cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

16 min
Mentes Asesinas Parte 5 Final
Suspense |
12.11.12
  • 5
  • 1
  • 1201
Sinopsis

Novela de drama y suspenso. Quinta parte. GRAN FINAL. Agradezco a mis muy estimados lectores y espero el final haya sido de su agrado.

 

AMOR PATERNAL

Al día siguiente Enrique se disponía a retirarse al trabajo, estaba abordando su Ferrari cuando en eso lo intercepta Daniel. Daniel conto a Enrique el hallazgo del cuerpo de Laura y sus sospechas de que Fernando era el autor de aquel asesinato.

-¡Es terrible, jamás pensé que Fernando fuera tan perverso!-  exclamó Enrique.

- Por eso tienes que unirte a mi Enrique, juntos vamos a acabar con ese hijo de puta. Él  te hundió en la miseria, él te quito tu empresa, te quitó todo así como me lo quito a mí, aunque te haya regresado tus posesiones no significa que sea bueno, se quedo con tu compañía, era tuya a ti te corresponde ser el dueño de ella. ¿Qué dices? – propuso Daniel.

- Sí tienes razón, Fernando debe pagar por sus crímenes. ¿Cuál es el plan? – preguntó Enrique.

Daniel explicó el plan a Enrique en lo que Enrique escuchaba y estaba de acuerdo con él.

Mientras tanto desesperado León  hablaba por teléfono con su hijo Fernando avisándole lo que había ocurrido la noche anterior y advirtiéndole de la llegada de Daniel en cualquier momento.

-¡Vaya papá todo lo que me cuentas es terrible! ¡Nooooo, Laura! ¿Por qué ella? – exclamaba Fernando.

-¿Entonces tú no tuviste nada que ver? Si no fuiste tú ¿Quién? – preguntó León.

-No lo sé, papá pero yo jamás me hubiera atrevido a hacerle algún daño a Laura, nunca en la vida y si mi hermano viene, me enfrentare a él. Le diré la verdad que yo no tuve nada que ver.

- No hijo, huye por favor. Tu hermano en estos momentos es capaz de todo. – suplicó León.

- No papá, no soy un cobarde y tú me has enseñado que el que nada debe nada teme. No voy a huir, esperare mi destino como un hombre. –respondió Fernando.

-¡Hijo, no, por favor! – siguió suplicando León.

Fernando colgó la llamada y se sentó en la silla de su oficina esperando lo que tuviera que pasar.

León sin saber que otra cosa hacer se apresuró a llamar a María. Ella contesto:

-Bueno ¿León? –

-María no permitas que pase Daniel a la oficina de Fernando, tienes que evitar una verdadera desgracia.- dijo León.

-¿Cómo? No entiendo. ¿De qué hablas León? –preguntó María.

- Tú solo no lo dejes pasar, por favor. Ayúdame ene esto María no sé a qué otra persona acudir.- sollozo León.

- De acuerdo, León. No entiendo que está pasando pero haré lo que dices. Reforzare la seguridad para que no permitan la entrada a Daniel.- dijo María.

- Gracias, María te estoy eternamente agradecido.- agradeció León.

Fernando se encontraba sentado en su oficina a la expectativa de la llegada de Daniel. La puerta de la oficina de Fernando se abrió pero el que entraba no era Daniel sino Enrique.

-¡Enrique! ¡Qué susto me diste! ¿Qué se te ofrece?- preguntó Fernando.

-Vine a hacerte unas cuantas preguntas Fernando- respondió Enrique.

-Adelante pregunta lo que gustes.- dijo Fernando con seguridad.

-¿Por qué me dejaste en la ruina? ¿Por qué me quitaste mi empresa? ¿Cómo lo hiciste? – preguntó Enrique.

- Son muchas preguntas Enrique y te contestare todas. ¿Por qué? Porque te tenía envidia, tu vida perfecta, siendo tan popular, tan poderoso, tan exitoso, a punto de casarte con una mujer hermosa. Tenías todo lo que alguna vez yo había deseado poseer. ¿Porque te la quite? Simple, porque la quería. Poseyendo tu empresa, yo sería el hombre más rico y poderoso, además que mi empresa sería la de más peso en todo el país. ¿Cómo? He de decir que el plan no fue idea mía, fue idea de Alberto, me entere que desgraciadamente murió en condiciones extrañas. Pero el fue la mente maestra. Dos empleados tuyos te traicionaron, María y David. María nos dio acceso a todos los documentos legales que alteramos de manera ilegal claro para que pasaran a ser tus propiedades de mi propiedad incluyendo tu empresa. David tu asesor financiero encargado de tus cuentas nos dio acceso a ellas y así fue como dejamos tus cuentas en ceros. Ya que regresaste encargamos a María que te convenciera de que todo había sido de manera legal y que no se podía hacer nada. Ese fue el gran plan y fue como logré apoderarme de tu empresa y de tus propiedades. Después comprendí que me había excedido en mi proceder, por eso te regrese tus propiedades pero sigo queriendo a tu empresa y me quedaré con ella.

-Así que me traicionaron ¿Y crees que voy a permitir que te salgas con la tuya? Te acusare a la policía.- dijo Enrique agitado, cansado y sudando más que de costumbre.

-¿Te sientes bien? – preguntó Fernando.

Enrique se agarro con fuerza el hombro izquierdo y dio un fuerte gritó de dolor en lo que se desplomaba en el piso. Había sufrido un infarto y se retorcía de dolor en el suelo.

-¡Enrique! – gritó Fernando.

-¡Rápido, que traigan una ambulancia! – ordenó Fernando a una de sus secretarias.

Pero ya era muy tarde Enrique se había dejado de mover y su corazón había dejado de latir. Fernando se abalanzó sobre el cuerpo de Enrique buscándole signos de vida pero era inútil Enrique había sufrido un paro cardiaco y ahora estaba muerto.

Mientras esto sucedía, Daniel se daba cuenta de que la seguridad estaba muy reforzada y que necesitaba ayuda, así que pensó rápidamente en Lucía y se dirigió al pent-house de Enrique. Lucía abrió la puerta y Daniel le dijo:

-Lucía, necesito hablar contigo, rápido – pidió Daniel.

- ¿Qué ocurre? – pregunto Lucía asustada.

- Lucía. Laura ha muerto y la asesino Fernando estoy seguro, también sospecho que él tuvo algo que ver en la muerte de tu padre, juntos podríamos tener nuestra venganza. Pero necesito que si aceptas lo hagas rápido no tenemos mucho tiempo. – dijo agitado.

- No sé, Daniel esto es tan precipitado – respondió Lucía.

-¿Quieres vengar la muerte de tu padre? – preguntó Daniel.

Estas palabras tuvieron mucha profundidad en Lucía, ella quería vengar la muerte de su padre y esta era la oportunidad perfecta para hacerlo.

-Sí, sí quiero vengar la muerte de mi padre. Dime lo que tienes pensado. – exigió Lucía.

Daniel conto el plan que tenia a Lucía, ella lo escucho y lo acompaño hacia Altive para ejecutar el plan y ver realizada la venganza de ambos.

En la casa de la familia de Fernando, Isabel se encontraba escribiendo una carta que decía:

“Hijos míos, lamento mucho la desgracia que estoy provocando. Yo maté a esa muchacha. Pensé que si esa chica desaparecía ustedes volverían a tener una buena hermandad. Pero tal parece que empeore las cosas, ya no puedo dar marcha atrás a mis actos y sé que por ellos probablemente mi destino sea el infierno.  Perdónenme hijos por lo que hice y por lo que voy a hacer, pero sé que ustedes jamás me perdonarían así que me impongo mi propio castigo. Y el castigo que merezco es la misma muerte. Los amo y siempre los amaré. León siempre fuiste un esplendido esposo y lamento dejarte sólo, te encargo a nuestros hijos y espero ya no volverte a ver, porque si te viera seria en el infierno y tú eres un hombre que merece el paraíso. Te amo y también te pido perdón por mis actos. Me despido de todos y les pido que me recuerden por la buena persona que fui y no por mi último acto. Los amo a los 3. Hasta nunca”

Terminando de escribir esta carta, Isabel tomó una dosis magna de arsénico y espero la muerte.

Daniel le dijo a Lucía que se separaran, él corrió hacia las salidas de emergencia del edificio, mientras que Lucía se dirigió a la entrada principal. Daniel corrió y se disponía a subir las escaleras cuando escucho una voz familiar gritándole.

-¡Daniel! – gritó León.

-¿Papá? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste que estaría aquí? – preguntó Daniel.

- Era lógico hijo, no me subestimes. Al ver que no había modo de entrar por la puerta principal era obvio que pensarías en las puertas de emergencia. Hijo, por favor detente. – ordenó León.

- Papa, ya basta de entrometerte déjame cumplir con mi destino – dijo Daniel.

- ¿y tú destino es ser un asesino? ¿Crees que esto es lo que hubiera querido Laura? – preguntó León.

- No papá, ella no hubiera querido esto. Pero no puedo permitir que Fernando quede impune por sus crímenes.- dijo Daniel.

- Fernando pagará si es que cometió algún crimen, pero será por medio de la justicia. No hagas justicia por tu propia mano, hijo. Si me amas cesaras a esta locura. Por favor, hijo tú no eres un asesino. – expresó León.

- De acuerdo papá, llamaremos a la policía entonces y que ellos se encarguen. – se resigno Daniel.

- Gracias a Dios hijo. Gracias a Dios- agradeció León al cielo y abrazó a Daniel.

En la oficina de Fernando, este se encontraba sobre el cuerpo de Enrique esperando que llegara alguna ambulancia, cuando en eso entró a la oficina María.

-María, ayúdame tenemos que bajarlo de inmediato. – ordenó Fernando.

- Lo que usted diga señor –respondió María, mientras decía esto se acerco a Fernando y acomodo una navaja en su cuello.

- María, ¿Qué haces? – preguntó Fernando angustiado.

- Lamento mucho esto señor, pero creo que me ha ganado la avaricia y la suerte me ha sonreído ya que esta es la situación perfecta, piénselo. Enrique está muerto, usted también es encontrado muerto, yo como testigo digo que forcejearon y terminaron matándose entre ustedes. Nadie lo dudaría. Es el plan perfecto.

- ¿De qué te serviría? ¿Qué ganas tú con eso? – pregunto Fernando.

- Gano muchísimo señor. Me haría inmensamente rica como yo jamás imagine. Y sería dueña tanto de Empire como de Altive, ocuparía su puesto señor y sería tan rica como lo es usted actualmente.

 

-¿Cómo lograrías algo así? – preguntó Fernando intrigado.

- Como se ve que usted es tan corriente como todo el mundo nunca lee los contratos. En el contrato de propiedad dice claramente que en caso de que usted fallezca, yo sería la dueña absoluta de la empresa. Claro está que yo arregle ese contrato para mi beneficio y usted ni siquiera se dio cuenta. – declaró María.

- Haz planeado esto con mucho cuidado. – acepto Fernando.

- Así es y solo esperaba la situación propicia para que tu muerte pareciera un accidente, pero las cosas se dieron aún mejor esta es la situación idónea. No puedo creer que por fin seré tan rica como en mis sueños más descabellados. Hare una fiesta después de esto. Lástima que no está invitado señor.- dijo María y después de decir esto agarro de los cabellos a Fernando y le corto el cuello. La sangre de Fernando corría por todos lados y María antes de irse puso la navaja en la mano derecha de Enrique. Cerró la puerta de la oficina y se retiro a la planta baja, simulando que seguía trabajando.

Mientras esto sucedía, Daniel llamaba a Lucía por celular:

-Lucía, tenemos que cancelar el plan. –

-¿De qué hablas? ¿Por qué cancelar? – preguntó Lucía.

- La policía ya viene en camino, ellos se encargaran de esto. Es lo mejor Lucía, Fernando pagará por sus crímenes pero debe ser de la manera correcta.-

- No me gusta  la idea de cancelar, pero si la policía ya viene en camino supongo que no hay opción. En un momento te veo. Hasta luego.

Ya que las cosas estaban más tranquilas León pidió a María hablar un momento con Fernando. Cuando María agacho la cabeza y le dijo:

-Señor, una desgracia acaba de ocurrir. –lamentó María.

-¿De qué desgracia hablas? ¡Habla ya, por favor! – ordeno León.

-Lo vi todo señor, Enrique llego discutió con Fernando, comenzaron a hablarse fuerte y en un ataque de cólera, agarro una navaja y corto el cuello a Fernando, fue tan fuerte su impresión al ver lo que había hecho que su corazón no aguanto, le dio un infarto y falleció. – declaró María.

- ¡No Dios mío, mi hijo! – sollozo León.

-¿Quiere que lo lleve al lugar de los hechos? – preguntó María.

-Si, por favor. Quiero ver a mi hijo por última vez. – pidió León.

En la escena del crimen se encontraban los dos cuerpos tirados y ensangrentados y la navaja en la mano derecha de Enrique.

-Ve señor, tal como le dije, es una escena horrible y lo presencie todo. ¡Fue horrible!

León calló un momento y solo atino a decir:

-Todo lo que dices tiene sentido pero hay algo que no queda en tu historia, Enrique era zurdo. ¿Por qué agarraría la navaja con la derecha? Otra persona quiere inculpar a Enrique. Y si dices que fuiste la única testigo. Entonces….

En ese momento María se abalanzo para atacar a León.

-Así que tú fuiste quien mato a mi hijo – concluyó León.

- No permitiré que un viejo como tú, arruine mis planes. Puedes sentirte feliz pronto te reunirás con tu hijo. – dijo María en tono irónico mientras cogía la misma navaja con la que había asesinado a Fernando y se dirigía a atacar a León.

León alcanzó a tomar con fuerza los brazos de María y la empujo al suelo. María soltó la navaja y cayó al suelo. León agarro la navaja y dijo:

-Hace tiempo le dije a Enrique que si llegaba a lastimar a Fernando, no sabría de lo que sería capaz. Hoy lo sé, en estos momentos solo deseo vengar la muerte de mi hijo. ¡Muere maldita! –

León clavó  la navaja con furia en el pecho de María. Ella dio un quejido de dolor y León continuo con furia clavándola una y otra vez tratando de desquitar su dolor hasta que finalmente María dejo de moverse y su piel  se torno pálida y de aspecto cadavérico. León lloro amargamente tanto por la muerte de su hijo como por lo que acababa de hacer y espero a que llegara la policía para dar su declaración de los hechos y aceptar el castigo por el crimen que había cometido.

 

REMORDIMIENTO

La policía se llevo a León, para investigarlo y posteriormente darle una sentencia. Daniel se encontraba muy triste por la situación de su padre pero a la vez alegre de que finalmente Fernando había recibido su merecido. Después de un largo día dando declaraciones Daniel llego a su casa buscando a Isabel.

-Mamá, ¡Mamá!- gritaba Daniel.

En eso volteo y vio a su madre tirada junto a una mesa y en la mesa la carta que había escrito. Vio el cuerpo, al hacerlo gritó y lloro amargamente.

-¡Noooooo! No mamá tú no. – lloraba Daniel.

Tomo la carta y la leyó, poco a poco su rostro se horrorizo al darse cuenta de que su madre había asesinado a su amada  y que Fernando no había tenido nada que ver. Al saber que Fernando no tuvo nada que ver y que se encontraba muerto, Daniel lloró con más fuerza y lamento haber deseado la muerte de su hermano.

Al verse tan solo, no pudo soportarlo y se desquicio por completo, empezó a tener alucinaciones y a oír voces, se puso tan mal que no tardo mucho para que lo internaran en un hospital psiquiátrico.

Se le dio tratamiento y terapia, con eso mejoro mucho su estado tanto que se le dio de alta, fue capaz de dirigir la empresa de su fallecido hermano y lo hacía excelentemente.

Lucía al enterarse de la muerte de Enrique sufrió demasiado y lloraba todas las noches por él, todos los días acudía al cementerio para dejar una rosa en su memoria. Ella lo había amado demasiado y se sentía vacía sin él.

Lucía ahora dirigía la empresa de Enrique.Pues al hacer las investigaciones se pudo corroborar la falsificación de documentos. Era una mujer fuerte y demostraba mucho temple. Después de todo lo que había pasado, no volvió a ser la mujer caprichosa e ingenua de antes.

 

FIN

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta