando de resolver un crimen pero creo que en realidad tratas de resolver tus deudas.

Muchas veces me explicaste el mundo de los adultos e incluso creaste un cuento para que lo entienda mejor.

Después de la cena, me preparas un baño caliente mientras te recuestas en el sillón a escuchar la música que te gusta, mayormente te quedas dormida y cuando salgo me acuesto con vos.  Aunque creo que odias que haga eso porque al raro pasas corriendo a cerrar la canilla de la ducha.

 Me llevas como un zombi a la cama y no duras mucho tiempo despierta, me quedo mirando tu cara hasta que se me cierran los ojos. Espero que mañana escuche los frenos de tu bicicleta.

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