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4 min
MARCELA. Cap. 26.
Drama |
15.12.19
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Sinopsis

El socorrista de una piscina conoce un día a una chica colombiana. Enseguida comienzan a salir por ahí, pues ella es joven y bonita. Ella trabaja como relaciones públicas en la expo’92 de Sevilla. El es casado pero mantienen una relación, se van a vivir juntos. Luego deja su trabajo y ella trae a unos amigos colombianos a España. La chica y él se separan. El comienza a trabajar para la policía como investigador. Hay varios atentados en la ciudad y una chica muere. El protagonista es encarcelado acusado del asesinato de la colombiana, pero ella no ha muerto. Después de varios años vuelven a encontrarse y reanudan su relación. Ella ha contraído el sida y al final muere. El se queda solo.

MARCELA

CAPITULO 26-

Como castigo por la fuga y por todos los quebraderos de cabeza posteriores, Manuel fue confinado a una de las celdas oscuras y sin ventilación existentes en el sótano de la prisión, una de las llamadas de aislamiento total. En ella Manuel permaneció durante veinticuatro días alimentándose tan solo con pan y agua, pues el teniente médico estimó que no aguantaría más días vivo en aquel estado. Cuando salió de la misma celda de confinamiento, el aspecto de Manuel era increíble; delgado, su rostro demacrado, con barba, varias heridas en su rostro, contusiones y muy enfermo. Mientras era acompañado por varios guardas a una celda normal de la prisión, fue detenido por uno de los guardas más antiguo del penal y que ante la atenta mirada de los acompañantes comenzó a descargar golpes brutales en el rostro de Manuel, blandiendo su porra sobre su rostro una y otra vez, haciendo brotar la sangre a cada golpe. Unos fueron a parar a la frente que se quebró, otros a los pómulos y el resto causando sendas roturas en los maxilares, la boca y los oídos. Los dos guardas que esperaban tuvieron que detenerlo y hacerlo desistir de continuar con su acción sino quería acabar con su vida.

Manuel fue trasladado a la enfermería y de allí a un hospital militar de Córdoba, donde fue operado bajo extremado incógnito. Manuel Romero el preso del penal de máxima seguridad de Córdoba, fue trasladado a consecuencia de las heridas, contusiones y numerosas fracturas sufridas en su rostro, quizás como consecuencia de algún accidente de tipo fortuito, al hospital general militar cordobés Los Álamos, donde fue introducido urgentemente en el quirófano número cinco debido a la enorme gravedad de sus múltiples heridas, realizándose un primer pronóstico o valoración de su estado de muy grave. El oficial cirujano médico designado para la ocasión resolvió practicarle nada más llegó el paciente una exhaustiva exploración de sus innumerables heridas en el rostro. Para ello este cirujano experimentado usó la nada despreciable cantidad de noventa minutos en su concienzuda exploración del preso. En un primer momento, y tras el ya mencionado análisis exploratorio, informó que el preso Hj.53617-C sufría fractura plana en toda su longitud horizontal del hueso frontal. Fracturas y contusiones en ambos pómulos; fractura nasal múltiple; numerosas fisuras y contusiones en ambas cuencas oculares. Fracturas diversas localizadas en el maxilar superior e inferior, interesando la cavidad bucal. Enseguida se reunió un equipo médico formado por un comandante médico cirujano facial, un teniente cirujano médico, un alférez médico, dos auxiliares de quirófanos, un anestesista y diverso personal auxiliar necesario para la atención y el cuidado de los diversos aparatos utilizados en la intervención. Todo el personal cirujano encargado del caso estimaba que la operación se efectuaría en un primer proceso de soldadura y unión de los distintos huesos rotos, para en un segundo momento iniciar dentro de lo posible la reconstrucción maxilofacial originaria del paciente. Por todo ello la duración real de la operación se alargó hasta las once horas y cuarenta y dos minutos y todo pareció un gran éxito. Los cirujanos habían soldado todos los huesos rotos y hecho todo lo posible para que el paciente pudiera volver a tener una vida normal con su cabeza, aunque su rostro original había sufrido grandes cambios en su fisonomía primera. Siendo esta situación la de menos importancia para este caso. A los diez días de haberse efectuado la operación le fueron quitando algunos vendajes para que pudiera ir recuperando la vista, el oído y el olfato.
Al cabo de once semanas, el paciente recluso Manuel Romero se encontraba ya bastante mejorado. La hinchazón postoperatoria había disminuido considerablemente y la movilidad y uso de todos sus músculos de la cara estaban en casi el ochenta y cinco por ciento. Los jefes médicos acordaron darle de alta y aconsejaron el traslado inmediato a su prisión originaria.

 

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    El socorrista de una piscina conoce un día a una chica colombiana. Enseguida comienzan a salir por ahí, pues ella es joven y bonita. Ella trabaja como relaciones públicas en la expo’92 de Sevilla. El es casado pero mantienen una relación, se van a vivir juntos. Luego deja su trabajo y ella trae a unos amigos colombianos a España. La chica y él se separan. El comienza a trabajar para la policía como investigador. Hay varios atentados en la ciudad y una chica muere. El protagonista es encarcelado acusado del asesinato de la colombiana, pero ella no ha muerto. Después de varios años vuelven a encontrarse y reanudan su relación. Ella ha contraído el sida y al final muere. El se queda solo.

    El socorrista de una piscina conoce un día a una chica colombiana. Enseguida comienzan a salir por ahí, pues ella es joven y bonita. Ella trabaja como relaciones públicas en la expo’92 de Sevilla. El es casado pero mantienen una relación, se van a vivir juntos. Luego deja su trabajo y ella trae a unos amigos colombianos a España. La chica y él se separan. El comienza a trabajar para la policía como investigador. Hay varios atentados en la ciudad y una chica muere. El protagonista es encarcelado acusado del asesinato de la colombiana, pero ella no ha muerto. Después de varios años vuelven a encontrarse y reanudan su relación. Ella ha contraído el sida y al final muere. El se queda solo.

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Soy un hombre aficionado a la lectura y a escribir de vez en cuando. También me gusta hacer fotografías.

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