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8 min
Cosa de niños (Relato gay)
Drama |
07.12.13
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Sinopsis

Ella se encontraba sumergida en un oscuro y curioso dolor, yo con mis caprichos y ella tratando de subsistir, hacía poco que había perdido su trabajo, lo único que le daba para mantener sus venas llenas de lo que le daba paz, un día al llegar de mis clases de física la vi, estaba ahí agonizando, el torniquete que apretaba su brazo...

Recuerdo pensar que no lograría sobrevivir a esta locura en la que me encontraba sumergido, muchos factores me habían llevado a probarla, mis inseguridades, la soledad, de niño siempre quise ser pianista pero mi madre decía que mis dedos cortos no lo permitirían, mi madre... Ella se encontraba sumergida en un oscuro y curioso dolor, yo con mis caprichos y ella tratando de subsistir, hacía poco que había perdido su trabajo, lo único que le daba para mantener sus venas llenas de lo que le daba paz, un día al llegar de mis clases de física la vi, estaba ahí agonizando, el torniquete que apretaba su brazo estaba tan prensado cómo si no hubiese un día más y no lo hubo ahí quedó, sucia, destrozada, no supe más, siquiera a donde fue llevada, mis únicos tíos se hicieron cargo de mí, fui llevado al campo, siento que fue la época más feliz que he vivido, me gustaba estar ahí a pesar de sentir ser una carga, no pude seguir estudiando, comencé a dibujar, no lo niego tenía talento, la situación económica no estaba bien, tuve que trabajar, nunca faltaba que hacer y por qué pagaran unas pocas monedas, pocas pero me daban para comer y comprar lápices y papel, así duré casi dos años el clima era maravilloso, casi cómo estar en el paraíso, llegó el verano, yo ya con 17 años mi tía Marie me comentó acerca de un "instituto" de muchachos donde iba a estudiar, hacer deportes, clases de artes, me daría oportunidades.. Y pues accedí, estaba tan ansioso! por fin comenzaban a suceder cosas buenas, llegó el día, me hicieron recoger mis cosas, no estaba convencido de que trataba todo esto, dijeron que debía mudarme, no me quejé, igual era incómodo estar con mis tíos dormir tan cerca del piso que casi podía sentir el rechinar de la madera con cada pisada de todo aquel que andaba en la madrugada, poco podía dormir, pero al caso, ya no importaba, nos subimos al coche seríamos internados mi primo el menor de sus hijos.. Y yo, esos primos, se habían convertido en mis únicos amigos, solíamos jugar y ver atardeceres imaginando y hablando de todo aquello que anhelábamos tener, "llegó el momento, es hora ya de crecer, los veré el próximo verano" exclamó Marie en el coche, pero nunca los volvimos a ver, el internado no estaba mal, grandes pasillos, pisos de madera.. Era nuestro primer día fuera de casa, luego de tanto tiempo, no se nos permitía salir a las afueras del pueblo, menos solos, clase de introducción se dictaron las normas un sitio estricto pero que se podía llevar si no formabas revuelo, dieron recorrido por cada área, era un sitio grande, algo lúgubre.. Nunca me han gustado los sitios grandes, mi primo y yo fuimos asignados a dormitorios diferentes, solíamos vernos después de clases y contarnos cómo nos había ido el día, comenzamos a hacer nuevos amigos por parte y parte se volvió incómodo con el tiempo pero dejó de importar, en el dormitorio que fui asignado había un muchacho.. callado, solitario, pocos meses menor que yo, casi nunca le dimos importancia, llegó el invierno, todos iban a sus casas excepto unos pocos que aún esperábamos ser buscados, entre esos, estaba el, pasó una semana y ahí estábamos, comenzó la lluvia, no se nos permitía salir fuera pero conseguí una forma de escapar y llegar a las montañas, me gustaba estar ahí sentir el frío que penetraba mi piel entre los pliegues de mi abrigo, pensar, imaginar, planear, Fabián (Mi primo) enfermó, estuve sólo en esto, en esa aventura de sentir casi ser atrapado cada vez que dejaba los muros de este sitio, comenzó a tornarse aburrido en cierto aspecto, el chico callado sólo observaba, siempre estaba ahí, creí que me delataría, pero nunca lo hizo, me parecía extraño pero me convenía que estuviese de mi lado, creí que era mudo, hasta que un día habló "Llévame a las montañas" pensé que sería una trampa pero accedí, ya no soportaba el aburrimiento, no dijo una sola palabra más, se veía ansioso pero asustado, llegamos al bosque, parecía sorprendido y feliz, nunca lo había visto sonreír, pregunté su nombre y no respondió, así fueron pasando los días y ya tenía un compañero de aventuras, había dejado de ser aburrido y comenzaba a hablar más me contó que sus padres no lo buscaban por castigo, nunca porque, evadía el tema cuando preguntaba, una mañana salimos, queríamos explorar más, llegar la cima de la montaña creíamos que desde ahí se podía tocar el cielo.. Llovió, comenzó el diluvio que cada vez se hacía más fuerte y buscamos donde refugiarnos, conseguimos una cabaña abandonada también llovía adentro pero no se mojaba tanto, me desnudé para secar mis ropas y ahí estaba el avergonzado tratando de no ver, poco entendía pero no me incomodaba, le lancé agua, me tomó por un brazo y me tumbó cayó sobre mí, sentía su corazón acelerado golpear mi pecho, su respirar, olor, calor una mezcla de todo lo prohibido estábamos asustados pero ansiosos intentó levantarse y no lo dejé, estaba excitado, podía sentirlo erecto en mi entrepiernas, lo volteé, quité sus ropas, posé sobre él, se veía asustado pero lo quería, lo penetré podía sentir su aliento y un gemido casi sin sonido lanzado sobre mi oído no podía pensar sólo quería seguir era excitante sentir cómo sus carnes se abrían a mí, para dar paso a ésa explosión, a ésa conexión.. Sentí cómo corría una lágrima por su rostro, lo besé, no quería parar y acabó... Ahí me quedé acostado, gimiendo sobre su cuerpo tendido en el frío piso de aquella cabaña, pasaron unos 5 minutos y levanté, ni una palabra, sólo sentía incomodidad y tensión, me acerqué le dije que todo estaría bien y ni sé.. Yo también moría del miedo, sólo esperaba que dejara de llover para volver, pasó cayó la tarde volvimos ni una palabra, entre nosotros comenzó a reinar el silencio y la distancia, no paraba de pensar que estaba mal pero lo quería, así fueron pasando los días, en tensión, quería que se repitiera pero no me atrevía a proponerlo, su mirada me decía que quería pero tampoco se atrevía, traté de besarlo, forcejeamos, tomé sus muñecas, me atreví, lo besé luego nos abrazamos y corrió de nuevo, una lagrima sobre su rostro, esta vez fui correspondido, se rompió la tensión volvió esa conexión salimos más seguido, ya era otra cosa, no era sólo el sexo, se volvió frecuente pero estaba más allá no tenía palabras para describir lo que sentía, éramos dos contra todo, terminó el verano, Fabián estaba extrañado, a plena vista había más que una amistad, volvieron los muchachos, todo había cambiado, excepto nuestro secreto, seguía intacto y vivo, cada vez que estábamos juntos crecía, dejé de andar con el grupo, ya no importaba nada, había pasado mucho tiempo faltaba poco para mi cumpleaños, estaba ansioso pero preocupado, Fabián ya no estaba y era mi elección seguir o irme y tenía motivos suficientes pero estaba cansado quería un cambio.. Una vida cómo hombre, decidí esperarlo, sólo 3 meses y seríamos libres para amarnos, estábamos decididos, fuertes.. Llegó, emprendimos la aventura sin pensar, sin planear, abandonamos la ciudad, sin tener con que comer y a donde ir, una pareja nos brindó refugio, algo problemáticos, locos diría yo, comenzamos a trabajar, la vida nos brindaba cosas nuevas, algunas peligrosas, pero éramos felices, estábamos juntos, nos cuidábamos, así pasaron los días, meses... Conseguimos trabajos estables, todo se volvió más difícil, había menos comunicación, estábamos muy cansados para tener sexo, los recuerdos me perturbaban, la cara de mi madre me perseguía en los sueños, fue duro caer en la realidad esa realidad a la que siempre huí, estábamos de mal humor, se habían acabado las fiestas interminables a las que solíamos asistir, cada vez se hacía más difícil seguir persiguiendo los sueños, sentí que debía buscar una salida, y la encontré, blanca, maravillosa, comprendí cómo mi madre había llegado a ése punto, nunca olvidaré el día que el se fue, esa sonrisa, esa mirada... Aún trato de recordar cómo llegué aquí, la vida me ha dado otra oportunidad.

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