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26 min
Manva/Vampal/Orken
Fantasía |
15.04.20
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Sinopsis

Unas ideas que tengo para un borrador. No se si me pondré a ellas cuando acabe con el tercer borrador de Cluhok... tantas ideas y no se por cual decantarme, de repente se te ocurre otra cosa la anotas en el cuaderno y ahí la tienes... jaja

Son capítulos sueltos e ideas para un borrador...

 

...

 

Capítulo 1: Interesantes avances tecnológicos humanos.

 

Año menos 320 del calendario humano.

 

La jefa de exploradores Manva esperaba sentada en una piedra a que llegasen sus dos subordinados Ludivo y Festico al punto de reunión.

 

Llevaban horas siguiendo a un grupo de humanos que intuía que era explordores como ellos y se extrañaba de que se les escapasen a ellos, experimentados exploradores elfos.

 

Ludivo llegó primero y saludó con un "Buenos días princesa".

 

Manva puso gesto serio y repitió por enésima vez que la llamase por su nombre o como jefa de explordores.

 

Lo que usted diga jefa respondió Ludivo con una enorme sonrisa estúpida en su cara.

 

Poco después dijo algo que confirmaba las sospechas de Manva, los humano gastaban tiempo en dejar pistas falsas y parecía que les viesen llegar a mucha distancia.

 

El explorador dijo más para si mismo que para ella que creía que los elfos tenían mejor vista que los humanos, pero que empezaba a dudarlo.

 

Diez minutos más tarde llegó Festico, primo de Luvido y más serio y formal mientras trabajaba, dió explicación de su infructuosos esfuerzos por seguir a los humanos tras haber visto el humo de un fuego hacía ya varias horas.

 

Los elfos estaban en su territorio por lo que supusieron que irían al río que había a dos días de distancia de allí, debían estar abandonando la zona para informar de lo que habían visto al general humano que dirigia la conquista esta campaña.

 

Manva escribió una carta con informe del fracaso en su misión de intercepción y lo depositó en un escondite debajo de un árbol por donde pasaba un correo cada semana por si había algo.

 

Ordenó a sus subordinados que descansaran lo que quedaban de día ya que de noche avanzarían a máxima velocidad hacia el río.

 

Aprovechando que había caído la noche, y gracias a la buena visión nocturna de los elfos, avanzaron rápidamente hacia el río mientras buscaban algún rastro de sus enemigos.

 

No hubo suerte y tras más de ocho horas de avance continuo se dirigieron a una cueva oculta que había cerca de una colina y tras repartir a suertes los turnos de guardia descansaron lo mejor que pudieron.

 

No sabían si habían pasado o no a los humanos, así que tratando de no dejar huellas continuaron hacia el río pasadas las cuatro de la tarde.

 

No encontraron rastro alguno y continuaron hasta la mañana del día siguiente y finalmente llegaron al río y tras seguir un humo que habían visto llegaron a un puente de nueva construcción que no era élfico.

 

Allí había un grupo de humanos, veían cinco pero no sabían si habría más.

Los humanos estaban dos a cada lado del pequeño puente y uno sentado en torno a un fuego cerca de tres tiendas de campaña desplegadas al otro lado del río.

 

Manva decidió atacar con matutinidad a pesar del cansancio y les comunicó a sus compañeros que preparasen las cuerdas de los arcos y se alejasen de ella varios metros para atacar desde distintas posiciones.

 

Buscad una posición elevada y si no nos descubren, atacad en trescientos segundos.

 

Pasado el tiempo estipulado la primera flecha cayó sobre el humano que estaba frente al fuego, la siguiente sobre uno de los que estaban al otro lado del puente y la tercera sobre uno de los que estaban de este lado clavándose en el ojo del desgraciado que hacía guardia.

 

El superviviente al otro lado del puente andó rápido y se lanzó al río para tratar de huir con ayuda de la corriente pero Manva no pensaba dejar que eso sucediese y tras apuntar un buen rato le clavó una flecha en la cabeza mientras se asomaba a coger aire.

 

El último humano que quedaba se dirigía hacia ellos sin saber bien donde estaban, Manva hizo una señal sonora y los primos se abalanzaron sobre el humano que no tardó en perder su espada ante las certeras estocadas de los elfos y en poco tiempo había sido dolorsamente arrojado al suelo de una patada de elfo que, al medir normalmente dos metros veinte los machos elficos, era muy poderosa.

 

Manva estaba dirigiendose a las tiendas todo lo rápido que sus poco más de metro noventa la permitían. Todavía estaba en crecimiento a sus veinte años.

 

Ludivo la seguía arco y flecha en mano mientras Festico controlaba al prisionero.

 

De una de las tiendas salió un humano con una extraña arma que lanzó rápidamente un virote impactando en la pierna de Manva que cayó rodando por los suelos por la inercia de la velocidad que llevaba y el impacto que había recibido.

 

Ludivo no tardo en tensar su arco y lanzar una flecha que se clavó certeramente en el corazón del ballestero.

 

Mientras miraba hacia la polvareda que había levantado su jefa vio que seguía viva y continuó hacia las tiendas por si surgía alguna nueva amenaza, pero por fortuna para ellos no había nadie más.

 

Ludivo sacó el virote de la pierna de su jefa y tras desinfectar la herida y echar unas plantas curativas machacadas que llevaban todos los exploradores, vendó la pierna.

 

El prisionero tras ser ligeramente golpeado contó todo lo que sabía, que un ejército de miles de hombres venía hacia el Reino de Oscuria, que la ballesta era un arma importada de los continentes del sur y que también había algo llamado catalejo que permitía ver a grandes distancias.

 

La elfa le dijo que si le daba uno le dejaría irse, el hombrecillo se dirigió a gran velocidad hacia la tienda de la que había salido el hombre con la ballesta y tras buscar dos minutos salió de allí con el catalejo en una mano y una enorme sonrisa en la cara.

 

Manva miró a través del novedoso artefacto y se asombró de lo bien que se veía a lo lejos, gracias a eso los exploradores humanos estaban jugando con ellos.

 

Hizo un gesto con la mano para que el humano se largase de allí y tras dejar a Festico de vigía con el catalejo se puso a revisar el contenido de las tiendas, cogió varios mapas, dos ballestas y lanzó al río varias espadas y arcos.

 

Finalmente prendió fuego a las tiendas y aunque le hubiese gustado capturar a los exploradores humanos que habían estado tomándola el pelo, decidió que herida como estaba lo mejor era informar a sus superiores de lo que había sucedido y llevarles las cosas que habían descubierto.

 

Tras tres días de lenta marcha por la herida que tenía y ayudada por Festico consiguió llegar a un puesto de vigilancia al que el día anterior había llegado Ludivo, entregado los informes de Manva y partido en lobo gigante con una ballesta y el catalejo hacia Osco, la capital de Oscuria.

 

Manva llevaba la otra ballesta, por si capturaban a alguno que otro pudiese llegar a la capital para que estudiasen la nueva arma que habían traído los humanos.

 

Manva y Festico tomaron dos lobos gigantes más del puesto de vigilancia ante las protestas del capitán encargado ya que se habían llevado la mita de sus monturas del puesto, pero Manva hizo imponer su condición de noble asegurando que era vital que se reuniese con el rey Maruk.

 

Tras dos días llegaron a otro puesto de vigilancia y cambiaron las monturas.

 

En el poco tiempo que pararon para comer, cambiar el vendaje y llenar de comida las alforjas de las nuevas monturas se enteraron de que Ludivo había pasado por allí y que ya no se dirigía a la capital si no a reunirse con el rey Maruk que estaba movilizando al ejército en previsión a una invasión por informes que había recibido.

 

Tras conocer la posible ubicación del ejército de su padre Manva también se dirigió hacia allí y tras tres días en los que los pobres lobos descansaron poco consiguió reunirse con su padre.

 

Maruk había visto ya la ballesta y el catalejo cuando se reunió con su hija y la puso al corriente de muchas nuevas que habían recopilado distintos exploradores, parecía que este año la invasión iba a ser bastante más importante que las de los últimos cincuenta años.

 

Padre e hija discutieron acerca de la importancia del catalejo y la ballesta y lo peligroso que era que los humanos tuviesen la ventaja de plantear las batallas a su antojo y en las condiciones más óptimas para ellos.

 

También vino a la reunión que mantenían ambos Puyawen, el hijo mayor de Maruk y heredero al trono de Oscuria.

 

Puyawen restó importancia a estos nuevos avances y dijo que con duplicar el número de exploradores sería suficiente para contrarrestar esos artilugios.

 

Maruk decretó triplicar el número de exploradores y que el ejército fortificase cada posición en la que hiciesen un alto para evitar ataques sorpresa.

 

Manva herida como estaba y por consejo de su padre se retiró a Osco con la orden de investigar y reproducir esos novedosos artilugios útiles para la guerra.

 

Tras despedirse de los primos exploradores, que eran necesarios en esa campaña, fue escoltada por dos guerreros hasta Osco.

 

Esa fue la última vez que vió a su padre y a tres de sus hermanos.

Su padre antes de morir por las heridas de la batalla llamada Muro de Huesos la advirtió por carta que era de vital importancia sumar esfuerzos y la creación de un ejército común para frenar a los incontables humanos.

 

El asunto de heredar la corona podría haber sido un tema espinoso, pero como se exigía que el nuevo rey estuviese en el ejército para poder ser heredero dos hermanos y tres hermanas se quedaron fuera de la sucesión y otros tres más que estaban en el ejército muerieron junto con Maruk en la batalla en la que el ejército élfico de Oscuria fue diezmado.

 

Solo quedaba un hermano mayor en el ejército llamado Drujabo que había estado durante treinta años en suministros del ejército, había llevado carros con alimentos tirados por lobos gigantes en rutas de abastecimiento y tras cumplir ese periódo había pasado a la parte del ejército que se dedicaba a la cría de lobos gigantes en corrales de cría.

 

Llevaba quince años criando lobos y según los jinetes de lobo era de los mejores criadores, le encantaba su trabajo y le gustaba estar en una región alejada de la capital y de la frontera con los reinos humanos.

 

Drujabo, al que su mujer le llevaba tratando de convencer varios días para que se convirtiese en el nuevo rey, se presentó en el palacio y tras saludar a su madre fue a ver a su hermana.

 

Drujabo y Manva no se conocían, esta última se asustó un poco cuando un sirviente del palacio se dirigió a su cuarto para informar que su hermano requería su presencia en la sala de reuniones.

 

Al llegar la princesa a la sala vió a su hermano comiendo un plato de alubias con especias y unas manzanas rojas.

 

El hermano hizo dos gestos con la mano, uno para que entrase y otro para que tomase asiento.

 

Cuando acabó de tragar la cucharada que se había metido en la boca comenzó a hablar.

 

Hola hermana, soy Drujabo, el otro posible rey, pero no estoy interesado en ello.

 

Dió un mordisco a una manzana y tras tragar continuó:

 

Verás, no soy tonto, pero tampoco demasiado listo y no me siento ni preparado ni con ganas de ser rey, por mucho que mi mujer insista en ello.

 

Lo único que te pido es que me nombres gobernador de la región en la que estoy, Lupinia, y que me permitas librarme de mi esposa, que se que me engaña con un comerciante del pueblo.

 

No hace falta cortarla la cabeza, con un divorcio en el que no se lleve nada me conformo, lo único que quiero es buscar una mejor esposa, criar lobos y gobernar la región de Lupinia para que prospere.

 

Manva que hasta entonces había estado callada escuchando a su hermano comenzó diciendo que ella solo tenía veinte años y que tampoco se veía preparada para ser reina.

 

Su hermano la hizo callar con un gesto, he hablado con madre dijo, de todos los hermanos que quedan ella piensa que eres la más capacitada para el cargo y no voy a ser yo quien la lleve la contraria, está decidido, cambiemos de tema mientras comemos, me aburre el otro tema.

 

Y así sin buscarlo Manva fue coronada reina intentando infructuosamente, mediante cartas al resto de reyes y reinas élficos, la creación de un ejército común.

 

Los primos exploradores habían sobrevivido a la batalla pues habían sido cautos y habían conseguido salvar a cientos de elfos y revertido la inminente derrota a la que se dirigía el ejército en aquella maldita batalla.

 

Ambos eran ahora consejeros de la reina y tratabajaban juntos para construir nuevos catalejos y ballestas adaptadas al mayor tamaño de los elfos.

 

En pocos meses tenían ballestas de gran tamaño a las que también habían adaptado la tecnología del catalejo y colocado unas lentes en la ballesta con las que poder apuntar con precisión, habían colocado un sistema para disparar repetidos virotes creando una ballesta de repetición con mira telescópica.

 

Cuando pasado el invierno los humanos comenzaron una nueva campaña militar se vieron sorprendidos por las nuevas armas de los elfos de Oscuria que masacraron al ejército invasor.

 

Cuando los generales del ejército élfico llegarono a Osco para hablar con la reina se les notaba una alegría inmensa en los rostros, todos hablaban de las maravillosas capacidades de las nuevas armas.

 

Manva que era generosa había mandado como obsequio ballestas simples y catalejos al resto de reinos élficos, orcos incluídos y había mediante carta tratado de que viniesen al reino inventores para poder desarrollar tecnologías nuevas para poder vencer a los humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo dos; Máquinas de guerra élficas.

 

Año menos 315 del calenario humano.

 

Los humanos llevaban cinco años sin tratar de invadir Oscuria mientras que por el contrario el resto de reinos élficos eran sometidos a constantes invasiones.

 

Y cuando si lo hicieron, las defensas élficas contaban ahora con potentes armas de guerra, los inventores que habían acudido a Oscuria habían mejorado los diseños de las ballestas de repetición y dos orcos llamados Torbos y Yorgos habían adaptado la tecnología para crear la balista, que era mucho más grande que una ballesta, estaba colocada sobre un trípode y permitía lanzar piedras a grandes distancias.

 

Manva que había aprovechado estos cinco años de relativa tranquilidad para construir un muro de tres metros en la zona fronteriza con los humanos había instalado varias balistas a lo largo del muro y se demostró que fue lo correcto.

 

Cuando el ejército invasor se acercó a la frontera era muy numeroso, algunas decenas de miles de humanos.

 

Los elfos y orcos que estaban subidos a la muralla estaban bastante acojonados al ver la cifra de enemigos, pero sabían que no podían dejar que pasaran.

 

Hordas de humanos avanzaron en trompa hacia el muro, se veían numerosas escaleras de mano, parece que no habían previsto el muro y no habían traído máquinas de asedio, así que habían cortado varios árboles para hacer escaleras y tratar de llegar al otro lado del muro por mera y aplastante superioridad numérica.

 

El General que defendía ese tramo del muro ordenó esperar a que se acercasen los asaltantes para que no se desaprovechase munición y cuando llegaron a la zona de rango óptimo los virotes de las ballestas empezaron a diezmar a los humanos y cuando estos avanzaron treinta metros más y las balistas empezaron a lanzar andanadas de piedras aplastando humanos con o sin armadura, los humanos comenzaron a entrar en pánico.

 

Allí donde las balistas concentraban las ráfagas de piedras se abrían huecos en el avance y ahora los ballesteros lanzaban sus virotes hacia los que sostenían las escaleras y tratataban de avanzar.

 

Los humanos muy desmoralizados se replegaron entre gritos y maldiciones mientras se llevaban algunos virotes en la espalda.

 

Cuando el informe llegó a Manva y su taller de invenciones la alegría se expandió rápidamente entre los allí presentes.

 

Dieron un banquete y celebraron la victoria durante tres días, a pesar de que el resto de reinos élficos no llevó tan bien la contención del avance humano, allí al menos tenían motivos para estar muy contentos de como había ido la temporada de guerra.

 

La llegada del invierno que siempre paraba las guerras hizo que llegaran hasta Oscuria unas pocos decenas de refugiados de otros reinos, la más curiosa fue la llegada a Osco de Ulvico, un elfo gordito que llevaba unas grandes gafas.

 

Ulvico fue al taller de inventores y se presentó allí con un carro tirado por dos Sofovacos, unos grandes reptiles de cuatro metros.

 

Del carro salieron además una elfa con un vestido raido, un guerrero al que le faltaba un brazo con la vaina de la espada vacía y una daga en el cinto y siete niños vestidos con harapos y cara de hambre.

 

Ludivo salió a recibirles y se presentó como consejero de la reina.

 

Ulvico se acercó a el y preguntó si era este el taller donde contrataban inventores.

 

Tras el gesto afirmativo de Ludivo el elfo se ajustó las gafas y dijo que queriá ser contratado.

 

Contó como vivía en una ciudad costera del reino vvv y que los humanos avanzaban hacia allí por tierra y por mar, el rey vvv decidió que lo mejor era replegarse a la capital tierra adentro y abandonar la ciudad, pero Ulvico no quiso hacerlo.

 

Se dedicaron durante semanas a cavar zanjas en las que había estacas afiladas de madera y luego las taparon con ramas y maleza.

 

También gracias a la ballesta y el catalajo que llegaron allí pudieron crear ballestas pequeñas para que todo el mundo pudiese usarlas y el se pudo hacer unas gafas para ver mejor.

 

Y lo que vio no le gusto nada, la cantidad de humanos era enorme, al caer en las trampas ralentizaron el avance, pero todos vimos que aquella posición era claramente indefendible y muchos trataron de evacuar por barco a otros reinos, ya que esta era la última ciudad costera que matenía nuestro reino.

 

Algunos lo consiguieron, pero la mayoría fueron interceptados por una enorme flota que tenían los humanos desplegada.

 

El resto fuimos a por nuestros Sofovacos y tras meter en los carros todo lo que pudimos nos fuimos de allí lo más rápido que pudimos y a pesar de todo tuvimos que pelear varias veces con exploradores humanos que habían traspasado las defensas y nos trataban de dar caza.

 

Afortunadamente nuestras ballestas los mantenían a una distancia pruencial, pero se habían adelantado hasya un puente estratégico que tuvimos que tomar al asalto y aunque eran pocos los defensores, nos causaron muchas bajas en el combate cuerpo a cuerpo puesto que apenas contabamos con soldados.

 

Ver esa enorme flota hundiendo nuestros barcos y matando a miles de elfos causó un enorme impacto en mi y he pesando que un invento en el que llevaba años trabajando y que tuve que destruir para que no fuese capturado por los humanos podría sernos de gran ayuda para equilibrar fuerzas en el combate marítimo.

 

Pero para ello necesitaré grandes cantidades de recursos y que alimenten a nuestros supervivientes.

 

Ludivo no tardó en pedir a un ayudante que instalase a los refugiados en la ciudad y se llevó al inventor hasta el palacio para reunirse con la reina.

 

Dos días después ya estaban trabajando en el primer submarino de Oscuria.

 

 

 

Capítulo xxx :

 

La reunión de los elfos por la aparición de la Magia, el gran disruptor.

 

Año 0 del calendario humano.

 

En Osco, la capital del Reino de Oscuria, la reina elfa Manva ha reunido en su castillo a la mayoría de los reyes y reinas elfos, los tres reinos de elfos orientales están demasiado ocupados en sus guerras contra los humanos y han enviado representantes y Taoras de Silestar tampoco ha acudido pero Manva sabía de antemano que al haber acudido Zocra y Orken el no iba a acudir.

 

Los otros tres reyes elfos miraban despectivamente a Zocra y Orken, en cuyos reinos se había extendido el consumo de la planta del poder, que incrementaba notablemente la musculatura y daba un tono verde claro a la piel de sus consumidores.

 

Para la mayoría de los elfos los que tomaban esa planta habían dejado de ser elfos, para los que la consumían era una necesidad práctica para enfrentarse a los humanos con los que llevaban años en guerra.

 

Manva estaba recordando que cuando trescientos años atrás su padre contuvo en avance humano en una gran batalla nombrada Muro de Huesos, enl a que murió a causa de las heridas, y la advirtió que era necesario sumar esfuerzos y la creación de un ejército común para frenar a los humanos.

 

Ella, recién coronada escribio lo mejor que pudo varias cartas planteando el asunto y los pocos que respondieron la tildaron de alarmista.

 

Pero ahora la situación ha cambiado, nuestros reinos menguan en tamaño cada lustro que pasa y lo peor de todo, los humanos han aprendido a usar magia, algo que jamás se había visto hasta la fecha, tengo aquí a un superviviente de la masacre de Kul Kalas.

 

Lerton apareció por la puerta de la sala de reuniones, llevaba media cara quemada y también una de las manos, el resto oculto bajo la ropa no se podía apreciar, pero se podía especular y se acertaría de pleno.

 

El elfo habló, tras la linea de lanceros firmemente establecida en una posición ligeramente elevada nuestros arqueros estaban aligerando la cantidad de humanos que llegarían a la linea de batalla, pero apareció un hombre protegido por unos escoltas que portaban enormes escudos y se plantó a cincuentra metros de nuestros lanceros y comenzó a hacer gestos con la mano y desde el cielo llegaron unos extraños vientos cálidos.

 

Al alzar la vista apreciamos una gran cantidad de piedras en llamas que descendían velozmente hacia nosotros.

 

Algunos lanceros alzaron sus escudos por instinto pero no les sirvió de nada, los que no fueron aplastados en el acto comenzaron a arder en llamas pues el extraño fuego se adhería a la ropa y tardaba mucho más que un fuego normal en apagarse.

 

Tras abrirse un enorme hueco en la linea defensiva los humanos aprovechando el factor sorpresa penetraron hasta donde estaban los arqueros y mataron a diestro y siniestro generando un caos total.

 

De los veinticinco mil elfos que acudimos a la batalla de Kul Kalas apenas volvimos dos mil y como podéis ver muchos regresamos heridos.

 

Manva tras decirle a Lerton que podía irse con gestos volvió a hablar:

 

Esta "magia" desconocida hasta la fecha puede ser un factor relevante a partir de ahora en nuestra guerra contra los humanos, pienso que no podéis volver a ignorar mis advertencias o el futuro será peor para todos nosotros.

 

Orken habló:

 

Cierto que parece un asunto muy serio pero nosotros ahora mismo estamos enfrentandonos a gran cantidad de humanos ya que hacemos frontera con ellos y no recibimos apoyo de ningún otro elfo excepto los que envías tu, querida Manva.

 

La idea de tu padre de juntarnos todos frente al enemigo común no creo que sea factible mientras esos, señalaba con su dedo hacia el resto de elfos allí presentes, no quieran cooperar.

 

Opar, el enviado de Taoras, se levantó de su asiento y erguido al máximo apenas medía metro ochenta y cinco, un elfo bastante bajito, tanto que hasta la mayoría de las hembras adultas eran más altas que el.

 

Vosotros no sois elfos y no pensamos cooperar con vosotros, sois una panda de drogadictos deformes y tan peligrosos o más que los humanos.

 

Orken entre risas dijo:

 

El enano deforme nos acusa de deformes, habrase visto las ironías de la vida.

 

Opar echó su mano donde debería estar su espada sin recordar que todos habían sido desarmados al entrar al castillo y con cara de estúpido miró a Orken un rato hasta que optó por irse por la puerta.

 

Los que se quedaron estuvieron una hora más hablando de la "magia" y de una posible alianza, pero no se concretó nada en conjunto.

 

Manva forjó una alianza con Orken y Zocra, un pequeño ejértico conjunto lanzaría incursiones en territorio humano para mermar su producción de alimentos, tomar los recursos de pequeños pueblos y capturar prisioneros para aprender más del enemigo.

 

Orken y Zocra estaban hipermusculados, si a los dos metros veinte normales en los elfos macho añadías unos músculos descomunales, lo que quedaba daba la impresión de ser una brutal máquina de guerra.

 

Manva comprendía que el resto de elfos no confiara en ellos, pero para ella eran algo necesario para los tiempos difíciles que venían.

 

La mayoría la ignoraron tiempo atrás y a pesar de perder tierras y elfos seguían ignorandola ahora.

 

El tiempo dará y quitará razones pensó amargamente.

 

Capítulo :

Vampal el magnífico.

 

Año 495 del calendario humano.

 

El conde Vampal había sido un famoso mago de batalla, masacrado ejércitos enteros de elfos durante años, pero se estaba haciendo viejo y lo sabía.

 

Ya no acudía a las batallas, enviaba a sus aprendices que aunque no fuesen tan poderosos eran seis y comprensaban su ausencia.

 

El estaba experiementando con prisioneros elfos, estaba interesado en su sangre y como podría servirle para prolongar su vida que comenzaba a apagarse.

 

Durante cinco años aplicó su magia a una docena de elfos y comprobó los resultados con unos monos viejos que había importado de otro reino humano muy al sur.

 

Alimentaba a los monos con sangre de los elfos mágicamene tratados, y en la mayoría no acaeció nada de nada, pero dos de ellos se volvieron más jovenes.

 

Entre gritos de alegría fue a su cuaderno de anotaciones para comprobar de que elfo provenía la sangre con la que habían sido alimentados esos monos, y al descubrir que el sujeto era el elfo número cinco fue hasta su celda y les sacó varias muestras de sangre.

 

Estudió en su cuaderno detenidamente los procesos a los que había expuesto al sujeto para poder reproducirlos en caso de que fuese necesario.

 

Al alimentarse regularmente de la sangre del susodicho sujeto de experimentos Vampal comenzó a rejuvenecer muy lentamente, no se lo podía creer pero los resultados frente al espejo después de diez años no dejaban lugar a dudas.

 

Vampal lo había conseguido, podría vivir lo mismo que un elfo siempre que se alimentase de su sangre.

 

Algunos ignorantes humanos por temor o envidia habían informado a su rey de los experimentos del conde con los elfos y un grupo de guerreros apoyados por tres traidores aprendices de Vampal se habían presentado en su torre para capturarlo.

 

Vampal saltó desde tres metros de altura y se escabulló en un bosque cercano.

 

Se dirigió a tierras elficas, necesitaba alimentarse de los elfos si no quería envejecer de nuevo.

 

Tras capturar a varios elfos y hacerse con el control de un pueblo humano en el que se asentó con un nombre nuevo comenzó a fraguar su venganza.

 

Se casó con una lugareña y sus siete hijos heredaron sus capacidadese dando origen a una nueva raza, los Vampal.

 

Con ayuda de sus siete hijos ya mayores de edad, en el año 1528 destrozaron el ejército de su antigo rey, los Vampal eran más rápidos, más fuertes y la mayoría poderosos magos.

 

Mientras Gorbo el mayor de sus hijos levantaba un muro de fuego para acorralar al ejército en la zona deseada, su hermana Melisa lanzaba unos virotes de hielo contra el ejército, que al atravesar el muro se derretían llegando hasta los soldados una lluvia de agua hirviendo que los quemaba vivos.

 

Al apagarse el fuego y entre la densa humareda se colaban los otros hermanos vampiros destrozando los pocos humanos que seguían vivos.

 

Vampal y sus hijos estaban a las afuras del muro de lo que había sido la capital del reino al que su padre había servido durante años, el antiguo conde se sentía traicionado por el rey y deseaba torturarlo mágicamente unas semanitas, ya se lo estaba imaginando cuando junto a sus hijos dió un enorme salto para pasar por encima de la muralla de piedra de cuatro metros.

 

Por el camino al palacio apenas encontraron unos pocos soldado que depusieron sus armas y se rindieron.

 

Una vez llegados al palacio todos los allí presentes se rindieron, pero el rey se había suicidado no permtiendo a Vampal torturarlo como había planeado.

 

 

 

 

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Vimara significa "Famoso en la Batalla", como el señor de la guerra y caudillo gallego que reconquistó Oporto a los moros. Desde pequeño me han gustado la fantasía y la ciencia ficción. Ya de niño me inventaba mis historias y ahora quiero escribirlas. Propicios días/noches.

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