cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
MENDIGO DE PROFESIÓN
Varios |
20.05.17
  • 3
  • 4
  • 3971
Sinopsis

NO SÉ QUE PONER, MEJOR LÉELO.

MENDIGO DE POFESIÓN

Gervasio raramente faltaba a su trabajo. Desde el día en que la necesidad lo convenció que era la única forma de supervivencia, para él y su familia, lo tomó como un mandato vocacional. 
Eligió, acompañado de su mujer, un lugar geográfico, la calle Florida, una ubicación y un horario de atención: De doce a diez y ocho. Después de un relevamiento; al reparo del sol, la lluvia y el viento y cantidad potencial de clientes, que les llevó un par de días, se decidieron por algo al seiscientos, consiguieron la autorización del dueño de un comercio y ahí se instaló.
De esto hacía más de treinta años y allí pensaba jubilarse. Comenzó su actividad sin ninguna experiencia, su mujer lo acompañaba pero solo como observadora, después de cenar hacían el balance de la jornada y planificaban la estrategia. Un noche él le dijo:
.-Estuve pensando en comprarme una armónica…
.-Qué buena idea, a vos siempre te gustó la música, ahora podés aprender y te vas a distraer…
.- No Andrea, no quiero distraerme, solo llamar la atención y aprender a .dar lástima.
Tanto se esmeraba en su actividad mendicante, que se sentía orgulloso de sus logros, se creía un virtuoso y hacia ostentación de sus méritos.
Tenía una radiografía del comportamiento de los transeúntes habituales, ocasionales y turistas. Para cada uno de ellos tenía el acting correspondiente, como un acto reflejo. 
En muy pocas oportunidades había visto una cara conocida de los viejos tiempos, cuando los veía venir, a pesar de que estaba orgulloso de su situación, dejaba de hacer ruido con la blusera y trataba de pasar desapercibido, no era vergüenza, era una especie de pudor, aunque todos sus conocidos sabían su actividad, no quería que lo vieran en ejercicio..
Esa tarde un viejo amigo, que hacía años que no veía, lo sorprendió desarmado.
.- Gervasio…Tanto tiempo !… Cómo andás, amigo?..
.- Cómo querés que ande?...Le contestó, señalando los muñones de sus piernas.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

CUENTOS COSTUMBRISTAS Y ANTIPOESÍA TESTIMONIAL Y POPULAR

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta