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9 min
Memorias de un buen ciudadano
Varios |
11.07.18
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Sinopsis

Solo un día cualquiera en la ciudad...

-Mañana voy a golpear a ese hijo de puta...-pensaba para sus adentros, mientras esparaba la llegada del sueño- No me interesa si los imbeciles de sus amigos estan con èl.

Desperto al otro dìa con una mezcla de miedo, enojo y ansiedad. De alguna manera, tenìa la sensaciòn de que aquellas emociones eran recuerdos lejanos. Emociones que alguna vez sintiò.

Salio de su casa y se dirigio a la para del colectivo mas cercana (al lado del parque). El parque se encontraba destrozado, toda flora llevaba mucho tiempo muerta, las amacas tenìan sus cadenas oxidadas, y algunas esaban rotas (de modo que algunos asientos tocaban el suelo con sus extremos). El pesado aire producto de las fabricas, aùn seguìa vigente, pero ya no le afectaba para nada.

Finalmente logro divisar las luces del colectivo, avanzaban por el averiado pavimento, abrigadas por la espesa niebla que cubrìa la zona. Al subir al colectivo, el chofer le saludo con un gesto, uno de los vidrios de sus anteojos estaba roto, dejandose ver ùn ojo vidrioso, cuya mirada estaba perdida.

Llego a la puerta de la escuela, los ecos de gritos agonicos y de sufrimiento disueltos en el canto alegre de los pajaros, ambientaban la zona. Empujo la puerta, cuya ventana estaba rota. Entro y comenzaron a sonar las voces de los estudiantes. Camino por el largo pasillo lleno de rondas formadas por chicos y profesores, cruzo mieadas con Rolando (compañero de curso), que se encontraba charlando con Florencia (tambien compañera), ambos tenìan ropa rasgada y piel carcomida, alzaron la mano en forma de saludo. A Rolando le faltaba un dedo, y ambos tenìan grietas en las manos, donde se lucìan sus amarillentos huesos. 

Avanzo por la multitud hacia el baño, que se encontraba al final del pasillo. Choco hombros con Rodolfo en claro gesto de empatìa, habìan tenido un enfrentamiento en el patio de la escuela hace no mucho tiempo, en el que Rodolfo, despues de recibir un golpe en la boca el cual le partio el labio inferior y lo hizo retroceder, saco una navaja, por lo que intervinieron los demàs estudiantes para poner fin a la situaciòn.

Se encontraba ya en el baño, sacudiendo las ultimas gotas de pis, y estaba por salir, cuando entro Brendom (tenia la piel llena de magulladuras, tenìa una cuenca ocula vacìa y reìa con sus palidos labios), justo al frente suyo. El hijo de puta de Brendom y sus dos amigos (Uno de ellos se llamaba mauricio, su piel estaba grisacea, y era tan fina que sus huesos faciales resaltaban, tambièn sonreìa. El otro se llamaba Ricardo, le faltaba los dos ojos, por una de sus cuencas, asomaban dos gusanos, le faltaban todos los dientes de arriba, y le quedaban tres horribles dientas abajo, su mueca era de burla).  llevaba años siendo molestado por èl, Brendom le daba acertijos, y le golpeaba en la nariz por cada respuesta fallida.

-Hola maricon.-Saludo Brendom -Mas te vale respones bièn la siguiente pregunta, o te hundo tu puta nariz.

El corazon le empezo a latìr mas rapido. -No me importa que me peguen -fue el pensamiento que llego a su cabeza en aquel momento -Hoy le pego a este hijo de puta.

Brendom se le acerco hasta quedar a dos pasos de èl.

-Esa mirada que tenes, me hace querer romperte la nariz antes del acertijo. -Dijo Brendom, mientras le sostenìa la mirada con su unico ojo. prosiguiò -¿Cual es la combinaciòn de ùn pat#@hkjdj -Le descargo un golpe en la boca.

En aquel tiempo, su cerebro nadaba en adrenalina. Intento escapar (sin esperanzas de lograrlo). Entonces, lo atajo Ricardo, y con ayuda de mauricio, lo inmovilizo y lo volteo de frente a Brendom, quien estaba atiborrado de rabia. Le lanzo un gancho al abdomen, lo agarro de los hombros y lo impulso violentamente hacia abajo, y le dio un rodillazo en el mentòn. Lo dejaron tirado en el suelo, y se fueron.

Los golpes ya no le afectaban, pero era como si estubiera obedeciendo una especie de guiòn.

Permaneciò en el suelo, hasta que el portero entro al baño para limpiar.

-¡Hey mocoso!, ¡despertate que tengo que tengo que limpiar! -El portero tenia pelo largo y grasoso, ahora lucìa sin color, su uniforme se encontraba manchado de suciedad, uno de sus cachetes, lo tenìa hecho girones, su pomulo izquierdo se encontraba tan inchado que no se le veìa el ojo, tenìa una mano casi sin piel, con la cual saco una petaca de su bolsillo que aùn tenìa algo de contenido. Se la llevo a la boca y bebiò. Su piel por unos segundos se volvio rozacea, despuès volviò a la tonalidad grisacea.

Salio del baño y se fue de la escuela.

Camino por la calle alumbrada por la luna del temprano anochecer.Doblo en una esquina y aparecio un grupo de muchachos en la vereda. A uno de ellos le faltaba un brazo, la piel tenìa una tonalidad verdosa, ojos vidriososos perdidos en la nada, vestìa un chaleco de jean descolorido y rasgado, con las mangas arrancadas, tambien portaba pantalones y botas en iguales coindiciones. Los dos muchachos siguientes eran parecidos en cuanto a ropa y piel. Pero a uno de ellos le faltaba una pierna, por lo que se apoyaba en un tacho de basura. Y al ultimo, le faltaba toda la mandibula, y con su huesuda mano, hurgaba en una grieta que tenìa en el pecho (el cuàl se encontraba desnudo a exepciòn del chaleco), en la cual habìa una mezcla de sangre coagulada con tejidos muertos.

-¡Cabezòn! ¿Tenès algùn billete? -Preguntò el primero, al mismo tiempo que comenzo a seguirle.

Apuro el paso. Doblo en otra esquina, paso dos casas, y llego a la de su abuelo, saco las llaves y se metio adentro.

Estaba su abuelo sentado en la mesa, habìa rejuvencido, su pelo era negro, su cuerpo robusto, vestìa una musculosa blanca y una bermuda negra. La casa se encontraba en penumbra, la ùnica luz provenìa de la luna, a traves de la ventana.

-¡Hey muchacho! ¿que se te trae?.

Su abuelo no proyectaba sombra alguna

-Lavate las manos, asì comes algo.

En el baño no habìa espejo, el grifo fue arrancado de su posiciòn. Volviò a la cocina.

La apariencia de su abuelo tuvo un cambio sangriento, su cara estaba destrozada, era como una pure de sangre coagulada con pedazos de cerebro, huesos negros y tejidos muertos. Su remera blanca se encontraba bañada en sangre ya seca, le faltaba todo el pecho izquierdo junto al brazo correspondiente, y habìan ratas comiendose los tejidos muertos de esa zona.

La radio se encendiò sin razòn alguna, y entre ruido blanco, se distinguìa la voz del locutor, la cuàl decìa -... Por lo que Lintrov, es una ciudad muy rica, se observa alto nivel de poblaciòn economicamente activa, buenos ingresos economicos, tambièn hay buen nivel en cuanto a la educaciòn...

Salio de la casa de su abuelo, se dirigio a la de su tìa, que qudaba a dos cuadras. Atravesò el parque para tomar atajo. A difrencia del primer parque, no habìan amacas, pero estaba igual de coindiciones, alrededor de los arboles muertos, se encontraban jeringas rotas, y latas de cerveza. Sobre el camino de cemento por el cual caminaba se encontraba escrita la frase ''permanentemente alucinados''.

Llego a la casa de su tìa. En la casa de al lado, habìa una escritura en la pared, la cual rezaba ''¡Basta de poluciòn!''. Toco la puerta y su tìa abriò. Tambièn se encontraba en penumbra la casa.

-¡Mi sobrino! ¿que se te trae por acà? -Era rubia, delgada y de ojos verdes -Entrà.

En la mesa habìa un portaretrato. Era la familia de su madre. Su tìa a la izquierda, su madre a la derecha, arriba su abuelo y al lado su abuela. 

Su tìa fue al baño y no volviò por un rato.

Se quedo mirando la foto. Hasta que volvio su tìa.

-Quiero que me escuches un rato -Dijo su tìa. -Ten cuidado con las malas juntas, te van a meter en problemas. Hoy en dìa anda cada loco. Por suerte, esta Jenket. Ahì es donde van a parar ellos. Es bueno que la gente peligrosa este encerrada. Ellos roban, matan, rayan paredes, usan drogas. Y en sus delirios productos de la drogadicciòn, afirman todo tipo de locuras. Pero bueno, es gente loca, viven en un mundo aparte, no dejes influenciar por las estupideces que hablan.

-¿Y que pasa con lo de la poluciòn?.

-Eso es una de las tantas estupideces que hablan los drogadictos. La radio ya aviso mas de una vez que el aire se encuentra en niveles aceptables. 

Volteo a mirar nuevamente al portaretrato, pero esta vez, la foto estaba carcomida y arruinada. 

Volvio a mirar a su tìa. Ahora su pelo era enfermizamente fino y blanco. Habìa una rata en su boca que parecìa intentar deslizarse por su garganta. Su piel estaba pagada a sus huesos (estaba mortalmente pàlida). Sus piernas se quebraron y el cuerpo se desplomo contra el suelo. 

Fue al baño, estaba completamente destrozado (como todo). Se miro al espejo, su aspecto era mortuorio, estaba mùy flaco, no habìa comido hace mucho tiempo, tampoco sentìa hambre (ni siquiera sentìa). Pero, ¿Como podìa moverse?. Entonces su mirada se perdio en ningùn lugar, su piel perdiò el poco color que le quedaba, su cabello se volviò fino como el de su tìa. Su corazòn fue disminuyendo las pulsaciones. Hasta que cayo.

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