cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Memorias de un deshauciado
Fantasía |
10.04.09
  • 4
  • 2
  • 853
Sinopsis

Un hombre con una extraña enfermedad narra sus últimos días.

Me siento aquí sobre alguna clase de hediondez. Mi cuerpo apesta, mi mente apesta, mi corazón está podrido, infectado y lleno de pus. La herida se ha vuelto horrible y sin remedio. Meses y meses sin tratamiento la han convertido en una sopa gruesa de carnes rojas, verdes y amarillas.

Me caigo a pedazos, piel de mi rostro ha comenzado a caerse. Un color grisáceo oscuro cubre todo mi cutis. Los ojos se han mantenido en su lugar gracias a Dios, pero no dudo que caigan en cualquier momento. De mis dedos, conservo 5, tres en una mano y dos en otra. Mis rodillas están peladas y la mayor parte de mis pies sufre con la carne expuesta.

Voluntariamente me he recluido de la sociedad. Todo lugar por el que caminaba se volvía triste y nublado, las personas tenían que llevar sus manos a la nariz por el insoportable aroma. Este cuarto es mi último refugio, de todos modos moriré en un par de semanas.

Tampoco dejo de pensar en ella. Al mirar mis manos y ver cómo se van descolgando de mis brazos sólo puedo ver su rostro sonriendo. Ella… no, yo… yo morí para ella. Me distancié, nunca fui un buen amigo y ella siempre me respetó demasiado, simplemente no volvimos a hablar. Así, sin más, como si nunca nos hubiéramos conocido, lo nuestro terminó. Alguna vez lo nuestro pudo ser.

Todavía recuerdo y carcajeo… Dios, mis labios… mis dientes están expuestos…

Alguna vez ella me sonrió y yo le sonreí. Alguna vez creí que le gustaba y creí que podríamos llegar a algo más; sin embargo la supervisión fue buena. Y digo supervisión porque fue todo lo que hice: verla desde lejos, nunca intimé más. Ella se fue con otro y yo simplemente comencé a enfermar.

Nos vimos un par de veces después, cuando yo ya no tenía remedio. Ella fue tan gentil y respetuosa como siempre, realmente cree que soy una gran persona. He llegado a creer que se ha quedado ciega, ya que nunca ha mencionado la peste que me corroe.

En fin, no la volví a ver. Han pasado meses y sigo queriendo hablar con ella. Todavía imagino mi mano tocando su rostro y sonrío. Creo que si pudiera cambiar el sol por su sonrisa, mi vida mejoraría. Sí, probablemente…
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta