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5 min
Melancolía de recuerdos
Amor |
03.11.12
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Sinopsis

Cuando la melancolía se aposenta cómodamente dentro de tu ser, difícilmente puedes hacer algo para animarla a marcharse y dejarte tranquila

Cuando la melancolía se aposenta cómodamente dentro de tu ser, difícilmente puedes hacer algo para animarla a marcharse y dejarte tranquila, así estaba yo sentada en la mesa del comedor, café en una mano y cigarro en la otra, imposible que se pueda separar uno de otro, los dos necesarios por igual, giré mi cabeza hacia la ventana y miré por ella, un día claro y con sol que incitaba a salir de casa a dar un paseo o tumbarse en la hierba a leer un libro, aunque no pensara hacer ninguna de las dos cosas.

 

Me sentía extraña allí observando por la ventana con la mirada perdida y el pensamiento a 1800 km de distancia. Cuántos momentos y cafés acudían a su mente y cuantos recuerdos en aquella casa tan pequeña que ahora se antojaba enorme, bebí otro sorbo de café e inhalé bien fuerte a través del filtro para llenarme los pulmones de nicotina, alquitrán y quién sabe qué más porquerías.

 

Después de terminar el desayuno fui a la ducha y con el agua resbalando por mi cuerpo desnudo, sentí sus manos recorriéndome suavemente, acariciando mis curvas, su pecho en mi espalda y el agua cayendo entre ambos, como un torrente de excitación sin límites azotando nuestras ganas de poseernos sin prisa, despacio, saboreando la sensualidad de aquel momento y las ganas de más, solíamos ducharnos juntos, en una especie de ritual sagrado como si en vez de dos personas fuéramos una sola, así empezábamos el día, sintiéndonos, jugando, explorándonos uno al otro, sintiendo el calor de nuestros cuerpos, aprendiendo de memoria cada parte, recoveco, curva o lunar de nuestra piel, manos que resbalan entre jabones con olor a frutas y un deseo irrefrenable de fundirnos el uno en el otro, cuando finalmente conectados piel con piel alcanzábamos la cima del clímax mirándonos a los ojos y viendo el alma y el corazón reflejados en ellos, entre alientos entrecortados y cuerpos exhaustos de placer y agotamiento, el recuerdo de aquel contacto diario era tan fuerte que parecía real, aunque en este momento sólo mis manos recorrían mi cuerpo y el agua sólo mojaba con sus orgullosas e insultantes gotas mi anatomía, ahora fría y reticente al contacto del chorro con mi piel.

 

Cogí una toalla y salí del baño sin querer mirarme en el espejo que esperaba burlón para devolver el reflejo de mi derrota y mofarse de mi desgracia. Salí apresurada hacia la habitación y abrí el armario en busca de ropa, allí estaban todavía sus cosas con ese olor tan suyo, tan mío, cogí una de sus camisetas y la acerqué a mi cara para embriagarme con su aroma, me la puse y permanecí sentada en aquella cama confidente de conversaciones interminables de noches en vela, cómplice de pasión y ternura, de caricias dadas y recibidas. Levanté la cara y enfrente apareció la suya, mirándome con cariño y mostrando su sonrisa hechizadora de almas, esa sonrisa en la que solía perderme sin remedio, levanté mi mano en busca de la suya y cuando estaba a punto de tocarle, se desvaneció en el aire dejándome de nuevo sumida en la soledad más absoluta, las lágrimas cayeron por las mejillas enrojeciendo mis ojos apagados y opacos desde hace mucho.

 

Salí al salón y en el sofá, olvidada estaba la Nintendo DS dónde tantas veces jugábamos juntos a juegos para demostrar quién era más inteligente, compartiendo risas y haciéndonos cosquillas hasta no poder respirar, cogí la consola e intenté encenderla, pero la batería estaba agotada, como yo. Entonces fui a la cocina y me puse un vaso de agua, y sus brazos me estrecharon con fuerza mientras el recuerdo de una cena acudía sin clemencia, el libro de cocina nos indicaba que ingrediente poner a continuación y entre trago y trago de vino íbamos terminando el plato que habíamos escogido al azar, puede que no saliera perfecto, pero la elaboración del mismo y las miradas de ternura y amor, solían completar el menú. Dejé el vaso en el fregadero y volví al salón, cogí el teléfono inhalámbrico, me senté en el suelo y rodeando las rodillas con mis brazos lloré desconsoladamente, no sé cuánto tiempo pasé así, pero cuando volví a recuperar el ritmo de la respiración, marqué su número de teléfono:

 

- Hola nené.

- Hola....

 

 

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  • Es cierto que tu texto tiene frases larguísimas a base de muchas comas y pocos puntos, pero ahora bien, mientras que la historia fluya de manera natural, como es el caso de este estupendo relato, tus lectores la sentirán cercana y directa. Me ha gustado, especialmente la parte de la ducha; esa, la he sentido.
    La comprensión lectora de algunos es incomprensible. Buen relato me erizó la piel. Un saludo
    Qué bestias son algunos... a mí me ha gustado de verdad. Soy nuevo aquí pero ya os he echado el ojo.
    Escribe tus comentarios...Ignora la grosería, no merece la pena. Las distancias son complicadas para que una relación, pero aún pesa más el dolor de la ausencia. Tu relato transmite todas esas sensaciones.
    El tiempo del relato es bueno, la historia ayuda... pero no la utilización de comas, de puntos, de los párrafos. Me gusta la pausa, la sensualidad, la calma con la que has escrito, el saborear del vino, el caer del agua, las caricias, las miradas... todo ello evocador, mucho, las frases son imaginadas con facilidad por estar muy bien expresadas, pero insisto que a mi parecer el conjunto pierde fuelle por que (va junto o separado?...) los signos de puntuación deben afinar mas la lectura y ayudar a la hora de respirar, a la hora de hacer conjunto integro. Pero me gusta Ampirinha, a mi gusto y parecer has mejorado mucho, y eso es de valorar. Por cierto, más vale una Nintendo Ds sin bateria, que estropeada...
    Muy bien relatado... trasmites perfectamente el sentimiento de perdida.
  • Tal vez el final sea el comienzo de una nueva ilusión

    Haciendo limpieza y buscando entre viejos escritos he encontrado ésto, lo escribí hace años, creo que cuando tenía 21 o 22 pero releyéndolo me ha traido recuerdos, va en mi linea de relatos angustiosos así que he decidido publicarlo. ¿por qué no?. En la realidad ésta historia tuvo un buen final, duró sólo un par de años, pero ganó el amor, como debería de ser siempre... por muy distante que se perciba la meta, al final siempre la terminas cruzando ;-)

    A mi sol, cuyos rayos dan calor a todo aquél que alcanza.

    Ya no hay rayitos de sol ni nadie que pueda ayudarme

    la distancia nos separa pero las letras nos unen

    Cuando la melancolía se aposenta cómodamente dentro de tu ser, difícilmente puedes hacer algo para animarla a marcharse y dejarte tranquila

    No quiero dejarme llevar por espejismos que te ciegan y no ver la irrealidad que esconde.

    Espero no me juzguen por lo que a continuación me propongo relataros, comprendo que es fácil juzgar si las cosas se observan desde la lejanía, acomodados en un mullido sofá viendo la noticias por la televisión, pero les aseguro queridos lectores que vivir las cosas en primera persona es harto distinto.

    Tranquila, no pasa nada, eres una mujer fuerte, una mujer de mundo, independiente, sensata, ésto lo tienes controlado, más que controlado, pse...

    Mirando las estrellas buscando respuesta a lo que ni ella misma sabe todavía.

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Apasionada de los libros de misterio, Adicta al tabaco, siempre en compañía mientras me tomo el quinto o sexto café del día, me gusta el mar, los libros y su olor, pasear sóla por Valencia y dejar a mis pensamientos vagar a sus anchas, la naturaleza, escuchar, meter mi narizota en todo, organizar viajes y cenas, amar, compartir, soy lo que ves, sincera, llana, cariñosa, leal.

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