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6 min
Matemáticas de la vida I
Reflexiones |
26.10.08
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Sinopsis

¿Y si la vida pudiera describirse con una función matemática?

De los puntos característicos y las funciones divergentes. Causalidad y paradojas.

Un viaje a través de la estepa manchega, cual lobo estepario, un café solo en un café, solo, una marcha de footing en progresión, sintiendo los latidos fuertes del corazón en el pecho… son buenos momentos para detener el reloj y pararse a mirar. La sensación que nos deja la abstracción es como la imaginamos que experimenta ese personaje de peli de serie Z cuando se desprende su alma levitando hacia arriba, se para y observa.

Nos acomodamos en ese mirador, sintiendo el viento en la cara, y cuando salvamos el instante inicial que nos produce vértigo comenzamos a analizar cada uno de los elementos que componen el paisaje, paisaje de la vida, función del espacio, función del tiempo, parte causalidad, parte paradoja.

La intersección de los conjuntos físicos y metafísicos casi siempre nos lleva a analizar la vida como función del tiempo. Así, los puntos característicos de la vida destacan por sí mismos, partiendo de la hipótesis que serán siempre singulares y nunca críticos. Es fácil reconocerlos, por que, desde el punto de vista formal, su primera derivada en el punto será zero [1]. La complejidad relativa se encuentra a la hora de caracterizarlos como máximos, mínimos o puntos de inflexión. Sin evitar olvidar la física de la vida, es necesario encontrar un método de caracterización usando lo que disponemos: nuestra razón, nuestra mirada, nuestros recuerdos, …

La razón es el método formal, y a través de ella seguiremos realizando derivadas. La segunda derivada será positiva cuando el punto característico de la vida sea un mínimo, será negativa cuando el punto característico sea un máximo, y si es de nuevo zero no habrá conclusión definitiva sobre si se trata de un punto de inflexión, habrá que seguir derivando. Pero, ¿qué ocurre si no disponemos de nuestra razón?

La mirada es el método más directo, tan fácil como observar y detectar un máximo, un mínimo o un punto de inflexión. Pero, ¿qué pasa si no nos podemos fiar de nuestros ojos?

Los recuerdos, innegable patrimonio nuestro, nos dirán que nuestro valor en el pasado era mayor cuando se trate de un mínimo, que era menor cuando se trate de un máximo, … o bien ¿podría en ambos casos tratarse de un punto de inflexión? Necesitamos conocer nuestro valor en el futuro para ser determinista, pero la física nos plantea de inicio dos barreras: la primera es que la exactitud con la que conocemos nuestra posición y hacia donde nos movemos tiene un límite [2], y la segunda es que el tiempo solo corre hacia delante, por lo que no podemos conocer el futuro y por tanto negar la causalidad de la vida.

Que la naturaleza humana nos impulsa a superar barreras es incuestionable. Por ello planteamos el método comparativo como complemento a los recursos intrínsecos, aprovechando nuestra participación como elemento del sistema. Simplemente buscar y encontrar una curva en la misma posición podría servir para al menos, bajo la suposición de que estemos en un punto característico, comprobar que los momentos lineales siguientes para determinar su tipo.

No obstante, este método que de inicio satisface la incertidumbre que crea la soledad, adolece de varias imprecisiones en función de la capacidad empática de la persona. En primer lugar, la comparación de ambos momentos lineales no sería concluyente sobre el punto característico. En segundo lugar, la consideración como elemento de un sistema ya ha influido definitivamente en el momento lineal variando para siempre la dirección hacia la que se mueve. El ser humano es incapaz de sentarse a mirar a través de la ventana, aunque ha veces lo desee con todas sus fuerzas. El punto característico ya no será el que era, y solamente se podrá concluir el tipo de función del que se trata con respecto a la comparada: convergente o divergente. A pesar del fuerte deseo que habitualmente se desata por la convergencia, en el mayor porcentaje de las ocasiones las funciones serán divergentes, y la única esperanza que habrá es que al menos se hayan cruzado una sola vez en el tiempo. ¿Pueden dos curvas divergentes cruzarse varias veces? Es posible, pero la mayor parte de las ocasiones será en otro país, otra ciudad, otra vida.

Una vez abandonado el método comparativo, tras soportar la fuerte losa de la divergencia, cabe al menos que volvamos a los recursos intrínsecos, intentando completarlos con la estimación del futuro. Es en ese momento cuando el juego con el tiempo nos plantea la posibilidad que ahogaría el dolor: el viaje en el tiempo. No necesitamos conocer el futuro, dado que disponemos del valioso recurso de los recuerdos, se trata de volver atrás y cambiar las decisiones incorrectas. Craso error que se fundamenta en la negación de la causalidad. Al viajar atrás y cambiar la decisión implicaría que al volver al mismo punto temporal en que nos encontramos no sería necesario viajar de nuevo para cambiarla, por lo que volvería a ocurrir. He ahí la paradoja, que o bien nunca resuelve el problema, o bien nos atrapa en un bucle temporal.

En ocasiones esta última posibilidad sería nuestro primer deseo menos doloroso, porque implicaría no tener que abstraernos y evaluar los puntos característicos. Sin embargo, mi conclusión es que ambas barreras, la incertidumbre y la causalidad, son inevitables, y no podemos cambiar las decisiones, solo conservar los recuerdos y estimar con imprecisión la evolución de nuestra vida en función del tiempo.





[1] Zero – The Smashing Pumpkins (The mellancollie and the infinite sadness, 1995)

My reflection, dirty mirror
There's no connection to myself
I'm your lover, I'm your zero
I'm the face in your dreams of glass.




[2] Principio de incertidumbre de Heisenberg

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  • Muy interestante , estoy de acuerdo con bolzano, ( que, de paso, podría aplicar aquí su teorema para calcular en la función de la vida... en función del tiempo los momentos ZERO, de nula actividad vital, en la que se pasa de actividad positiva a negativa o viceversa ) También podríamos hallar los límites en un punto característico del tiempo para tal vez encontrar una rara discontinuidad que nos aleje de la realidad asintóticamente acercandonos a dios o al diablo. En cuanto a los puntos de inflexión serían algo así como los momentos en los que nuestros logros o nuestra actividad siguen su rumbo pero cambian su ritmo justo en ese punto, acelerándose o frenándose) Si pudiera definirse la vida mediante una función... joder si pudiera definirse la vida mediante una función ... la mía estaría llena de senos. JAJAJAJJAJA. Un abrazo. Me ha gustado mucho.
    Buena mezcla y sobre todo arriesgada. Ese es su valor añadido
  • ¿Cómo de grande es el mundo? ¿Cuántas personas cabemos en el mundo? ¿Cuanto espacio ocupan las personas en las personas?

    ¿Y si la vida pudiera describirse con una función matemática?

    La vida se componen de períodos fértiles y plenos, interconectados con huecos de tiempo vacíos y estigmáticos. En esos huecos de tiempo esperamos el tren que nos lleva al siguiente período de plenitud, y entre tanto nos cruzamos con semejantes. En ese momento y ese lugar nos encontramos en "La Estación de las Anas".

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