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6 min
Los perdedores. Daniel.
Drama |
14.05.13
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Sinopsis

Hace cinco años Daniel tenía una vida, aburrida pero una vida. Pero un día se torció cuando su primera y única novia lo dejó tirado por su ex novio, fue entonces cuando empezó a vivir de verdad, feliz y despreocupado se topó con una pelea de fieras en la que también estaba metido, su grupo de amigos se desmoronaba y no podía salvarlo, su misión ahora es reunir los pedazos que quedan de todos sin que nadie excepto Carlos se enteren. Un grupo de cinco amigos ven la vida desde cinco edades distintas y todos perdieron algo aunque solo fuesen a ellos mismos y su amistad entre ambos.

En la montaña más alta de la capital valenciana, Daniel atisbaba el horizonte, ojiplático. No creía que algo que desde allí se veía tan pequeño pudiera hacer tanto daño. Había conocido a Ángela en un pueblo al que pertenecían sus padres y los padres de Esteban. Veraneaba y pasaba fines de semana jugando en el parque y viendo a los chicos mayores jugar fútbol, aunque a él no le gustase demasiado. La naturaleza era su pasión. Cuando llegó la invitación del vigesimoctavo cumpleaños de Esteban, en su casa-cortijo de Mota del Cuervo, en medio del monte no se lo pensó dos veces, entonces tenía los diecinueve. Llegó una mañana con hambre de seis días, haían pasado tres horas desde que desayunó. Ojos verdes, pelo claro, de pequeño un primor y de adolescente una ricura, eso pensó Sara cuando le vio mientras bajaba la escalera. Era gracioso, amable, modesto y algo que no era bueno yacía en lo más profundo de él, le habían roto en mil pedazos su chiquito corazón. Ángela era la culpable de todo aquel dolor infligido. Ella era la causante de que en su vida solo hubiese dolor y que la página que había pasado estuviese en blanco, Esteban se lo advirtió miles de veces pero Dani hizo caso omiso del asunto. Emma no sabía ni cómo ni por qué Daniel se fijó en su prima Ángela pero lo hizo. Ángela, que tenía por entonces los dieciocho y por amiga a un pequeño putón de piel morena llamada Irene, salía con un rapero de poca monta muy alto, de piel morena y ojos verdes llamado Víctor, era un idiota y aún no se sabe porqué Ángela salía con él, pero por diversos motivos Víctor cortó toda relación con ella. Fue entonces que en el Ángela maps salió la localización Daniel, que por entonces y en aquel pequeño pueblo corrían rumores de que calzaba manguera al igual que su primo Esteban, podemos decir que de casta le viene al galgo aunque Daniel fuese el mayor de los dos. Cuando Daniel empezó a salir con Ángela todo era muy bonito, pero un verano, el decimoctavo verano de Daniel para ser exactos, Víctor apareció y volvió a ver a Ángela. Supuestamente estaba siendo más guarra que nunca, pero nadie lo veía así excepto Dani, es comprensible pues semanas antes su don se había esfumado en forma de líquido blanco y viscoso, empezaban así los duros días de sufrimiento de Daniel pues Ángela, que era una putilla rubia de ojos claros le ponía los cuernos con Víctor hasta que se enteró y mandó a Ángela a pastar eternamente de los bajos prados de Víctor, nadie podía creerse la fiereza que salió del alma de Daniel cuando se enteró, en cambio de Ángela, sí podían esperarse los cuernos, pues años antes ya estaba en todos los oídos de la gente del grupo, que eran más de cuarenta, la facilidad de Ángela para olvidarse de alguien, incluso de un novio al que supuestamente quería con locura.

Daniel se encerró durante meses en las cuatro paredes amarillas claras del cuarto que tenía en casa de sus padres en Valencia. Y tratando de recomponer sobre su escritorio el corazón que le habían partido juraba y perjuraba a Dios que nunca jamás volvería a enamorarse. Sus padres no entendían nada, casi suspendió segundo de bachillerato por una chica que no le merecía, pero eso ya había pasado y a sus diecinueve estaba en la universidad estudiando ingeniería mecánica. Todos sabían que de adulto sería un prodigio.

A los veinticinco años, tenía trabajo, coche y piso propio pero seguía sin novia. Allí estaba en el garaje de la urbanización donde vivía y de pronto tocaron al timbre. Con una mirada de asombro Daniel miró a Carlos. El mismo Carlos que había llamado a la puerta de Sara semanas atrás, llamaba ahora a la puerta de un adosado con piscina en la calle Mester, que pertenecía a Daniel Medrano, natural de Albacete y residente en Valencia. Llevaba barba de dos días, caminaba erguido y llevaba los pantalones en su sitio, en vez de los pantalones rapero y las camisetas anchas que llevaba cinco años atrás. Por el contrario a Carlos no le pareció que Daniel hubiese cambiado nada. Llevaba unos vaqueros rectos y un polo color azul que le resaltaba el color del pelo. Llevaba unas zapatillas deportivas con el símbolo en azul oscuro y un reloj de esfera grande cuya correa iba a juego con las zapatillas.

-¿Carlos? ¿Qué haces en mi house? -Gracias a Dios, Daniel conservaba el sentido del humor que le caracterizaba y la libertad que eso le proporcionaba- Anda pasa, sé que vienes por Esteban pero hace dos días que se fue no aguantaba Valencia, me dijo que echaba de menos a sus críos en el instituto y...

-Dani, olvídalo. No vengo por Esteban, quiero a reunir al grupo otra vez, ser como antes. Pero para eso necesito que tú vayas a ver a la chica de veintitrés años que vive en la calle Aldaya número 33 en Madrid.

-¡Eh eh! Espera que primero tenga que aceptar.

-¿Aceptas?

-Sí -dijo con sonrisa de galán y ojos de pillo, cuando Dani se reía los ojos se le achinaban y reducían el tamaño a la mitad- Pero ¿Quién de los cinco vive en Madrid?, y, ¿Qué vas a hacer tú mientras yo estoy allí?

-Allí vive Sara, quien está hecha un ermitaño desde hace cinco años, y yo, mientras tú estás con ella voy a buscar a Emma y a hacer las paces con ella, que para variar hemos vuelto a discutir. Nos juntaremos todos en Toledo donde Sara va a hacer una exposición en una galería de arte.

-Pero si pintaba fatal…

-Eso es lo de menos, ¿quieres volver a ser como antes? Haz las maletas y vete a Madrid. 

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Soy estudiante. Me gusta viajar, los idiomas y la música rock. Escribiendo estos relatos mi intención es desahogarme y mejorar mi técnica de escritura.

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