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5 min
Luchar o huir
Reales |
14.04.19
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Sinopsis

-Puedes irte con los niños, eres menor.

 

La decisión más trascendental de una vida y se tiene que tomar de repente. ¿Qué hacer? Puedo irme con niños al exilio mientras los míos luchan. Hacer una nueva vida en un lugar extraño, aprender una nueva lengua, hacer nuevos amigos… Alejarte, al fin y al cabo, de la que ha sido tu tierra durante los dieciséis años de tu vida. Es mejor quedarse en tu hogar. Pero ¿a ésto se le puede llamar hogar? ¿O se ha perdido entre los incontables ataques enemigos?

 

Una parte de mí quiere quedarse y luchar por mis ideas. La libertad y la justicia para mi clase no se van a conseguir si los que podemos luchar nos escapamos. El mundo se está volviendo un lugar horrible, los acontecimientos en otras partes del mundo lo confirman. Pero todavía queda una luz, una esperanza, quedan razones para luchar. Por otro lado: ¿Qué puede hacer un joven proletario contra toda la oscuridad que se avecina? Sólo soy una mota de polvo entre miles de motas desperdigadas, con pájaros en la cabeza de revolución o de paz pero sin capacidad real de llegar siquiera a acariciar ninguno de nuestros sueños. Quizás todos unidos y luchando por un ideal común de igualdad y fraternidad lleguemos a lograr un mínimo, aunque sea espantar a la oscuridad y encerrarla para que nunca vuelva.

 

Otra parte de mí me grita que corra. Que me aleje de la jaula de grillos en la que se ha convertido mi país. ¿Para qué voy a quedarme a luchar? Los que tendría enfrente no serían más que jóvenes como yo, aterrorizados y con ideas diferentes en la cabeza, equivocadas claramente. Eso no quita que no seamos los dos peones de cabezas pensantes que no arriesgan nada desde sus despachos dando órdenes. ¿De verdad me voy a quedar a luchar por unos gobernantes que no salen de su refugio? Deberíamos unirnos todos los de abajo para lograr el poder y no enfrentarnos entre nosotros siguiendo los designios de los de arriba.

 

Luchar o huir. Mi ciudad, San Sebastián, ha caído sin resistencia. Les hemos dejado entrar sin más. ¿Dónde voy a pelear? Sigue habiendo muchos lugares en los que combatir por la República y la democracia. Pero poco aguantaré yo, sin haber usado un arma en mi vida. Es cierto que los que nos gobiernan se esconden y nos dan las órdenes a nosotros pero no deja de ser la única posibilidad que tenemos de que el terror y el odio no invadan mis tierras. ¿Qué hacer? ¿Quedarse a combatir contra otros jóvenes con tal de que sus gobernantes malvados no lleguen al poder? ¿O escaparse y dejar que mis gobernantes no malvados se las apañen? No deja de ser todo una cuestión de clase. Siempre peleamos y morimos los mismos. ¿Qué hacer? Sólo hay dos respuestas y cada una de las respuestas es ponerse de un lado u otro. Luchar o huir.

 

Miro a mi alrededor. El final del verano se está notando, ya no hace tanto calor y el cielo amenaza lluvia. El otoño vasco siempre es muy lluvioso. El verde está por todas partes. El paisaje es tan bucólico… Montañas no muy altas completamente verdes, llenas de árboles con todas sus hojas húmedas. Sería tan lamentable que este lugar acabara en manos de los que no lo sabrían apreciar… ¿Qué hacer? Luchar o huir. No hay más posibilidad.

 

Sacudo la cabeza, decidido. El oficial ha esperado pacientemente a que me decidiera, pero necesita una respuesta.

 

-Entonces, ¿te quedas a combatir o te vas? Puedes hacer lo que quieras.

 

-Me quedo.

 

El oficial asiente y apunta mi nombre. Acto seguido se marcha y me quedo pensativo mirando al cielo nublado que deja entrever un haz de luz. Luchar o luchar. Está saliendo el sol y con él, la esperanza renacida en mi interior. Es tan probable que yo muera y que nadie me recuerde… Sin embargo, el sacrificio de muchas motas de polvo será recordado por siempre, eso seguro. Porque aunque la oscuridad avance y parezca eterna, siempre vuelve la luz. Porque aunque el otoño, que se avecina ahora, parezca inacabable, después siempre viene la primavera. Nosotros somos la luz y la primavera, lo que queda de ellas, en un mundo que parece haber olvidado su lógica y esencia. Podrán acabar con nosotros, pero lo que hoy he sembrado yo, al igual que miles, hará que tarde o temprano broten árboles gigantescos de libertad. Y todo será porque muchos nos opusimos a lo oscuro cuando no quedaba nada por lo que luchar.

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