cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
Más allá del terror
Terror |
22.10.13
  • 4
  • 10
  • 1797
Sinopsis

Cuando los muertos se sientan en la mesa de tu comedor, de madrugada, esperando a que despiertes de una de tus terribles pesadillas, más vale que sigas inmerso en el mundo de los sueños.

   Abrí los ojos. La oscuridad más absoluta me rodeaba. Tumbado en mi cama, era incapaz de moverme. No podía ver nada, pero sí escuchar lo que sucedía en el comedor, a tan solo unos pasos de donde me encontraba: sentados alrededor de la mesa desnuda, los muertos acababan de iniciar una charla grotesca. Sin verles podía intuir sus rostros cadavéricos, sus movimientos torpes, su angustia por querer pertenecer al mundo de los vivos.

   Traté de incorporarme. Quería pulsar el interruptor de la luz de la habitación, saltar de la cama y aparecer en el comedor dispuesto a averiguar si estaba soñando o todo aquello que tanto me aterraba era real.

   No pude. Mi cuerpo no obedecía mis órdenes. Se me ocurrió rezar; nunca antes había rezado, así que solo pedí a Dios o a quien fuera que se llevara a los muertos a sus tumbas, que me dejaran en paz de una vez. Pero los difuntos no solo no se marcharon, sino que su charla se convirtió en un tumulto, en una amalgama de ruidos y gritos desgarradores, voces graves, distorsionadas, acompañadas brevemente por una especie de cántico que consiguió ponerme al borde del colapso. Juro que por dos veces estuve a punto de notar como mi corazón se paraba, superado por el terror más absoluto.

   Finalmente se fueron. O me dormí. No lo sé.

   Desperté a media mañana, con un dolor de cabeza brutal y bañado en sudor. Algo de luz entraba a través de las rendijas de la persiana. Mi habitación estaba en penumbra. Respiré acompasadamente. Me tomé mi tiempo antes de levantarme de la cama. ¿Y si los muertos seguían en el comedor?

   Noté que mis pies estaban fríos. Estaba descalzo. Busqué mis zapatillas, sin encontrarlas. ¿Dónde demonios estaban mis zapatillas? Siempre las dejaba al lado de la cama.

   Pulsé el interruptor de la luz: la bombilla desnuda que colgaba del techo de mi habitación se negó a encenderse.

   Descalzo todavía caminé hacia el comedor. Algo de luz se filtraba entre las gruesas cortinas.

   Y entonces les vi. Los muertos seguían allí, sentados alrededor de la mesa. Grité tan fuerte que me pareció que me ardían las cuerdas vocales. Retrocedí, notando como mi corazón lanzaba borbotones de sangre que mis arterias eran incapaces de retener. No podía respirar, me ahogaba, era incapaz de recuperar el control de mis actos. Los difuntos me miraban, si eso era posible, pues no tenían ojos, solo cuencas vacías, oscuras. Me estaban invitando a sentarme con ellos.

   Volví a gritar, pero solamente salió de mí un quejido, un lamento angustioso y enseguida deduje lo que estaba sucediendo.

   Estaba muerto.

   No me había despertado. Me había ido a dormir inmediatamente después de una cena copiosa: maldita sea la televisión, si hubieran dado algún programa decente a lo mejor ahora seguiría vivo, pero no… A las diez ya estaba durmiendo, con una enorme pizza de cuatro estaciones agujereando mi estómago, abriéndose paso entre mis entrañas, provocando mi vómito, ahogándome en él.

   Sí, nunca más volvería a despertarme.

   Me senté en la única silla vacía. Quise llorar, pero no pude derramar ni una lágrima. Joder, estaba muerto. Noté un terror absoluto y una angustia infinita: formaba parte de un sueño eterno del que era totalmente consciente que jamás despertaría.

   Cuando comprendí que formaría parte del reducido grupo de difuntos, antaño inquilinos, que rondaban por mi casa tan antigua como el barrio de la Barceloneta, me abandoné a lo inevitable. Vagaría por estos muros sin ser visto hasta que el nuevo comprador cometiera alguna estupidez o alguna enfermedad se lo llevara del mundo de los vivos. Entonces aparecería junto a los otros difuntos para acompañarle en el duro tránsito hacia el más allá.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Relato de diez con toque de ''Los Otros''. Genial giro, y pobre hombre, vaya muerte más absurda. Un saludo.
    Inquietante la escena de estar en la cama y escuchar voces procedente de otra habitación. Me ha gustado mucho. Me uno al gusto por Stephen King (sobre todo en su faceta de relatos). Me alegra haber encontrado a un buen escritor de historias de terror. Saludos!
    No sé si lo habrás leído pero me gustaría recomendarte un artículo de Santiago Roncagliolo publicado recientemente en EL PAÍS semanal, un alegato a favor del de Main. No tiene desperdicio:http://neorrabioso.blogspot.com.es/search/label/King20Stephen.Y bueno, vamos a lo que vamos. Macho, has descrito perfectamente las sensaciones que tengo últimamente los domingos por la mañana cuando me despierto entre sudores, abro los ojos y horrorizado oigo la estrepitosa voz de mi suegra. Y encima no tengo la suerte del protagonista del relato: ¡Sigo vivo! Felicidades. Saludos
    Con razón dicen que de grandes cenas están las sepulturas llenas. Un feroz alegato contra la comida basura y una muy plástica descripción del horror en estado puro. Me alegro de que te gustara mi relato y de que seas también seguidor de Stephend King. Saludos.
    Me gustan tus muertos hablando alrededor de la mesa. Por lo menos del otro lado se respeta el ritual de la sobremesa ;) Buena historia, Jaume. Enhorabona!
    No volveré a cenar pizza.... Buen relato, saludos!
    Un relato tenebroso y bien llevado con sorpresa final.
    Me ha gustado. A mi el terror también me llena. El penúltimo párrafo me ha atrapado. ¡Saludos!
    Todos los viajes comienzan con unos pequeños pasos asustados, y como todos sabemos, no hay mayor viaje que nos lleva a lo desconocido. Un buen relato con una atmósfera lograda y absorbente, quizás solo rota por la aparición de la homicida pizza "cuatro estaciones". Felicidades y un cordial saludo.
    Me ha gustado mucho. Adoro las historias de terror. Gracias, saludos.
  • Mi mujer y yo estamos enfermos. ¿Qué extraña enfermedad nos impulsa a adentrarnos por esta carretera estrecha y resbaladiza considerada de las más peligrosas de Europa? Necesitamos sentirnos vivos, necesitamos el peligro, paladear la adrenalina. Nuestro matrimonio ya no tiene sentido. Solo nos mantiene unidos nuestro amor por el riesgo y el morbo que nos sugiere estar al borde del más allá. Jugar con la muerte se ha convertido en nuestro pasatiempo favorito.

    La llegada de un tornado no es más que el preludio del horror. Unos rostros espectrales ocuparán el cielo y se llevarán consigo a Brenda, la hija de John y Mary.

    Relato basado en un suceso real ocurrido en Ribes de Freser (Girona). La llegada de un grupo de enanos a un pequeño poblado desata la ira de sus habitantes.

    ¿Existen los monstruos? Una noche de Halloween nuestro protagonista descubrirá que sí. Y no es el único monstruo que habita en este mundo.

    Cuando los muertos se sientan en la mesa de tu comedor, de madrugada, esperando a que despiertes de una de tus terribles pesadillas, más vale que sigas inmerso en el mundo de los sueños.

Soy un cuentista del horror que nos rodea.

Tienda

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta