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12 min
Macho Ibérico versus Spanish Spiritual Lover
Humor |
14.10.12
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Sinopsis

No todo hombre peninsular es lo que presume ser.

Macho Ibérico versus Spanish Spiritual Lover   De una parte a esta, he dejado de ser quién fui, para convertirme en un ser espiritual inmerso en un nuevo mundo donde todo se puede. El milagro lo ha obrado internet, en especial el “Feisbú”. La gesta hay que contarla, porque lo que no se conoce no existe, y de cosas de éstas merece la pena presumir.   Antes de mí metamorfosis, yo fui un ser vulgar, rayando lo trivial, que de casa al trabajo y de éste al bar y a las discotecas. Por circunstancias de la vida y durante mucho tiempo yo he formado parte de esos conocidísimos especímenes en Suecia, Inglaterra y en el mundo femenino entero: un macho ibérico(intenten leer mi confesión con la voz engolada de Félix Rodríguez de la Fuente en cualquiera de sus documentales)de esos que para acercarse a una hembra arquean las rodillas hacía fuera, caminan a lo John Wayne con el propósito de dar énfasis a la cavidad descomunal que pudieran ocuparle a uno los güebos  (lo escribo así para no confundir la palabra con los huevos de gallina).    Morfológicamente los especímenes citados y de los que yo formaba parte, presentan fenotipos muy dispares, aunque en los individuos vocacionales era  típica una abultada *prominencia a la altura de la entrepierna, rellenada a propósito de materias dispersas que luego citaré, la cual iba acompañada por una guirnalda de michelines, todo ello culminado por una incipiente alopecia. Pero a lo que iba.  El cortejo empezaba en hábitats muy restringidos, habiendo sido habitual comenzar el rito apoyando posaderas en la barra de un bar o en cualquier fiesta o romería (lugares óptimos en donde el observador avezado y paciente podía llegar a contemplar en todo su esplendor a este mamífero del que yo también he formado parte, antes de evolucionar). El cortejo siempre se iniciaba de lejos, y nunca se aproximaba a la hembra el objeto del cortejo a más de tres o cuatro metros, poniendo énfasis en ser percibido por ella. En resumen: un animal típico de la fauna ibérica, que en tiempos pretéritos pastaba cerveza y mascaba chicle, que aguardaba a sus víctimas fumando y soplando virutas de humo a lo alto, pululando entre las grandes manadas de congéneres por los bares del país y que –no lo digo sin cierta nostalgia- hoy en día es una especie abocada a una lenta y degradante extinción.    Yo era (y lo continúo siendo de un modo más fino) un ligón impenitente: mi peor defecto y mi mayor pasión. Como les decía, esa tenacidad en subyugar a las mujeres, en especial a las más lozanas, me colocaba en no pocas situaciones embarazosas de las que, milagrosamente, logré escapar indemne. Se me veía por ahí haciendo el trabajo. Oliendo a baboso a mil leguas. Pero eran otros tiempos a los de ahora. Básicamente, como ya dejé dicho, acudía a probar suerte en  garitos y discotecas. Yo era de bragueta fácil y como buen depredador siempre dispuesto a desenfundar ante la proximidad de una maciza. Era ir a lo cómodo. Sencillamente, porque el alcohol y el calentón hacían casi todo. Desde luego era también aconsejable ingresar en el campo de batalla con algo de alcohol en sangre.  La no observación de esta norma podía acarrear la suspensión cautelar de la licencia federativa de pesca sin caña. Eso sí, a ellas no se las invitaba a ninguna copa, teniendo en cuenta el menoscabo de liquidez que significaba, por lo cual ya podría ser descartado de oficio. En un garito de aquellas índoles, con que medianamente gustaras y olieras a Floïd, te metieras un par de calcetines de lana en el prieto pantalón (*véase el abultamiento al que hice alusión en el párrafo anterior), te embutieras las manos en los bolsillos, dirigiendo los pulgares hacia la metralleta y te dedicaras a ser un pelín simpático, ya tenías cacho. Una buena conversación no favorecía en absoluto, tenías que gritar para hacerte oír, y estabas al restregón. Aquello tiraba. Tirabas el primer tejo y al primero recogías carnaza. Convenía apretar como un campeón. Todo lo necesario para accionar los mecanismos de la gravedad. La ley de Newton. Caían por cansancio, prácticamente. Era ir mareando la perdiz con más o menos estilo hasta que se desplomara. Todo, un proceso artificial, forzado, etílico, en el que la alienación se apodera del cuerpo, y lo más bajo emergía en todo su esplendor.   Aunque te hallaras ante un zorrón del quince, la lógica imponía sus frases y éstas, se escupían embadurnadas de testosterona: ¿te gusto? ¿Puedo ser tu novio? ¿Quieres casarte conmigo? …Nunca he deseado a nadie como a ti. Me he enamorado. Salidas muy cachondas, todas ellas aptas para nuestros sucios intereses. Disparos con bala. Dar la impresión de que eras un tío decente. Tú no ligabas. ¡Qué va!: te habías enamorado. En aquella fase se entraba en un rifi-rafe imprevisible pero que siempre apuntaban a la meta. Inmersos en aquella ruin sarta de mentiras, lamentable y condenable si lo queréis llamar así, nos hallábamos francamente extasiados. Convenía fijarse en la voluntad mal maquillada de la víctima de buscar jaleo, o bien la de necesitar un psicólogo. Ya era nuestra y su error, descuidar los flancos. Ellas decidían. O al menos, convenía que así se lo hicieras creer, como ya ha quedado dicho. Insisto. Acto seguido, le metías la cochina lengua en la boca. Duro, pero cierto. Promesas de amor verdadero siempre y cuando nos dejara llegar a la cama, pero amor verdadero al fin y al cabo.    En esta fase podíamos aconsejar que ella fuera a pedirse una copa. La taja de ella convenía. La nuestra, factor hostil, tanto para nuestra capacidad de análisis como para nuestros guarros objetivos en la cama. No se bebía más llegado a este punto. Y punto. Éramos conscientes de la repulsa que tal dictamen originaba, pero la misión era lo primero. La forma más fácil por parte de ellas de darle largas a un moscón era siempre acceder a lo que éste pedía. Luego, el punto supremo. A estas alturas, estimado lector, no hará falta decir de cual se trataba. Luego, adiós Ah, bendita época del destape. ¡Qué modas aquellas! Y no las de Armani. Que en este mundo nuestro, amable lector,  aquello haya pasado de moda, no se le puede perdonar a los modistas. ¡Mariquitas envidiosas todos ellos! Empero, lo peor de todo fue el feminismo que acabó siendo mi peor holocausto y tras las avalanchas de suequitas y alemanitas en los setenta y ochenta, los roscos que me fui comiendo durante los años venideros acabaron siendo únicamente de anís.   Los años pasan y las modas con ellas. Había que renovarse o seguir oliendo a anís. Cansado de tantas manualidades solitarias, descubrí internet y el “Feisbú” como os decía al principio de mi confesión. Todo ello me condujo a unas ventajas ilimitadas y a una segunda juventud de desmadre sexual. Fue así como acabé convertido en el segundo de los especímenes de ligón ibérico y el más moderno: el spanish spiritual lover. Este nuevo sujeto, que por ahora no ha querido ser catalogado y que hoy, querido lector, he querido presentar para ti, a diferencia del macho ibérico ya descrito tiene la bragueta en la frente.     El descarado “ligón de discoteca”, personaje que fue fielmente interpretado por actores como  Andrés Pajares o Fernando Esteso en la España del destape, ha reaparecido ahora en escena, evolucionado y bien definido entiéndase, pero no en una discoteca local como nos tenía acostumbrados, sino como activista de movimientos de crecimiento espiritual, donde la facilidad para dar y recibir abrazos y para hablar del amor sin fronteras, da alas (negras) a su “buitrito interior”. ¿Cómo se ha formado? Gracias al Feisbú y sus grupos de misterio o espiritualidad  y demás demases. De ahí a formar una red de contactos femeninos personal, hay solo un pequeño paso. En primer lugar debes decorar tu muro de Facebook con imágenes Zen, con mensajes de paz y de amor, con frases que dejen en evidencia tu elevada espiritualidad, intelecto e intención benévola. Para ello sírvete a discreción de google y demás artillería cursi. Sé un infiltrado en las filas enemigas. Escógelas guapas. Los callos que te solicitan amistad los descartas.    Da la información de ti que necesitas dar, da tú teléfono móvil pero jamás tu fijo ni la calle en la que vives. Luego, ve al ataque. Para ello, cataloga al género femenino que vayas agregando a la lista facebookiana exhaustivamente: a las más abiertas de mente les dedicarás unos cinco minutos diarios, será suficiente. Háblales de la poca falta de sensibilidad que hay en el mundo. De todos esos tíos que van tirando la caña por ahí y lo insensibles que son. Y cómo no, tú lo último que quisieras es molestarla. Puedes llevar fácilmente un registro de doscientas chatis o más. Aún serás más interesante si pasan varios días y no sabe nada de ti. O dejes de responder los mensajes. Lo importante, como dije, es llevar un buen registro, tirar de la contabilidad. Pronto, muy pronto conseguirás que te suelten el típico “pues podrías venir a hacerme una visita”. Anotarás las fechas apropiadas. Lo bueno es hacerlas coincidir en tu mes de vacaciones. Un día para cada una. Treinta y un  pibones. Mientras tanto irás aprendiendo masajes Shiatsu, Zen o “bragaenmano”. Y les hablarás de tus habilidades manuales y terapéuticas. No podrán resistirse a probarlo. Como dicen los galleguiños, que parecen comprenderlo todo bajo ese aire dubitativo, "buitres y canallas,haberlos, haylos”. Con lo que os cuento, no he descubriendo América, lo que no parecía tan evidente es que hubiéramos encontrado un maravillo nicho de mercado y de actuación en el mundillo de los talleres de crecimiento espiritual, que tan en boga están en estos tiempos de 

búsqueda de identidades en un mundo cambiante e incierto para todo el mundo.

 

Evidente es,que entre tanta oferta de las mil y una posibilidades de mejorar como persona, un servidor, intrusos del mundo espiritual, buitre profesional que ahora se disfraza de santón, haya encontrado más de un taller adecuado donde vislumbrar a muchos cuerpos serranos, sin tenerme ya que preocupar por recurrir a un implante capilar o hacer dieta e ir a manteniendo mi cuerpo, ni si quiera hará falta que tu picha tenga proporciones generosas, porque si de lo que se trata es de la auto-aceptación remachando el mantra, o bien tirar de la oración repetitiva hindú: "Me amo y me acepto tal y como soy"Ahhhhhhhhhhhhhh. ¡Alquien vendrá y acabará por darte un achuchón! ¡Ay señor, si hasta el Mago Merlín confiesa en la película Shrek tres que ha dejado de hacer imprecaciones para repartir abrazos! Aprenderás, en primer lugar “el arte de vivir” para parecer muy convincente: meditación, sanación, constelaciones familiares bioenergética, inteligencia emocional, terapia regresiva, respiración holotrópica, musicoterapia,  yoga, feng-shui,  Tai-chi, esencias florales tipo Bach, reflexología podal reiki, entre muchos otros asuntos. El objetivo es el mismo de antes: acabar follando como sea. Sólo que ahora, una vez aprendido el rollito, lo harás sin mucho esfuerzo. Hasta conseguirás que ellas te monten a ti y tú sin empujar, gracias al rollete de la energía tántrica.    Tu picaresca encontrará respuesta a sus plegarias muy pronto. Al igual como quién siembra y recoge el trigo de la espiga. Como buen buitre de Lozoya, planearás tus vacaciones sin pagar un duro y follando todo el día. Podrás empezar por Gerona y acabar tu viaje en Gibraltar. En cada ciudad del país habrá una hambrienta espiritual esperando tu visita y tu masaje zen. Tendrás cama, sexo y plato cocinado con amor totalmente gratis. Una vez alcanzado al primer objetivo, tendrás que impresionar tántricamente. Sin límite de descaro, le irás a presionar el hombro, sabiendo que acabaras por apretarle una teta. Y las dos, y… Mantén la calma entonces. Que no se te ponga la picha tiesa. Susurra palabras de amor universal sin límite, mientras planearás clavar los colmillos para dejar a las víctimas sin energía vital. Es decir, que entiendan el mensaje de entrega al revés, redirigiéndolo directamente a su propio abastecimiento energético, dejándolas suspirando y con las bragas abajo.     ¡Ahhhhhhhhhhhhh! ¡Gracias Feisbú, gracias mundo virtual!, porque sin vosotros yo nunca habría descubierto estos nuevos dones. Me habéis recompensado, por mi gracia, mi saber estar, sin mermarme ante las adversidades de la vida, la calvicie y los genitales arrugados. Y ya solo temo, como los celtas que el cielo se me derrumbe encima y que además tenga cuerpo de maciza y alma de demonio.   (Relato dedicado a a todos esos que saben, tal vez, quienes son...Y que ignoran que hay otros tipos de mujer que desconocen. Cabezazo contra la pared...)
  (Sub umbra floreo: C. Bürk)
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  • Es la primera vez que leo un relato tuyo, y ya sé que no va a ser la última. Increíbles descripciones, y singular humor...Me ha gustado mucho.
    CLAUDIAAAAA!!!!!!!! No tengo feisbu, y me has sonrojado, otros siquiera habrian acabado... Bienvenida de nuevo, no nos dejes.
    Escribe tus comentarios...
    Escribe tus comentarios...Muy bueno, Claudia, una clave de humor muy divertida. Me alegra verte por estos lares, como siempre. Solo falta la foto esa del tipo con la cruz, jejeje. Un abrazo.
  • Puédase decir que en éstas epístolas que escribí; son más de cuatocientas todas juntas, sí que desaparece la escritora para volver a su verdadero ser íntimo, lo que ella es en lo más privado. Aquí sí soy Claudia, la de verdad, no la que se esconde habitualmente en sus escritos. Aquí me doy permiso para ser yo. Sólo y únicamente en éstas cartas, cuyo destinatario no existe. Pues a "X" lo inventé un día siendo niña.

    Hállese aquí el relato más terrible, más soez, más macabro, sexual explícito, profundamente psicológico que he escrito jamás. Un esrito que una vez más, se aleja completamente de mí misma. ¿Cómo una mujer que estuvo en un convento puede tener algo que ver con ésto? No. Pero lo escribí. Como otras tantas cosas que nada tienen que ver entre sí. Es lo que tiene la escritura automática, que dejas de ser tú, mientras otros y otras te ocupan para poder contar sus historias. Tras la lectura de éste relato, amigos, sacerdotes amigos, gente de la iglesia católica y fuera de ella me borraron del "Feisbú" y de sus vidas. Triste, para la escritora no ser respetada como tal. Con lo fácil que es saber que los que escribimos, reflejamos a los otros y pocas veces lo propio. Y que si lo hacemos parecer así, es con una intención.

    ¿Qué hay detrás de las Lolitas, cuyo comportamiento sexualizado deja entrever algo mucho más grave y oculto? ¿Volverán a ser cuerpo y alma en conjunto? Me temo que no. Sólo quién conoce de cerca lo que se siente. Lo comprende.

    Un irónico relato sobre el engaño de las apariencias. Una vez más, alejándome de mi misma al escribir. Son los otros los que quedan entre los relatos, nunca yo. Una se cuida de relevarse...

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    Casi siempre descuidamos lo más importante: esforzarnos en ser felices. Cuanta gente hay que cree que felicidad es igual a suerte. ¡Craso error! Para ser feliz hay que querer serlo y es como el deporte: un ejercicio de voluntad y constancia. No pretendo aleccionar a nadie. Pues a mí también me queda pendiente ésta lección.

    Elogio a la Madre más amorosa que podamos tener: la Naturaleza. ¡Qué sencillo es todo tomándola como referente!

    Toda apariencia es engañosa. Una alegoría a los prejuicios; una vez más (suelen serlo casi todos mis escritos).

    Un divertido poema, con un toque de humor negro. Porque canallas, haberlos "haylos"...Otra cosa es ser el hijo de uno, entonces la canallería puede ser herocidad.

    La escritura automática es un método que se me presentó por sorpresa. Ahora, cada vez que tecleo, lo hago "guiada". Es así como escribí "Maldita Matilda" , novela que se publicará este año en el Reino Unido. Por tanto, no es meramente mérito mío. Sino de esos que vienen a ayudar.

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No recuerdo exactamente el momento en el que me planteé ser escritora. Quizás nunca fue así. Las cosas surgen según las planea el destino para nosotros. Poco podemos hacer para cambiar eso. Es difícil relatar mi vida literaria. Podríamos decir que como pez en el agua, necesité desde siempre de las letras, ligadas, eso sí, a las pequeñas cosas grandes, y detestando vanidades. La causa; un profundo anhelo por expresar lo que siempre escapa de los diálogos. Escribo casi siempre fuera de la norma, derrochándome porque sí, sin miramiento, ni metas, ni ambiciones. Es una especie de trance sin más. Las biografías de muchos autores, muchas veces se ven ahogadas por la enormidad de sus labores, homenajes y menciones obtenidas. A mí me resulta difícil hablar de esa manera de mí, precisamente porque es mucho más interesante hablar de los otros y del mundo que de una misma, difícil por la cercanía que tengo con los otros y la lejanía conmigo misma, que aun dando todo de sí, contándolo todo con pelos y señales, cubre mejor que nadie sus secretos. Soy, tengo que serlo y tenía que serlo a la fuerza, una escritora irregular. Comparada con el resto de escritores, regularmente irregular. También vivo, no siempre escribo. Y a veces, eso se invierte. Soy alguien que sobrevive mejor a su tiempo elogiando el pasado -porque lo abrazo, lo beso y lo amo de un modo muy particular-. Escribo cosas pasadas de moda en un mundo moderno que a eso lo llama “retro” o “vintage” con también definiciones modernas. Una intenta entender la realidad que está más alejada o que quedó atrás en el tiempo, o no descubierta en las almas, descifrarla, ponerle un lenguaje, y si es posible transmitirlo entonces. De ese modo, me gusta aportar un poco de comprensión o dar algunas respuestas a posibles lectores interesados por conocer cómo se vive en circunstancias adversas a uno mismo. Fue inevitable que yo abriese el cofre de ciertas vidas ajenas a mí, para sacar de él todo lo que me resultara provechoso y construir historias. Letras que en un contexto determinado, siempre incluyen el talante nostálgico, combinan la narración con elementos costumbristas o expresiones personales, que de otro modo no serían permisivas. De ahí a que todos mis trabajos sean meramente circunstanciales, nacen porque deben. El convencimiento acerca de una obra, la ilusión por el propio talento, es enemiga de la escritura. Escribir la vida íntima del mundo y de los otros, es también buscar ese lenguaje de la intimidad de los otros –mucho mejor alejado de uno mismo- esa trascendencia escondida en diálogos oídos en la tienda de la esquina, o en conversaciones con la gente corriente de cualquier lugar. El exceso de talento no existe, nunca se acumula. Todo fluye como el tiempo, como lo hacen también nuestras existencias semideshechas, nunca del todo terminadas. Siempre buscadoras de un sentido más profundo de lo evidente… Una es una presente de la picaresca en el mundo. Asisto como simple espectadora de los aspectos más desagradables de la realidad, de la hipocresía, de lo noble o de lo más prosaico. Con la naturalidad cotidiana a la que hacemos el vacío, trato de describir algunos de los aspectos más corrientes del mundo, cosas a las que nunca idealizaríamos… Desde bien pequeña tenía el convencimiento de que debía servir al mundo, y no ese a mí. De ahí a que a los diecisiete años, dejando mi Alemania natal y sin saber a penas cuatro frases en el idioma castellano -en el que ahora escribo todas mis obras- me vine a Castilla con el fin de ordenarme religiosa. Como mencioné anteriormente, la vida acaba encargándose de llevarte de la mano y mis planes dieron un nuevo giro, acabando en Barcelona y dedicándome al marketing y a las traducciones. Hasta ahí seguía escribiendo mis relatos en alemán. Fue alrededor de 2005 y tras la pronta muerte de mi padre, y afectándome esta en lo más hondo, que mi escritura viró a la expresión castellana. Y ya no pude parar. Nacieron un sinfín de relatos y poemas, ensayos y artículos que me atreví a publicar por internet, usando diversos portales literarios, como lo fueron yoescribo o tusrelatos. Ahí obtuve, para mi propia sorpresa, muchos comentarios positivos y algunos relatos fueron premiados o elegidos relatos del mes o de la semana. Una buena amiga, Begoña Bolaños, se encargaría además -sin yo saberlo- de enviar mis obras a certámenes literarios. Qué grande fue mi sorpresa cuando mi amiga me comentó su hazaña y que hubo ya varios premios positivos obtenidos, finalistas y ganadores. De ahí a que, así lo veo, es ella la responsable de éstas cosechas. Yo poco más hice que escribir para mí. Soy perezosa para según qué cosas y odio competir. Si, lo que más detesto es competir o tener que demostrar valías. Pues todos somos iguales. Cada uno a su manera. Todo ocurrió alrededor de la misma fecha. Así que, sin esa amiga, ahora no podría enumerar aquello. Y para hacerlo, que sé que debo, mejor dejo aquí lo que ella misma escribió sobre mí en mi blog: “Hablar de Claudia es hablar de una persona auténticamente apasionada. Es amante del simbolismo, de lo sincrónico y su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, siempre le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a sus trabajos literarios. Autora de numerosos relatos cortos, siendo algunos distinguidos en diversos certámenes literarios(15 Concurso "Cartas de Amor", Premio Ganador, Ayuntamiento de Valdepeñas 2008, Tanatología Concurso Poesía 2007, Premio Ganador, Concurso de Poesía "Cartas de Amor" Ayuntamiento Calafell/Tarragona 2008, Premio Finalista,Certamen Literario Internacional 2007 (Argentina) "Ficción en el Éter ” de Obras para Radioteatro, Concurso PABLO NERUDA de CARTAS DE AMOR‏, Premio Ganador 2008,Premio Finalista NH relatos 2007,II certamen Poético Prometeo‏ 2007, Premio Finalista, Página Narrador.es: Tres relatos seleccionados como relatos del mes durante 2008 y 2009, Página web tusrelatos.com, Escritora más prolífica año 2006 hasta la actualidad: puesto tercero, etc. ). Claudia así mismo ha colaborado como comentarista en diversas revistas digitales y publicaciones en papel. Entre ellas se destacan, "Extrañología", "Clave7", "El cuele (sector minero" etc. Es colaboradora en muchos programas de radio, como lo es "Camino de Misterio" en Radio Intereconomía, Radio Nacional de España, Radio Clave Siete (Santa Cruz de Tenerife), Les set LLunes (La Garriga, Barcelona)"El cercle enigmátic" (El Vendrell, Tarragona)etc. Ha sido ponente recientemente en un congreso: "Ciencia i Espíritu". “ A lo citado por ella, añado que escribí la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, publicada por la editorial “Grup Lobher” en 2008. Esa novela es un mero ajuste de cuentas con mi infancia. Una intrusión a los recuerdos. Y en el ejercicio de ese recuerdo, nació la protagonista, Jeanne Bardèot. Desde ahí, me he comprometido a no escribir nunca más sobre mí misma. Es importante alejarse de uno mismo, para ser otros para los otros. Es un consejo que me dio un poeta mejicano y que nunca olvidé. En esa primera novela se le permite al lector que construya su propia novela a partir de los elementos previos que se le dan. Esto lleva a una paradoja porque la figura de ficción que narra una gran parte de la novela postula en la verdad, la ficción de la que me jacté en esa novela, en realidad es lo auténtico. A la vez de esto, y pensando en un regalo estrictamente para la familia, escribí el libro de relatos y poemas “Desde el penúltimo rincón de mí espejo”. Menciono aquí que sin mi anterior agente literario, (al que no busqué sino me encontró él a mí) posiblemente nunca habría tomado la decisión de ser novelista. Fue este que quiso tal asunto de mí. Las cosas nunca han sido porque yo las buscara o encauzara. Insisto, que quizás sí dirigidas por algún invisible plan (como en todas las vidas) las cosas llegan a mí sin buscarlas. Así fue como escribí este mismo año, de un modo rápido y fluido a “Maldita Matilda” y nuevamente, por causas del destino (ahora las mencionaré), acabé en la agencia “Página Tres” tras jubilarse mi anterior agente. El azar quiso que otro escritor viera un comentario mío acerca de una valoración que se me hizo para “Maldita Matilda”. Este, muy ofendido, me contestó al comentario con un “¿Cómo te atreves a hablar de tu novela en las páginas de las editoriales sin que eso lo haga un agente por ti? ¿Es que no tienes agente?”. Pensé que tenía razón. Así que esa misma tarde envié mi novela a dos agencias, de las cuales ambas contestaron, la primera fue Piluca Vega, de mi actual agencia. Haciendo caso a la intuición, me decidí por ella, a la vez que ella lo hizo por mí. El factor principal fue el talante humano que denoté entre sus líneas, su empatía y su comprensión; algo difícil de describir en palabras. Las cosas, como digo, se sienten. En “Página Tres” me siento plenamente acogida y el trato por parte de Piluca y Fernando es exquisito. Luego de estar con ellos, todo se fue desencadenando. A penas me lo explico. Todo lo ocurrido me ha enseñado que no importa que decisiones tome, que las cosas se sucedan como deben. En todo caso, lo más importante de mi viaje por este mundo no aparece en las biografías o en las novelas que puedo escribir o escribiré, sucede en forma casi imperceptible en las cámaras secretas del alma. Espero que esta larga parrafada responda a las curiosidades. De haberlas. Porque soy y querré seguir siendo alguien que es desconocida. Por motivos obvios de naturaleza propia. Cuando una se propone servir, todo lo que es reconocimiento no hace más que pesar sobre la espalda. Entiéndase…

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