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6 min
Main Capitulo 9
Varios |
27.09.21
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Sinopsis

La típica entrada de una familia ricachona yankee, así era la entrada a la casa de los Rethfford. Unas enormes rejas que se abrían cuando el invitado se anunciaba, por el portero eléctrico, al guardia de turno (si, tenían seguridad privada)

-Vaya- dije mirando la inmensa fuente que había al frente de la casa

La rodeamos, hasta quedar en las largas escaleras que nos llevaban a la angosta puerta principal. Dos ventanas a cada lado de la puerta, dos inmensos balcones en la segunda planta (no hay que ser un genio para deducir que allí estaban las habitaciones) y una inmensa cochera (se notaba por su larga y ancha puerta) al lado de la última ventana izquierda

-Es grande ¿no? – bromeo

Estaciono el auto a un costado de las escaleras

- ¿No lo vas a dejar en la cochera?

- ¿Y hacer entrar a mi novia por el garaje? ¡jamás! Tú te mereces entrar a casa como lo que eres para mí, una reina

Sonreí y le di un beso rápido. Estaba nerviosa y se notaba en el sudor de mis manos, a decir verdad, una parte de mi quería que se terminara la noche

Cada paso que nos acercaba a la puerta, hacia que mi pecho se apretara un poco más. Cerré mis ojos y me ahogué en un gran suspiro, mientras Chad abría. Lo primero que apareció en mi vista fue un gran y antiguo cuadro, dos personas mayores, tomadas de la mano, sonriendo, el típico retrato de una familia de la década pasada, incluso en los colores, la imagen estaba en blanco y negro, debajo del cuadro, había una pequeña mesa de cristal con un ramo de flores y una especie de tazón de porcelana, también adornado con flores, pero estas parecían pintadas a mano, note que allí dejaban sus llaves

-Ellos son mi abuela y mi abuelo- me dijo al ver que no le sacaba mis ojos de encima a la foto

-Se ven tan enamorados

-Lo estaban, de hecho, la abuela murió unos meses después que el abuelo- suspiro- nunca soporto su ausencia

Entiendo perfectamente el tener que convivir con el dolor de perder a alguien que amas

-Eran muy elegantes- respondí observando el fino vestido mangas largas que llevaba la señora y el traje negro que vestía el señor

-Así es, de hecho, mi abuela era una especie de duquesa o algo así, pero para mí siempre será solo la abuela Cleoti

- ¿Cleoti? ¿Tu abuela se llamaba Clotilde?

Asintió y me señalo el pasillo

Basta Main, su abuela no se parece en nada a Doña Clotilde del Chavo, por favor ¡No lo arruines!

Intentando apartar ese mal chiste de mi mente, lo seguí por ese largo y angosto pasillo. Luego de pasar por los dos ventanales derechos, llegamos a la gran sala

-Cielos santo- susurre al ver tanto lujo en un solo lugar

Lo que más destacaba era una gran escalera, de madera de roble, en forma de caracol, que conectaba la sala con la planta alta, justo al frente de esta, había un enorme juego de sillones preparados para disfrutar de la gran pantalla de plasma (no se mucho de tv, pero asumo que por unas pocas pulgadas, no era una pantalla de cine). Mire hacia los laterales de la escalera y a su izquierda había un gran espejo, amén de otro pasillo, al igual que en el lateral derecho

-Siguiendo ese pasillo- señalo al lado del juego de sillones- Esta la cocina y al final, la habitación de Green

Me quede mirando la puerta de esa habitación, algo en ella no estaba bien, como que desentonaba con el resto del lugar, amen que me transmitía una sensación negativa, casi oscura

- ¡Chad! ¡Ya estás aquí! – dijo una voz fina desde la escalera

Levante la vista y pude ver a una señora, en un vestido nude, en forma de tubo, que le llegaba hasta las rodillas, pelo rojo intenso, levantado en una cola alta y tacos del mismo color que su vestido, descendiendo de la segunda planta

-Mamá – la abrazo – Estas preciosa

-Tu igual bebe- sonrió- Y tu debes ser Main- estiro su mano- Chad me hablo mucho de ti, me alegro que por fin tengamos la dicha de conocernos

-Es un gusto señora Rethfford- respondí incomoda

-Oh por favor, dime Sharon, las formalidades son para los ajenos a la familia- note que intentaba hacerme sentir cómoda- Tenias razón hijo, es preciosa

Sonreí, un poco avergonzada, pero aprecié sus intensiones

El ruido de una puerta hizo que la señora se girara y, saliendo de una habitación, que no había notado, al lado de la escalera, apareció el señor Rethfford. Vestido con un traje negro y pelo peinado hacia atrás, se acercó a nosotros, sus ojos color miel se encontraron con los míos y esbozo una enorme sonrisa, que se adornaba con su prolija y cuidada barba

-Es un placer señorita Sesson

-El placer es mío señor- respondí

-Por favor Greg, deja las formalidades, ella es Main, nuestra nuera

-Solo intentaba ser respetuoso- levanto sus manos, riendo

-Por favor, pasen por aquí, Jesse ya preparo la comida- nos llevó hasta el pasillo

- ¿Y Green? – pregunto Chad

-En su habitación, ya sabes cómo es- susurro Sharon

-Le diré a Jesse que vaya a buscarlo, los alcanzo en un momento- dijo el padre mientras subía las escaleras

Camino a la cocina note una cantidad bastante abundante de fotos familiares, de diferentes épocas y, en lo único que podía enfocarme, era en los ojos azules de Green, en todas las fotos esta serio y su mirada parece perdida e incluso triste

-Adelante por favor, no seas tímida Main, ¡con confianza!

La cocina se dividía en dos partes, una en la que había una mesa enorme de madera laqueada, color marrón intenso, con unas sillas de la misma composición y, a la izquierda, la cocina más moderna que se puedan imaginar, con todos los electrodomésticos existentes, acomodados estratégicamente para entonar con la elegancia del lugar

-Su cocina es hermosa señora- ingrese mirando a todos lados

-Muchas gracias bonita, pero, a decir verdad, no paso mucho tiempo aquí- rio- Jesse y su madre son las encargadas de la comida y la limpieza de la casa, todo esto, es gracias a ellas

Bueno, al menos sabe reconocer el trabajo de la servidumbre

Miré a Chad, quien estaba de espaldas a la puerta y vi esos ojos azules, fijos en mí. Su mirada me congelo, no transmitía nada, pero viajaba desde mis pies hasta mi cabello, su pelo rubio desalineado, como si recién se levantara, vestía unos shorts negros y una remera blanca. Sin sacar sus ojos de los míos, esbozo una pequeña sonrisa torcida

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