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2 min
Mariposas en el estómago
Amor |
16.05.18
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Sinopsis

¿En serio te gusto?

¿Cómo suelen llamar a esta emoción? ¿Euforia? ¿Felicidad? No logro entenderla del todo. Mi corazón empieza a danzar a un ritmo exagerado, sus latidos son tan fuertes que no me sorprendería se me saliese del pecho y empezara a bailar una Beriozka junto a mí. Siento progresivamente la sangre subir a mi cabeza, haciendo que mis orejas se pongan calientes. Puedo decirlo con total seguridad; debo estar rojo como un tomate, pero ella tampoco es la excepción. Sus manos están temblando, justo como las mías, y un suave rubor empieza a maquillar su pálido rostro. ¿Eso quiere decir…? ¿Ambos estamos nerviosos? ¿Cómo debería reaccionar ante esto? Abro la boca para romper el silencio, pero la cierro en un intento fallido de expresar mis sentimientos. Las palabras están atoradas en mi garganta, pujando con mucha fuerza hacia mi estómago, y haciéndome sentir un raro hormigueo que suelen llamar “mariposas en el estómago”.

-“Me gustas”. Esas palabras me han llevado al cielo, al infierno, y me han traído a la realidad en un sopetón.

-“¿Aya?” –casi puedo masticar las palabras. El nudo en mi garganta no me deja formar una oración como Dios manda. ¿Qué demonios me está sucediendo?

Ella aparta su mirada, mientras juguetea con sus dedos copiosamente. Puedo sentir como mis sentimientos se agudizan junto a su silencio.

-“Yo…” –me mira expectante, como si de mi respuesta dependiese la ejecución de un prisionero. Tomo el valor suficiente para aclarar mi mente y ordenar mis palabras –“Siempre me has gustado” –termino por mascullar las palabras. Lo digo más para mí mismo que para ella. Sí, es verdad. Siempre me ha gustado, no he tenido el valor suficiente para decírselo… pero ella… Siento tanta presión en la cabeza que podría estallar en cualquier instante. Mis manos tiemblan, pero aún así, sé que debo dar el siguiente paso.

Dirijo mis temblorosas manos hacia las suyas, con algo de recelo. Cuando las tomo ella da un pequeño respingo. Ahora que estoy más cerca de ella puedo sentir su pesada respiración. En el fondo me tranquiliza un poco que esté tan nerviosa como yo, ¿eso me hace cruel?

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