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12 min
No nos vieron llorar
Reales |
10.08.19
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Sinopsis

Me gustaria pensar que esto que se narra a continuacion, pertenece a una obra de ficcion pero para infortunio es muy triste, por que es real tan real como la existencia medianamente pobre de muchos de nuestros paises Latinos mal llamados republicas bananeras , con algunas notas extraidas de un periodico independiente en Cuba, esos periodicos llamados opositores al regimen a la dictadura ferrea de los Castros, quedando solo uno de ellos el hermano el chino como se le conocia en la Sierra, lo que mas humilla no es que perjuren de tu persona, sino que despues que te exilian, y te escupen en la cara, son capaces de decirte que eres un extranjero en tu misma patria, y como decia la bilbia, llegara un tiempo en que sentiras que eres un foreastero en tu tierra natal, la humillacion peor es que aun despues de exiliado continuas siendo maltratado por el pueblo al que emigras pero tan duro es sostener la mirada del que te ultraja diciendote que eres un pobre latino que no tienes derecho a nada, bueno esa bofetada la sufrimos muchos, por los visto no aquellos que dicen ser americanos y que enjuician a compariotas llamandoles emigrantes ladrones.

LA HABANA, Cuba. – Del llamado “Período Especial”, que fueron los peores momentos de la gran crisis que sobrevino en Cuba a la caída del comunismo en Europa del Este, una mayoría suele recordar los apagones. Torturantes horas, interminables, en que la vida se paralizaba entre calores sofocantes, el acecho de la hambruna más los rumores sobre balseros que lograban llegar al Norte y de otros desafortunados de los que jamás volvimos a saber.

También recuerdo esas oscuridades, profundamente tenebrosas, pero cuando rememoro aquellos años la primera imagen que viene a mi mente es el de las personas mirando al suelo al caminar, encorvados como bestias de carga, cabizbajos no solo por esa cotidianidad en extremo pesarosa sino, además, por la rutina de salir a la calle con los bolsillos y el estómago vacíos y entregarse a la fortuna de encontrar el peso, el monedero, la prenda o cualquier otra cosa que alguien extraviara por accidente.

Estaban desde los que caminaban al azar bajo el sol o la lluvia, o rumbo al trabajo o a la escuela, revisando el mismo trillo una y otra vez, ida y vuelta, y los que rastreaban avenidas concurridas, playas donde veraneaban extranjeros, plazoletas segundos después de terminada cualquiera de las tantísimas marchas politiqueras y antojadizas en contra o a favor de esto o aquello.

También quienes, no tanto como espectadores sino con el espíritu de aves carroñeras, acudieron a los estadios e instalaciones deportivas durante aquellos Juegos Panamericanos del año 1991, cuando, a los escasos recursos que quedaron tras la estampida soviética, el gobierno los usó no en darles de comer a las multitudes hambrientas sino en cumplir con un capricho, una necedad, un disparate, un crimen.

Conocí de varios vecinos del barrio donde vivo que iban todos los días a las cercanías de la Villa Panamericana, donde se hospedaron los deportistas, para tratar de hacerse con desperdicios de comidas, cabos de cigarrillos, astillas de jabón de baño, envases con restos de champú, chancletas, ropa interior y bolsas de plástico que a diario eran arrojados a los basureros.

He sabido por estos mismos vecinos, sobre trifulcas y detenciones por intentar hacerse de algún par de zapatos tirado en una zona de basurales, repartidos entre policías y barrenderos que no peleaban por implantar el orden ni hacer sus labores sino por no compartir ese botín de sobras del que nunca se habló en las noticias y reportajes sobre Cuba, sobre medallas acumuladas y marcas deportivas cuando la verdadera y agónica competencia, no por escalar un podio sino por la supervivencia, se desarrollaba a solo unos metros de las celebraciones, las banderas, los himnos y los campeones.

Los cabizbajos abundábamos por todas partes. Y sin nada de rubor también me incluyo, y conmigo a esos amigos estudiantes de la Universidad que tanto “luchamos” ya por obtener un tiquete extra para almorzar en el comedor, ya por ganarnos el derecho a comprar una hamburguesa y un refresco de Cola en aquellas cafeterías que el gobierno abriera, quizás bajo la ironía, el chiste cruel, de enfatizar en esa regla constante del socialismo donde no solo el comer bien sino además el “matar el hambre” es privilegio de unos pocos.

En El Conejito, al frente del edificio Focsa, en el Vedado, no había ninguna de estas hamburgueserías del Período Especial pero, en cambio, sí estuvo por algún tiempo, en las inmediaciones, la parada inicial de la antigua ruta 68 de la cual, a principios de los años 90 apenas quedaba un solo carro destartalado.

La gente pasaba horas esperando a que de milagro llegara, y las filas crecían hasta formar una multitud a ambos lados de la calle 17.

En cuanto la guagua doblaba en la esquina de la calle Línea, aun sin detenerse, las personas comenzaban a saltar por las ventanas hacia dentro mientras el gentío se apiñaba frente a las puertas entre golpizas y gritos.

Era entonces que entraba en escena aquella gente que también había esperado durante horas pero no buscando abordar el ómnibus sino para comenzar la cosecha de todo cuanto iba quedando en las aceras y la calle: una presilla para el pelo, un bolígrafo, unos espejuelos, monedas de a veinte centavos o de un peso que cayeran de las manos de esos pocos que, por costumbre, temor, vergüenza o conciencia, aún continuaban tributando en las alcancías o en las manos de un chofer que de inmediato las llevaba al bolsillo.

Algunos pudieran llamarlos ladrones pero en realidad no robaban nada. Apenas recogían aquello que, en medio del caos, ya no pertenecía a nadie. No eran parte del verdadero ejército de carteristas y “agitadores” (salteadores) que infectó Cuba y que operaba a cualquier hora en parques, calles concurridas y sobre todo en el transporte público donde cortaban correas, bolsillos y fondos de bolsos y sustraían con violencia, muchas veces mortal, relojes, joyas y billeteras que, probablemente, fueran falsas o estuviesen vacías (ya casi todo se lo había quedado el gobierno con aquellas Casas del Oro y la Plata) pero que al menos uno o dos pesos habrían de valer en una Cuba donde no había absolutamente nada, y donde un dólar, además de penada su tenencia por la ley, se podía cambiar a escondidas por 150 pesos, que en aquellos momentos era poco más del doble de una pensión de jubilado o el salario mensual de una dependienta de comercio.

Hay quienes dicen y hasta escriben con sospechosa seguridad que esos infiernos quedaron atrás y que es imposible que se repita algo semejante. Pero resulta que para muchos cubanos el Período Especial nunca ha terminado y quizás por eso nadie se ha atrevido a declarar de modo oficial su final. Posiblemente una señal de que aquellos “años duros” solo fueron una ola que creció y tocó la orilla para derribar castillos de arena.

Hoy, en esa misma playa de ayer, se han levantado otros, dicen algunos que mejores que aquellos abatidos. Pero la mar que parecía en calma hoy vuelve a agitarse, las olas crecen, y no hay dudas de que, en cualquier momento, pudieran romper en la orilla.

 

Un juicio orquestado por la Seguridad del Estado

Según la Fiscalía Militar, el esbirro que me golpeó no cometió delito alguno. En cambio yo, que fui lesionado, sí lo cometí

Viernes, agosto 9, 2019  Denuncia del juicio de Jose Qinones 

GUANTÁNAMO, Cuba. – Desde hace unos años los jueces del sistema judicial cubano, fiscales, no pocos abogados y dirigentes de la dictadura castro comunista, no cesan de hablar del “debido proceso” y ponderar las presuntas características “humanitarias” de la administración de justicia en Cuba.

En su manía goebbeliana de creer que repitiendo una frase esta se convierte en verdad, los mandantes cubanos aseguran en el artículo 1 de la Constitución que Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social —y para mayor desfachatez— democrático.

El término “debido proceso”—due process of law— tiene su nacimiento, como tantos otros conceptos democráticos, en la Constitución norteamericana. Actualmente se le considera un conjunto de principios jurídicos que deben garantizar la equidad de las partes en los procesos judiciales y que sirven como protección ante el poder omnímodo del Estado, obviamente, en países realmente democráticos. Entre esos principios están el derecho a la defensa, la publicidad de los debates y la igualdad de posibilidades de las partes.

Este miércoles 7 de agosto me presenté ante la Sección de lo Penal del Tribunal Municipal Popular de Guantánamo, acusado como presunto autor de los delitos de Resistencia y Desobediencia, por lo ocurrido el 22 de abril pasado en el portal de esa institución. Aclaro a los lectores no enterados que ese día fui golpeado salvajemente por un agente de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) estando esposado. Según la Fiscalía Militar, el esbirro que me golpeó no cometió delito alguno. En cambio yo, que fui lesionado, sí lo cometí.

El inciso (a) del artículo 94 de la Constitución establece que toda persona disfruta de igualdad de oportunidades en todos los procesos en los que interviene como parte. En mi caso, las pruebas documentales que acreditan las lesiones que recibí constan en el expediente de la Fiscalía Militar, no en el incoado en mi contra por la vía civil. Para los efectos de quienes dicen ser jueces pero actúan como fiscales, yo no recibí lesión alguna. Ellos acogieron como ciertas las palabras de los esbirros que declararon en mi contra y que negaron haberme golpeado. Además de ser unos cobardes, mintieron sin recato ante el tribunal. Dijeron que las lesiones pude habérmelas causado yo mismo con las esposas. Angelitos esos esbirros. Más desvergonzado resulta que esas mismas palabras hayan sido reiteradas por la fiscal —perdón, quise decir la jueza— que presidió el tribunal que me juzgó. Entonces los videos y fotos que están en las redes, las lesiones certificadas por los médicos —entre ellas la que demostró que me perforaron el tímpano de mi oído derecho— son pruebas falsas.

Presenté esas pruebas en el juicio, pero la joven jueza, al parecer más interesada en quedar bien con la Seguridad del Estado que en hacer justicia, las rechazó todas. Luego, para mayor desparpajo, al dar a conocer su sentencia aseguró que Cuba sí es un Estado de derecho.

El tribunal que esa joven presidió no me permitió asumir mi defensa, ni estudiar con tiempo suficiente el expediente, violando lo establecido en el párrafo último del artículo 3 y el inciso (b) del artículo 4, ambos del Decreto Ley 81 dictado por el Consejo de Estado el 8 de junio de 1984. Me lo impidió porque la Dirección Provincial de Justicia, con diferentes pretextos, se negó a entregarme el certificado que acredita que estoy inscripto en el Registro de Juristas. Poco antes de comenzar el juicio, la secretaria del tribunal me dijo que tenía treinta minutos para estudiar el expediente y yo le respondí que eso no era serio y que no aceptaba esas condiciones. ¿De qué igualdad procesal puede hablarse ante hechos como este?

Los esbirros recitaron como escolares una parrafada idéntica en la cual aseguraron que el día de los hechos fueron llamados por la radio de la unidad municipal de la policía para que detuvieran a un ciudadano vestido de blanco que estaba alterando el orden frente al tribunal, donde gritaba consignas contrarrevolucionarias. Ese día el tribunal estaba sitiado por numerosos esbirros vestidos de civil y de uniforme, e imagino que por otro gran número de chivatos encubiertos. ¿A quién se le puede ocurrir que esa afirmación sea cierta? Bueno, sólo a la jueza convertida en fiscal, porque ya sabemos que en Cuba los jueces legos no deciden nada.

La Seguridad del Estado sabe que jamás he alterado el orden público y que fue el oficial Víctor Víctor quien dio la orden de detenerme en contra de lo establecido en la Ley de Procedimiento Penal. Que tenga la valentía de reconocer que se equivocaron y que lo ocurrido se debió a la poca profesionalidad del esbirro que me detuvo es otra cosa. Es más fácil enviar injustamente a prisión a un hombre como yo que tener la decencia de reconocer un error.

La jueza trató de que no se relacionara a la Seguridad del Estado con lo ocurrido. Pero si eso fuera cierto, ¿por qué el Mayor Bryan, jefe de la contrainteligencia de la provincia, fue a visitarme en la primera unidad de la policía el viernes 26 de abril, en horas de la noche, para conversar conmigo y lamentarse por lo ocurrido? ¿Por qué al día siguiente fue a verme el capitán Kevin? ¿Por qué el miércoles 24 fue a verme Víctor Víctor, a quien le dije que no tenía que hablar nada con él? ¿Por qué fue este oficial quien dio la orden de detenerme?

Lo que más me ha dolido no ha sido la injusta sanción de un año de privación de libertad sustituida por trabajo correccional con internamiento. Más que eso —a pesar de lo que significa para mi vida y la de mi familia— lo que más me dolió fue la forma en que los agentes de la policía le mintieron al tribunal al narrar lo ocurrido y —más aún— como la jueza que presidió el tribunal se hizo eco de esas mentiras. Evidentemente tiene asegurado un brillante porvenir dentro de la dictadura, si a esta altura ya es capaz de actuar así, qué no hará para seguir escalando. ¡Y encima tuve que escucharle su larga, incoherente y estólida perorata sobre la justicia en Cuba y el respeto al debido proceso!

Notas sacadas del periodico Independiente Cuba la Habana Alejandro  P Chang,  Antonh Lafer.

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  • He tenido la gran fortuna de estar en Cuba en varias oportunidades inclusive he escrito sobre un playero de Cayo Coco en esta página y amo a su gente. Lo que digo, puedo decirlo con tranquilidad de conciencia porque he recogido mi propia información en cada estadía. Mucho de lo que cuentas, como ver gente que esperaba fuera de los hoteles para pedir por favor papel higiénico, jabon champú, ropa sobrante que no entre en la valija, aunque esté sucia. Ver estudiantes persiguiéndome para pedirme la birome con que escribía mi diario de viaje y una anciana que destrozó mi corazón, a la salida de la iglesia me pidió un caramelo para su nietito. Tristeza total amigo. Un gran y fuerte abrazo.
    Asi es Francesc los regimenes no han cambiado no cambiaran mientras las bestias habiten bajo la misma morada de los victimarios, y sus garras continuen desgarrando el suelo que nos vio nacer.
    Siento mucho lo que te ha ocurrido. Y sí tienes toda la razón. Eso que el régimen llama democrático, es una burla, porque la única democracia sólo es para los quew están arriba. Aquí se habla de este régimen como un sinónimo de democracia, pero es falso, porque durante la Guerra ellos tenían unos pisos en los que se mataba y torturaba a la gente que tuviera otras ideas.
  • Esta nota de denuncia fue escrita hace unos meses cuando vi llorar de amargura y rabia a una mujer en las huelgas de Venezuela, y esto me motivo a escribir esta digamos que corta nota que se llama "LLora mi Patria" y es que es un grito de desespero por la humillacion tan grande que hace que un pueblo llore, hace mucho tiempo alguien dijo ." Cuando un pueblo llora la injusticia tiembla." lo triste es que cada dia que pasa la America se convierte en el vertidero de Dictadores sin escrupolos.

    La mayoria de las veces divagamos pensamos en que como seria si el mundo estubiera dirijido por gobernantes de la famosa elite union plurus o el nuevo orden mundial como se le viene llamando a la nueva generacion del milenio y si en verdad la Sociedad alcanzara un alto grado de libertad tal como el filosofo Dioegenes admitia o quien sabe si podriamos hacer lo que quisieramos y nadie nos molestaria claro con ciertas restricciones no mataras y blaba ect. pensarian ustedes como seria, seria algo mas o menos asi.

    Me gustaria pensar que esto que se narra a continuacion, pertenece a una obra de ficcion pero para infortunio es muy triste, por que es real tan real como la existencia medianamente pobre de muchos de nuestros paises Latinos mal llamados republicas bananeras , con algunas notas extraidas de un periodico independiente en Cuba, esos periodicos llamados opositores al regimen a la dictadura ferrea de los Castros, quedando solo uno de ellos el hermano el chino como se le conocia en la Sierra, lo que mas humilla no es que perjuren de tu persona, sino que despues que te exilian, y te escupen en la cara, son capaces de decirte que eres un extranjero en tu misma patria, y como decia la bilbia, llegara un tiempo en que sentiras que eres un foreastero en tu tierra natal, la humillacion peor es que aun despues de exiliado continuas siendo maltratado por el pueblo al que emigras pero tan duro es sostener la mirada del que te ultraja diciendote que eres un pobre latino que no tienes derecho a nada, bueno esa bofetada la sufrimos muchos, por los visto no aquellos que dicen ser americanos y que enjuician a compariotas llamandoles emigrantes ladrones.

    Ver a un anciano de 93, sentado en aquella silla, de ojos pequenos pero de expression singular, explicando por que su amor patrio, su condicion de hombre no le permitio decir que no, cuando muchos ni siquiera hubieran dado un paso al frente tal ves por miedo tal ves por desinteres, pero no Huber Matos, no podria ser el quien diese un paso atras cuando sabia que el cambio podia hacerse desde adentro hacia afuera, que nada podia ser resuelto sin la decision unanime de un hombre. Huber curioso le habia preguntado cuando era chico de apenas unos 5 o 6 anos a su padre por que le habian puesto Huber Mato si Huber no era nombre comun y menos en 1918, la respuesta fue que mas adelante se le explicaria, que por desgracia en ese instante el no entenderia el por que de su nombre.

    Quizas la Fe, la armonia y la salud no esten tan distantes como piensan muchos y digo esto, por que mas de una nota se puede escuchar en los salones de cirujia y siquiatria , hace unos casi 100 años el medico y cientifico Royal Raymon Rife de ciudadania Americana descubre una manera muy curiosa de curar el cancer yo diria menos peligrosa que las actuales como las radiaciones quimicas o llamadas quimioterapias, se trataba de una cura en base a sonidos de frecuencia que podia hacer estimular al cuerpo humano de tal manera que este sentia cambios, pero en fin, si este antiguo metodo tuvo o no un verdadero exito la culpa no fue del que lo invento tal ves por alguna razon fue escondida y fue quedando en el olvido, terminando siendo rechazada particularmente por aquellos intereses del consorcio farmaceutico estadounidense.

    Es cierto que la mayoria de los temores comienzan en nuestra mente y terminan recorriendo la espina dorsal, enmudeciendo el alma, nuestra mente nos dice que es lo que mas tememos, que es lo suficiente peligroso como para espantarnos , es como si el fincionara en actitud de alarma de advertencia y al mismo tiempo la mayor parte de los fracasos se explicaran en ellos por ejemplo nos vemos volar pero no alcanzamos la Altura suficiente esto es signo de que algo aun nos retiene o nos vemos desnudos muestra esto verguenza de algo que nos falta, miedo a la pobresa, miedos en sentido general de nuevo la interpretacion es muy fragil por que lo que acabamos de pensar por ejemplo comentarios o cualquier cosa que quede en nuestra mente puede ser parte de un vuelo de nuestra mente alrededor de este o aquel tema que hemos conversado durante el dia y que mas nos ha impactado. la mente recoje toda impresion y la trasmite en sueños.

    Por muchas razones siempre quize escribir este articulo o relato como se le quiera denominar y es que es muy singular el hecho de que muchas de las palabras que usamos hoy en dia, ni siquiera sabemos su procedencia u origen y he aqui que con un criterio modesto pense que seria interesante decirles de donde y por que esta palabra o toponimia surge con el decursar del tiempo, digamos que en el comienzo muy en el comienzo existio la palabra, despues surgio el hombre y digo asi pues fue el sonido presedido de la gracia del hombre lo que derivo en nuestros primeros congeners, dijo Dios : " Hagase la luz y vino el electricista y la puso jajaja no, no es cierto es una broma pero no dejemos solo a Dios contar nuestra historia tambien ayudemoslo con lo que podamos a trasmitirla, verdad.

    No soy de los que se molesta con cualquier comentario y menos sobre mi persona o tal ves sobre mi nacionalidad ya sabemos los cubanos a que nos enfrentamos cuando de criticas sobre nosostros se dice, que si somos asi o somos de otro modo lo interesante aca es como analizan los reporteros y periodistas de la radio la situacion en Cuba y como la diferencian de Venezuela en cuestion de patriotismo o cuestiones legales.

    Mi Santiago surge de una gran nostalgia, al maestro Naderau, quien aun no se si esta vivo o muerto, pues perdi toda coneccion con el, en ese velatorio de recuerdo a quienes de alguna manera han sido precursores de las letras en Cuba, recordaba a muchos como el periodista Imeldo Alvares, al escritor Noel Navarro en fin personas que por razones que aun son desconocidas para mi, tuvieron que ver en mis primeros pasos hacia las letras. y a quienes recuerdo les pedi consejo en fin, ese andar de las letras por las calles de Santiago y contar un poco de por que me enamore de esa ciudad tan antigua y tan nostalgica de mis raices y familia, un poco de ese Santiago que no conocemos bien.

    La politica mundia Estadunidense cada ves va tomando auge a nivel internacional cada ves mas lo lideres de los demas Paises toman a Estados Unidos como ejemplo a seguir, las economias son cada ves mas fragiles para los pobres y cada ves los ricos son mas poderosos, la politica no es un tema que me guste debatir pero siento que muchas personas creen que hay verguenza en la politica si la politica y los hombres que la dirijen tuviesen verguenza tal ves entonces podriamos decir como dijo un dia Eduardo Chibas un politico cubano que se mato frente a los microfonos radiales... “Verguenza contra dinero”.. era su lema, es decir, verguenza enfrente de los ricos y corruptos de aquella epoca 1951 gobierno de Machado.

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Naci una mañana calurosa un verano de 1965, la Habana, en Cuba aun se podia escuchar las notas del himno vivia cerca de la escuela numero 3 no recuerdo bien en Lawton Municipio de 10 de octubre, mi padre un banquero con tradicinalismo catolico de fe muy arraigada pero me crio mi abuela una maestra retirada, desde chico me gusto la lectura, un dia descubri que mi tia tenia un gran librero, era un mundo diferente, era un antiguo y raro disquero, esos muebles viejos que se usan para guardar discos pero tenia muchos compartimientos asi que decidi explorarlo y cual no fue mi sorpresa al ver que los clasicos estaban alli, desde la revolucion francesa hasta el Quijote y lo mas preciado Julio Verne, Emilio Salgari , Mika Waltari, Robert Louis Stevenson, Dickens en fin los grandes estaban alli frente a mi, fue la mejor cosa que me haya pasado, vivi con cada obra mil siglos y cada siglo me dio una forma nueva de proyectar mi futuro, esa es mi historia y desde aquel dia mi vida cambio para siempre.

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