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5 min
Los perdedores. Sara. 2
Drama |
15.05.13
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Sinopsis

Tras cinco años encerrada en una casa y una vida vacías, Sara decidió salir a la calle con tan buena suerte de que además de conseguir muebles consiguió conocer al que podría ser el sustituto perfecto de un amor de adolescencia. Guiada por las atribuciones físicas e itelectuales de un muchacho que quedó prendado por la superación que brillaba en los ojos de Sara, intentará algo que nunca llegó a probar, olvidar aquello que deseó y nunca fue suyo. Un grupo de cinco amigos ven la vida desde cinco edades distintas y todos perdieron algo aunque solo fuesen a ellos mismos y su amistad entre ambos.

Tras la compra de una cama, una mesa para seis personas con sus respectivas sillas de madera, otro sofá de tres plazas, productos de limpieza, un escritorio y un mueble de salón, Sara se disponía a regresar a casa. Pero cuando salía por la puerta pensó que se acercaba el día de su presentación como pintora y escritora del libro ‘’Alma rota’’. No era la primera vez que exponía un cuadro o escribía un libro, de hecho tenía tres libros y sus cuadros habían recorrido media Europa, pero todo esto pasaba mientras ocultaba su verdadero nombre bajo un pseudónimo, Carolina González. Con ese nombre sus obras anteriores habían hecho eco en el mundo del arte y la literatura, pero ese nombre ya estaba desgastado y vivía en el pasado de las lágrimas y los lamentos, asi que pensó que ya era hora de cambiarlo y se dispuso a estrenar su nuevo y verdadero nombre, Sara Vega. Decidió entonces ir a visitar las boutiques dell Paseo de la Castellana y comprar, unos nuevos zapatos altos, un vestido largo de noche, lencería fina  y un estuche de maquillaje que la convenciese, aunque ella no fuese de maquillarse mucho. A la que salía del establecimiento donde había comprado todo lo que necesitaba para redecorar su piso y su nueva vida, vio a un muchacho de espaldas. Le reconoció enseguida. Cabello oscuro y espalda ancha. Un chico de metro setenta que vestía un suéter negro de entretiempo y pantalones rectos y largos vaqueros. Se sentía morir. Había ido a por ella. Cinco años esperando verle de nuevo y allí estaba. No sabía si por casualidad o por voluntad propia pero había ido a decirle lo que tanto tiempo esperaba. Allí estaba. Esteban. Pero de repente el muchacho se dio la vuelta y con una sonrisa se acercó a ella. Se le había borrado la mueca de felicidad que por unos instantes había reinado en su cara. Tal decepción era la suya que cuando le tendió la mano para saludarla ni le miró. Simplemente cerró los ojos e intentó borrar el recuerdo de Esteban de su cabeza.

-Hola. Me llamo Manuel Santana, pero mis amigos me llaman Manu y mis padres Manolo. –Tenía una sonrisa preciosa. Dientes blancos y perfectos y labios carnosos y de un tamaño medio. Sus ojos azules con destellos verdes desprendían la luz de un chico feliz y honesto de veintitrés años, justo los que Sara tenía- ¿Podrías dejarme ver de nuevo la luz que brillaba en tus ojos cuando has cruzado el paso de cebra?

Abriendo los ojos y sonriendo, Sara dijo:

-Puedo dejarte verlos, pero son unos ojos normales y corrientes como los de la mayoría de la gente de toda España, tus ojos son más bonitos, al menos el color es diferente, al menos los tuyos no son marrones.

Sara no podía dejar de hablar y reírse. Era la primera vez en cinco años que no se ponía tan nerviosa. Solo era capaz de pensar en cómo conoció a Esteban y en la mirada que tenía cuando pasó. Él sin poder dejar de sonreír soltó una carcajada y preguntó si iba a algún sitio. Sara asintió y posteriormente Manu dijo:

-Soy fotógrafo y escritor en mis ratos libres, toco la guitarra y me gusta el rock. Sobre todo el español, ya sabes, Extremoduro, Marea, Platero y tú… Nací en Albacete pero mi padre es de Asturias y mi madre de Valencia, yo vine a vivir aquí cuando entré en la universidad. Estudié traducción e interpretación y trabajo traduciendo libros en la editorial Dragones, la que está a la vuelta de la esquina.

Cada vez que Manu hablaba y decía lo que le gustaba y como era, se parecía más a Esteban. Además se percató de que trabajaba con la misma editorial que publicaba los libros que ella y su imaginación escribían. Quizá el traducía sus libros al inglés americano que ella deseaba haber traducido. Tras dos años de peleas con su editorial quien había estado en desacuerdo en la proposición de que ella escribiera en ambos idiomas.

-Yo soy escritora, pintora y cantante en mis ratos libres, no toco ningún instrumento pero cuando me aburro limpio. No tengo vicios, salvo mirar por la ventana cuando anochece. En cuanto a música, tengo los mismos que tú, salvo porque me gustan también los grupos como Il Divo cuando estoy melancólica, que me suele pasar muchas veces al cabo del día. Hablo alemán, inglés, italiano y español y entiendo el valenciano, y no porque mis padres sean de fuera ni mucho menos, que también, si no por que estudié protocolo y diplomacia en la universidad. Mis padres son ambos de Albacete, de pueblos muy pequeños no de la capital, pero mi padre maltrataba a mi madre y se divorciaron. Mi madre se volvió a casar con un chico tres años menor que ella y rumano, de este modo aprendí rumano también, de ese matrimonio nació una niña. Mi hermana Isabel a la que le llevo catorce años. ¡Ah sí, se me olvidaba!  Me encanta leer los libros de Carolina González. – Riendose y con mirada nerviosa, trató de escapar de aquel chico como alguien que huye de una serpiente-.

Manuel soltó una carcajada que se oyó hasta en Segovia y de repente dijo:

-Acabo de conocerte pero es como si llevara tiempo leyéndote.

Las sospechas de Sara eran ciertas. Aquel chico leía y traducía su vida. 

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Soy estudiante. Me gusta viajar, los idiomas y la música rock. Escribiendo estos relatos mi intención es desahogarme y mejorar mi técnica de escritura.

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