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9 min
Malas decisiones
Ciencia Ficción |
06.03.17
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  • 898
Sinopsis

¿Existen personas realmente desafortunadas en este mundo , o sus fracasos son solo el producto de sus malas decisiones?

Un día Carlos perdió su empleo como profesor de historia y sintió que había tocado fondo.
Ya no le quedaba nada de nada , su mujer no le quería mas , hijos no había tenido nunca, su único hermano no le hablaba y vivía en otro país, la maldita enfermedad que lo acosaba ni siquiera le permitía hacerse cargo de una mascota.
Años de terapias de todo tipo no habían podido curarlo de su depresión.
Llegado a este punto y luego de haber intentado varias veces suicidarse en el pasado ,Carlos decidió que había llegado el momento de tomar las riendas de su vida y cumplir el único sueño del que aún se acordaba: Salir a navegar por el mundo.
Para ello primero debía vender su departamento , lo cual no le presentó dificultad alguna. Con el dinero de la venta y luego de investigar un poco decidió adquirir un velero.
Se decidió por uno de tipo Kelt 707 .Se encontraba en perfectas condiciones y el espacio era mas que suficiente para el solo. Equipándolo y poniéndolo a punto no gastó más de 15.000 dólares.
Su idea era salir desde las costas de la ciudad de La Paloma en Uruguay y navegar hasta Río de Janeiro , esa sería la primera etapa de su travesía , una vez en Río recargaría las provisiones , realistaría el velero y determinaría el próximo recorrido.
Por supuesto antes realizó un curso de navegación de 6 meses y sacó su licencia especial para poder navegar en aguas oceánicas.
El 18 de Septiembre , Carlos y su velero al que llamó “ El Solitario” partieron hacia alta mar.
El clima era espectacular.
Se sentía lleno de esperanzas y muy orgulloso de haber tomado aquella decisión tan importante y tan drástica.
Al décimo día había recorrido 1.167 km de camino. Los diez días habían transcurrido tranquilamente para él , luego de haber sido docente de escuela secundaria durante años y de haber arrastrado su depresión como se arrastra un muerto por los pasillos escolares , el viaje por la calma del mar le sentaba de maravillas.
Se encontraba a la altura de Florianópolis  cuando lo sorprendió una tormenta completamente inesperada , fuera de todo pronóstico.
En pocos minutos la tormenta alcanzó una ferocidad impresionante, como Carlos conocía su trayecto sabía que el próximo puerto se encontraba en Sao Pablo y eso quedaba aproximadamente a 700 km de Florianópolis, demasiado lejos , además el viento golpeaba al velero alejándole de la costa, mar adentro. Sin embargo Carlos tomó la decisión de enfrentar la tormenta para acercarse a tierra firme.
Colocó el velero de forma tal que quedó enfrentado con la proa al viento y a la marejada y decidió capear con velas.
El pequeño velero se mantenía cortando las olas con la proa.
Dentro de la cabina Carlos apretaba los dientes rogando salir con vida de esa, se vistió el chaleco salva vidas y preparó la balsa inflable, las náuseas comenzaban a embargarle por el tremendo sacudón de la nave.
De pronto un rayo cayó dejándolo sordo por unos minutos , había pegado en el mástil  partiéndolo en dos.
“El solitario” se había quedado sin velas y ahora era arrastrado por la corriente mar adentro sin poder defenderse del ataque.
Carlos, chilló y gritó , pero aquello de nada serviría , resistiría dentro del barco hasta que pasase el temporal o hasta que la situación lo ameritase , de lo contrario se vería obligado a tirarse al mar , pero con semejantes vientos de 70 km/h y olas de hasta ocho metros, flotar en una balsa inflable tampoco le parecía una gran idea.
Cuando el tiempo se calmó había amanecido. Un Carlos tembloroso se asomó al exterior.
El sol brillaba reluciente sobre su cabeza, el mar estaba completamente calmo , el cielo de un inmenso azul despejado.Todo era perfecto para navegar , pero el velero ya no tenía velas y Carlos maldijo haber sido tan estúpidamente romántico y no haberle agregado un motor.
Por supuesto que desde allí no podía divisar tierra firme. Su GPS y su radio se habían dañado tras la descarga del rayo , por lo que no podía saber cuál era su posición específica , ni comunicarse con nadie.
En resumen , se encontraba a la deriva en el Atlántico.
Carlos maldijo su suerte a los gritos , cómo era posible que todo le resultara tan mal?
Cuando logró calmarse decidió aguantar allí el mayor tiempo posible , estando atento ante cualquier indicio de rescate , sobreviviendo con las provisiones y los ansiolíticos que había podido reunir para el viaje e intentando mantener cierto rumbo con el timón hacia las costas Brasileñas.
Tumbado en el sillón se adormecía con el suave bamboleo de las olas cuando sintió cómo la nave se elevaba un poco mas de lo habitual.
Se asomó a la escotilla pero no percibió nada extraño. Cuando se disponía a volver a recostarse sucedió nuevamente.
Ya un poco mas extrañado decidió asomarse por la borda para ver qué sucedía.
Enfocó el negro mar con la linterna y esperó. Mientras esperaba sus nervios se iban retorciendo.
Hasta que la vio; una sombra gigante se deslizaba levantando las olas y pasando por debajo del velero lo elevaba, siniestramente, durante unos minutos.
Carlos estaba muy asustado , pronto pudo notar que no era una sola sombra sino un grupo de sombras silenciosas que se divertían con su pobre velero en la inmensidad de la noche.
Carlos corrió a refugiarse en la cabina, a duras penas pudo conciliar el sueño.
Unos tremendos golpes lo despertaron a la mañana siguiente, los golpes sacudían la nave.
Subió a cubierta desesperado. Allí estaba un grupo de Orcas asesinas que se turnaban para dar de golpes en el casco.
Carlos no lograba comprender lo que veían sus ojos, si aquellas bestias hubieran querido hundirlo les hubiese bastado con un solo coletazo, pero allí estaban , turnándose para golpear el casco con la fuerza suficiente como para que se notase su presencia , pero no como para voltearlo.
Qué significaba todo aquello?, no sabía qué hacer para que parasen, si intentaba algo quizás las orcas decidirían tirarlo al mar , si no hacía nada quizás se alejarían , aburridas de la situación, o quizás terminarían por destrozar la nave.
Atormentado volvió a refugiarse bajo cubierta, le temblaban las manos , intentaba relajar la respiración, pero el hecho de sentirse un mísero juguete en el océano acosado por un grupo de Orcas asesinas era suficiente para desencadenarle un ataque de nervios.
Aquellos golpes eran rítmicos y no cesaban. Entrada la noche Carlos rompió en llanto y gritó:_”¡Basta!”_, _”¡Váyanse , déjenme en paz!, ¡ya no puedo soportarlo mas!”_.
Como si hubiese pronunciado las palabras mágicas los golpes y las sacudidas cesaron inmediatamente.
Carlos se acurrucó debajo del asiento y se durmió exhausto.
A la mañana siguiente notó que el velero se movía, empujado por alguna fuerza misteriosa.
Rápidamente salió a cubierta y vio cómo las aquellos animales se turnaban para empujarlo suavemente por las olas , con delicadeza para no tumbarlo primero lo arrastraban hacia el Este, luego un poco hacia el Sur , luego unos kilómetros hacia el Oeste ,unos kilómetros hacia el Norte
y vuelta a empezar una y otra y otra vez.
Los nervios de Carlo  se destrozaron por completo .
Qué hacían aquellos animales allí?,. Por qué no le dejaban en paz?, por qué no se lo comían de una vez?
_”¿No tienen otra cosa que hacer?” _, gritó y salió corriendo a encerrarse en la cabina.
_”¡no puedo creerlo!, ¿qué soy yo para esas bestias ?, ¡nada!, no podrían llenarse un diente conmigo y sinembargo siguen aquí , día y noche atormentándome, volviéndome loco!” _, lloraba y gritaba.
Intentaba calmarse para poder tomar un ansiolítico , pero sus manos le temblaban tanto que las pastillas caían al suelo.
Se escondió debajo del asiento hasta que las Orcas se cansaron de jugar con el.
La noche estaba silenciosa cuando Carlos decidió salir a cubierta para ver si  se habían marchado , pero no. Allí estaban completamente quietas flotaban en el mar negro ,rodeando el velero.
Carlos no podía ver sus ojos , solo eran sombras acechándolo.
Aquella actitud de los animales lo atemorizó aún mas.
Por qué se quedaban así alrededor de la nave?, qué estaban esperando? _”¡Fuera , animales horribles!”-, gritó.
_”¡qué quieren?, no tengo nada , no soy nadie ! , quieren comerme?, háganlo de una vez!”_.
Carlos temió que las Orcas aceptaran su invitación , pero por el contrario no hicieron nada de nada, solo observarlo desde lejos.
Debajo del asiento Carlos se retorcía en pensamientos oscuros, enloquecidos. Hace días que no podía comer o beber , o siquiera descansar.
Aquellos animales lo estaban matando lentamente , insoportablemente.
Al séptimo día decidió poner fin a su sufrimiento, nadie lo buscaba y las Orcas seguirían allí, por lo que decidió arrojarse al océano para ser devorado de una vez por todas.
Las Orcas giraban alrededor del velero como si se tratase de tiburones, el sol brillaba incandescente en el cielo mas azul que nadie había visto jamás.
El viento no soplaba. De pié frente al océano se desnudó por completo, ya no tenía miedo , por fin todo se terminaría en un par de minutos , pensó en que quizás su ex mujer , al enterarse de que por fin había salido en busca de su sueño , lo recordaría con un poco mas de respeto y cariño.
Aspiró una última bocanada de aire puro y se lanzó al agua.
Mientras se hundía se imaginaba siendo desgarrado por las poderosas mandíbulas de las Orcas , siendo comido vivo, sintiendo cada mordida, la sangre flotando con su cuerpo.
Pero nada de eso sucedió. Cuando salió a la superficie, vio que las Orcas se habían marchado.
Su velero se alejaba navegando sin rumbo.

   
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