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4 min
Luí
Terror |
04.04.17
  • 4
  • 3
  • 765
Sinopsis

Todos necesitamos a alguien con quien hablar, los hay que lo necesitan sólo por oírse a si mismos en medio de la oscuridad de sus pensamientos.

    —Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte —musita mirándose al espejo mientras se enjabona la cara para afeitarse —. Tendría gracia, ¿Verdad, Luí? Sería toda una broma del Universo —coloca la cara de forma que la mitad está fuera del espejo y la mitad dentro mostrando una sonrisa blanca, nívea, perfecta —, sí, un chiste del carajo —murmura observando el filo de la navaja de afeitar como un cirujano observaría el de un escalpelo —. Es una tontería, conmigo rompieron el molde, Luí —dice levantando la voz y comenzando a afeitarse, despacio, apurando todo lo posible.
    Pulcritud, ante todo pulcritud. Su padre siempre fue tajante al respecto. Cuando era niño le repetía una y otra vez «Un hombre limpio es un hombre sano», mientras lo bañaba con la camisa remangada, una amplia sonrisa, mucha agua fría y un estropajo de esparto sobre su pequeña espalda llena de moretones y marcas de cinto.
    —La vida no siempre nos ha tratado bien, ¿Eh, Luí? Hubo veces… hubo veces que casi no la contamos... —la navaja se queda a medio camino de la cara. Durante dos largos minutos sus ojos parecen perdidos en pensamientos que deambulan por extraños laberintos escondidos en lo más profundo y oscuro de su mente, mientras suena Zyryab de fondo en Radio Clásica, hasta que sus ojos recuperan la luz y la mano sigue su camino —… pero aquí estamos, siempre en la brecha, sin cejar en el empeño, sin perder de vista el sendero —frunce el ceño y vuelve a sonreír —. ¿Te das cuenta de la cantidad de gilipolleces que llega uno a decir a lo largo del día para justificarse, Luí? ¡Valiente sarta de estupideces! —dice entrando en el dormitorio y alisando la solapa del traje gris que hay sobre la cama.
    Tiene sólo dos trajes, pero de muy buena calidad. Su padre siempre decía que había que vestir bien, aunque no se tuviera para comer. Día tras día le machacaba «Con un buen traje se consiguen muchos bocadillos», mientras se arreglaba la corbata de seda y él se acurrucaba en la esquina del sillón sintiendo gruñir las tripas.
    —Oye, Luí, he estado pensando —dice contando los billetes y las monedas que tiene sobre la cómoda. Hay poco, pero tendrá que ser suficiente —, ¿Qué te parece si vamos a almorzar por ahí? Ya sabes, una hamburguesa, unas cervezas, tal vez un par de chavalas, igual nos las traemos a casa y montamos una juerguilla, ¿Eh? ¿Qué me dices? —al salir al salón el olor está empezando a ser preocupante. En el sofá la pareja de testigos de Jehová que tocaron en la puerta dos días parece montárselo, la chica tiene la cabeza metida entre las piernas del muchacho con la revista La Atalaya que asoma enrollada por su bragueta en la boca, a su lado está la vendedora de Avón con un penoso cardado y el rímel corrido que tocó en la puerta ayer metiéndole mano debajo de la falda. Los tres tienen la garganta abierta de lado a lado.
    —Sabes que me gusta una buena juerga como a cualquiera, Luí, pero convendrás conmigo en que tus amigos están empezando a parecer unos ocupas con una falta de higiene personal preocupante, y lo del ménage à trois… esto no es normal. Siento decírtelo, pero cuando vuelva los voy a echar —dice dirigiéndose a la puerta de entrada. A la altura del gran espejo de la entrada se agacha y mira con atención a los ojos saltones de un pez anaranjado dentro de una diminuta pecera—, y verás, Luí,  también me gusta una discusión, tú lo sabes bien, pero si me vuelves a levantar la voz buscaré una buena bolsa de sal de roca y te la vaciaré ahí dentro —dice mostrando una espeluznante sonrisa blanca, nívea, perfecta antes de salir.
    Al cerrarse la puerta el pececillo vuelve a prestar atención a su reflejo en el cristal de la pecera.
    —¿Sabes? Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte —le dice echando unas burbujas.

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Otros relatos del autor
  • El humor negro del relato me dejó una sonrisa. Una sonrisa blanca, nívea, perfecta. Imágenes bien logradas, sobre todo el escalofríante flashback del padre bañándolo, que explica la historia del personaje en un instante. Muy buen microterror.
    Muchas gracias por comentar, Nubis. Bueno, yo hago lo que tengo que hacer, luego ya no depende de mi. Agradezco tu valoración.
    Y no tiene el porqué estar en el exterior... MUY BUEN relato, flipo con la puntuación que recibes, debe ser la envidia.
  • Su tío muere y le deja todas sus cosas. Ella se acerca a una propiedad que no sabía que él tenía y resulta que le han regalado mucho más que una propiedad.

    Hay quien busca para encontrar, pero también hay quien busca por costumbre, por deseo, o por otras cosas... igual de respetables, o no.

    Todos necesitamos a alguien con quien hablar, los hay que lo necesitan sólo por oírse a si mismos en medio de la oscuridad de sus pensamientos.

    La degustación del nuevo menú de temporada de un gran chef, una receta muy antigua que esconde un secreto, un engaño y una venganza.

    Un médico que se dice a si mismo que le preocupan sus enfermos, unos enfermos que se mueren y no lo saben... ¿O hay algo más detrás de todo eso?

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Border profesional | Esquinado por hobby | Poldavo militante | Juntaletras forever | Cuando soy bueno, soy buenísimo, pero cuando soy malo SOY SENSACIONAL ¬¬)-♫

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