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7 min
Mañana será otro día (1)
Reflexiones |
27.03.19
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Sinopsis

Les dejo la primera parte de este relato que espero guste. Agradecido por la lectura.

MAÑANA SERÁ OTRO DÍA

A la sombra del ficus descansan los hilvanadores de palabras. Ellos representan la última corriente que emerge dentro de la Casa de las Palabras. Han salido a desayunar y de paso a fumarse un cigarro en el lugar donde nadie los mira con cara extraña. Dos varones y dos hembras, de mediana edad, de los cuales tan sólo fuma una mínima parte.

­­⸺Si los editores aceptaran todo cuanto les llega, el lenguaje sería indescifrable, no habría diccionario que lo admitiera ⸺dice Pedro.

⸺Para eso estamos los negros, para pulir  ⸺dice Gregorio.

⸺Pero a los académicos les interesa que se les entienda, que el mensaje llegue a todos los ámbitos de la sociedad, no sólo a las altas esferas ⸺dice Ángeles.

⸺¡Compañeros no desvariemos!  ⸺corta Miriam⸺ no se que tiene ese puñetero edificio, que cuando salimos de él se nos suben los humos a la cabeza de una manera increíble. Somos capaces de coger a un transeúnte por el cuello y obligarle a recitar sin descanso las siete partidas. No somos más que trabajadores, no lo olvidéis.

⸺Tienes razón Miriam ⸺asiente Pedro.

⸺Es por la cafeína mezclada con la nicotina  ⸺sigue Ángeles.

⸺¿No será que lo que mezcláis sean las churras con la merinas?  ⸺insiste Gregorio⸺. Ante este situación en la que nos encontramos, siento mi tórax invadido.

⸺Te encuentras, Gregorio, no metas a todo el mundo en el mismo saco ⸺dice Miriam.

⸺¡De acuerdo, se encuentra! ¿Pero, que nos quieres decir?  ⸺inquiere Pedro.

⸺Ya os lo he explicado otras veces: noto como un vacío, una falta de riego sanguíneo en las células encargadas de la elaboración de las palabras  ⸺contesta Gregorio.

⸺¿No será eso una huelga de brazos caídos? ⸺dice Miriam.

⸺Saltó la sindicalista  ⸺murmura Ángeles.

⸺Lo siento, no puedo evitarlo, es que lo veo muy claro: si el conjunto de la masa obrera... ⸺sigue Miriam.

⸺O sea, tú, yo y éstos dos  ⸺interviene Ángeles.

⸺Pues eso...el conjunto al fin...si todos en bloque conseguimos ir a una, podremos llegar al objetivo.

⸺Siento como si me quemaran las entrañas ⸺dice Gregorio.

⸺¿Cuánto bebiste anoche?  ⸺pregunta Pedro.

⸺Nada  ⸺responde Gregorio.

⸺No es creíble  ⸺dice Pedro.

⸺Toda historia es creíble, recordad, sólo es necesario poner unos buenos cimientos para que el lector nunca se sienta engañado  ⸺dice Miriam.

⸺Pero comí ⸺irrumpe Gregorio⸺ con tantas ganas un asado, con su salsita, ¡huuuumm!, para relamerse.

⸺El obrero se escuda en el interior de su bajo vientre para justificar la falta de inspiración, pero al patrono le resulta indiferente, pide rendimiento o baja.  ⸺dice Miriam.

⸺No saques las cosas de sitio, Miriam. Eso lo dice aquí y ahora, cuando subamos a esa sala y nos centremos en el meollo que nos ocupa, se le olvidan los ardores  ⸺interviene Pedro.

⸺Más nos vale que se tome un omeoprazol  ⸺sigue Miriam.

⸺¿Puedo preguntar algo?  ⸺irrumpe Ángeles.

⸺Pregunta  ⸺dice Miriam.

⸺¿Qué está pasando?

⸺No me jodas, V, no ves lo que está pasando: se trata de que a éste le duele la barriga, a ésta le importa más nuestra situación laboral que el avance de la historia, ¿y tú preguntas qué está pasando?  ⸺dice Pedro.

⸺Yo no, querido amigo, nos lo debemos preguntar todos...escucha:

 

A la tórtola que se deja caer desde una rama del frondoso árbol sólo le interesa llevar a su nido en formación un pequeño sustento para los huevos que están por venir, así que mirando de reojo al grupo, picotea, engancha algo y se eleva en vertical con la facilidad de un turborreactor modelo Arenosilla. Nadie la mira, en el grupo la discusión se centra en otra esfera. Son gente joven, de otras latitudes y parecen señalar un balcón cercano.

⸺Yo diría  ⸺corta Miriam⸺ que por ese camino  nos dices dónde está pasando.

⸺Una vez más me permito recordaros a las dos, que hay que dejarse de árboles y pajaritos como elementos decorativos y centrarnos en los individuos, en sus caras, en sus gestos, en sus pensamientos...

⸺Y una vez más, querido Pedro ⸺te adelantas a la jugada, escucha:

Llega un grupo de turistas y se coloca delante de ellos como si formasen parte de un cuadro impresionista en tres dimensiones con posibilidades de interactuar. Se miran unos a otros, se estudian y callan. Aparece una señora con un paraguas abierto y comienza a dar una serie de explicaciones que ninguno de los individuos consigue entender, pero que por el corte de pelo de alguno de los componentes del grupo parece que se trata de gente del Norte de Europa y por los gestos que hace, se deduce que habla de Murillo.

Los minutos fuera de la Casa de las palabras eran para respirar aire puro, abandonarse a los sentidos y coger fuerzas para llegar al final de la mañana con las ideas tan frescas como a primeras horas del día.

⸺Todo esto suponiendo que no sean ni el ficus ni las tórtolas los auténticos protagonistas, o sea, que la unión gastroesofágica esté por encima de esos individuos materializados en diafragma y estómago.

⸺Gregorio, estás desvariando  ⸺dice Miriam.

⸺No más que tus obreros ¿por qué no pueden ser los protagonistas esos cuatro elementos, en lugar de los individuos de los que habláis?  ⸺protesta Gregorio.

⸺¿Y por qué no esperamos a que Ángeles nos siga adelantando el resultado de su parida  ⸺interviene Pedro.

⸺Por mi... ⸺dice Gregorio.

⸺Adelante  ⸺dice Miriam.

⸺Con la venia de la sala, prosigo:

 

Dos turistas de edad avanzada se sientan en otro banco colindante con el de nuestros personajes, los miran como si fuesen seres extraños, eso sí, esbozan una sonrisa. Otro de ellos, ajeno por completo a las explicaciones de la señora del paraguas, se pasea despreocupado...

­⸺A eso me refiero  ⸺corta Pedro⸺ la irrupción de los turistas hace que perdamos de nuevo el Norte y nos desplacemos del interior de los personajes hasta una externalización que no nos interesa.

­⸺Buen apunte Pedro  ⸺dice Miriam⸺ pero digo yo ¿y si hubiese una interacción entre los turistas y los personajes? Algo así como puede haberla entre la empresa y los trabajadores.

⸺¡Cómo no! ⸺corta Gregorio⸺ ¡Deja la empresa Miriam!, centrémonos en los individuos, ellos son los que están ahí sentados en el banco. Parece que Ángeles descarta el ficus y las tórtolas, queréis que sean ellos, esas personas que están ahí las que nos interesen, pues que sean ellos.

⸺¿Entonces aceptamos por válido qué está pasando?  ⸺salta Ángeles.

⸺¡¡No!!  ⸺irrumpe Miriam.

⸺No, no, como mucho cómo están sucediendo las cosas  ⸺dice Pedro.

⸺O a quién le está pasando  ⸺prosigue Miriam⸺ tienes que tener en cuenta que ese apartado del programa no debe llegar hasta mediados del relato, cuando los lectores se hagan esa misma pregunta.

⸺¿No es demasiado tarde?  ⸺duda Gregorio.

⸺Creo que no, si lo ponemos antes, se pueden cansar y pasado el cenit es como quedarse sin argumento en una mesa sectorial  ⸺dice Miriam.

⸺Ahora lo tengo más claro, así que calladitos los tres y escuchad:

.../...

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