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6 min
LOS INADAPTADOS URBANOS 2
Reales |
19.11.20
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Sinopsis

A pesar de todo yo me sentía exultante por tener una historia romántica con aquella espléndida mujer, puesto que estaba envuelto en su glamurosa aura que me atraia como un himán; aunque también he de admitir que aquel óptimo estado de ánimo se frenaba brusamante al reparar en su falta de espontanidad, en su hierática actitud que no dejaba de inquietarme.

Mercedes y yo seguiamos saliendo y una vez la llevé a un cine a ver una buena película francesa. Al salir del local le pregunté lo usual en estos casos.

-¿Qué? ¿Te ha gustado la película?

-¡Psé! - dijo ella con cierta indiferencia; como si no se hubiese enterado de la trama de la misma.

- Pero bueno. ¿Tú que opinas? - insistí un tanto nervioso.

- ¿Yo? No sé qué decirte. Que la película está bien...

- Es muy buena.

- Ya.

Ante aquel escueto comentario no me sentí con fuerzas para seguir hablando de aquella obra del Séptimo Arte. ¿Es que a Mercedes todo le daba igual?

Empezó a lloviznar y hacía un viento frío que nos obligó a refugiarnos en una cafetería de la elegante Avenida Paseo de Gracia y tras pedir la consumición yo traté de hurgar en su manera de ser.

-¿Sabes? Viéndote, supongo que debes de ser una mujer Piscis.

- Oh, no. Soy libra - respondió Mercedes.

-¡Ah, Libra! Las mujeres de este signo del zodiaco sois muy femeninas, y tenéis un sentido de la estética y de la armonía muy acusado. Un prototipo de mujer Libra fue la pobre Marilyn Monroe.

Mercedes esbozó una sonrisa de una manera muy circunspecta y enigmática, como si fuese una Gioconda actual. Pero tampoco soltó prenda.

-Bueno, yo pienso que las mujeres debéis de potenciar vuestra feminidad, a partir de vuestro estilo personal - expresé con una sonrisa, pero con el mismo esfuezo que un guerrero emplea en asaltar la inexpugnable muralla de un castillo-. ¿No crees que es verdad lo que digo?

- Puede ser que sí...

Y me miraba fijamente con sus ojos azules, impasibles,como si me estudiase por dentro sin implicarse para nada en un franco diálogo.

Al fin cayó la noche y las azuladas luces de las farolas modernistas del Paseo de Gracia titilaban en la oscuridad ofreciendo una acogedora y cálida perspectiva, por lo que salimos a la calle y yo la llevé en coche hasta la casa de sus padres, no sin antes quedar citados para otro día.

Como era de esperar, en el próximo encuentro con una estudiada naturalidad  llevé a Mercedes a mi apartamento que no estaba lejos del centro de la ciudad y ella no opuso ninguna resistencia; más bien se mostró pasiva.

Un vez allí le ofrecí una gin-tónic y me apresuré a poner en mi radio-cassete un disco de música suave, melódica que la incitara a la sensualidad, puesto que era evidente que yo no la había invitado allí para leerle la Biblia en verso.

Nos acomodamos en el sofá del comedor y pronto yo empecé a besarla en el cuello, de manera que ella se estremeció de placer; seguí con el lóbulo de la oreja y la mujer se abalanzó hacia mí arrastrada por la pasión y nos besamos con ardor en la boca. A continuación nos desnudamos y nos revolcamos en el sofá hechos un ovillo fornicando con frenesí. Pues se notaba que Mercedes hacía un largo tiempo que no practicaba el acto sexual.

Nuevamente entre nosotros se abrió un abismo de un penoso silencio.

- ¿Siempre eres así de callada? - le pregunté al fin bastante molesto-. Yo hablo y te cuento cosas, pero tú no me sigues. Nunca dices nada. Parezco un locutor de Radio que trata de mantener la atención del público.

- Y te aburro. Te desconcierto. ¿No es así? - dijo ella mirando al techo.

Iba a darle la razón pero me contuve. En cambio le respondí:

- No es éso. Pero ahora que entre nosotros ha habido un rato de intimidad, me gustaría que fueses más abierta conmigo.

Entonces ella con un semblante muy serio expresó su insólito deseo.

- Verás. Mi hermano que como ya sabes es interventor de un Banco, hace un tiempo que sufrió un infarto de corazón y vive amargado. Por las tardes se echa en la cama y quiere que todos estemos pendientes de él - contó Mrcedes-. Por tanto tiene a mi madre sacrificada, y nos tiene a todos esclavizados. Nos hace chantaje emocional. Si no nos sometemos a sus órdenes él se sentirá abandonado a su suerte y se morirá de otro ataque al corazón, y nosotros tendremos un remordimiento de conciencia que no nos dejará vivir en paz. Sí, como puedes ver mi casa es un infierno.

- Pero tu hermano es un tirano. Un niñato mal criado - le dije yo.

 - Sí, Enrique.

Y tras una pausa ella agregó:

- Como nos gustamos, te propongo que nos casemos y empezamos una nueva vida.

- O sea. Que te quieres casar conmigo para huir de tu familia. Pero yo apenas te conozco. Ni tú tampoco me conoces a mí. En realidad no sabemos si congeniamos o no. Yo igual puedo ser una buena persona como un delincuente. Es un disparate que para establecer una convivencia de pareja se anteponga un interés sea económico o circunstancial como es en este caso, sin contar para nada con nuestra manera de ser - le dije yo totalmente desencantado porque vi que me hallaba ante alguien con una mísera peronalidad, que claro está, formaba parte de la tosca sensibilidad de la inadaptada sociedad de aquella decadente discoteca.

- No entiendo nada lo que quieres decir.

- Lo imagino. Tú me has elegido a mí para solucionar tu problema familiar como hubieses podido escoger a otro. Visto lo cual es mejor que dejemos de vernos - la despedí.de mi vida.

Aquella mujer se vistió con su habitual impasibilidad, carente de toda emoción y salió de mi apartamento en volandas dando un portazo.

Ciertamente es en la gran ciudad donde un sujeto se puede sentir más solo a pesar de estar rodeado de gente, la cual vive encerrada en su mundo particular. Y dicha soledad nos puede confundir a la hora de establecer relaciones amorosa con alguien, en base a una falsa imágen que este alguien nos pueda ofrecer.La estética se antepone a la ética.

Por eso es conveniente que uno se detenga en el camino de su existencia y piense sobre sí mismo para poder encajar con quien mejor nos pueda comprender.

 

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  • Interesante narración, me ha gustado como puedes conocer gente muy variopinta en cualquier sitio y momento y me parece que mi tocayo Enrique hizo lo correcto.
    Los inadaptados urbanos... buen título para esta historia, donde se puede ver reflejada la necesidad afectiva que produce la independencia social de una ciudad, y más la nuestra, que por acogedora que quiera hacerse ver, tiene un índice de superficialidad muy elevado. Ella no hubiera sido feliz porque no estaba enamorada... y él tampoco, pues no se puede vivir monologando toda la vida con alguien a quien le interesas poco o muy poco. Como siempre, me ha gustado leerte, Francesc. Abrazo!
    Un relato que muestra que la vida es un recorrido de aventuras y que de éstas, surgen situaciones aleccionadoras. Enrique...un hombre que no desaprovechó ningún momento , para un acercamiento íntimo con Mercedes hasta lograrlo, pero su instinto sagaz y de gran capacidad de reacción, le advierte, que no será "comodín" para la solución del problema familiar que confiesa la dama. Ambos fueron víctimas de sus propios deseos: En Enrique la pasión lo empujó y en Mercedes un interés de solución. Interesante narrativa Francesc. Saludos afectuosos.
  • Una visión sobre este aspecto lúdico del ser humano.

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    ¿Se puede hablar de la Navidad tal como la conocemos hoy en día? No se piense que es una crítica a la creencia de estas Fechas.

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    Atención: Aunque este texto no pretende ir contra nadie, tampoco es políticamente correcto. Toco un tema que me inquieta bastante.

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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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