cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Mi Estación.
Reales |
17.03.16
  • 5
  • 4
  • 1728
Sinopsis

La realidad está dentro de un objetivo cuyo encuadre acapara la personalidad de unos pocos viajeros absortos en el vagón de sus pensamientos.

Rasgos inconfundibles, personas y personajes capaces de acaparar la atención de quienes no tienen prisa. La ciudad era una auténtica pasarela dónde no sólo era moda lo que se exhibía.Cada mirada cada gesto se exponía a la verdad, verdad que permanecía oculta ajena al sufrimiento de otros. Contener no fingir, ocultar no exponer, así sucesivamente se maquillaban como los colores de la primavera los sentimientos de las personas.

Entré en el vagón como cada mañana, dispuesta a buscar un asiento. Había mucha gente, apenas podía sujetarme en el asidero. Todos íbamos muy apretados deseando que en la próxima estación se bajase más gente y en mi caso poderme sentar.

Como todos los días, observaba los gestos de las personas, no era descaro, era interés por saber lo que había detrás de una expresión o de una postura. No por saber si iban bien vestidos sino como su forma de vestir afectaba a su carácter, o al menos cómo mi imaginación confeccionaba en unos segundos su personalidad.

 Ella me llamó la atención, no había nada especial, pero mi intuición me obligaba a seguir observándola, sus rasgos marcados denotaban una gran personalidad, carácter, alguien que a pesar de sus años viajaba sola. La anciana ajena a mis miradas vagaba en sus pensamientos con la seguridad de los años que le amparaban.Un espíritu rebelde que no olvidaba su autonomía, una seguridad sin máscara, sin tener que ocultar su edad, sin tener que vestir de otra manera aparentado otra. Su bastón soportaba el peso de los años resistiendo a su independencia, sus largas y afinadas manos apoyadas en el mismo  confundían., mostraban una  sensibilidad y  delicadeza contraria a su cara. Eso era lo qué  me llamó la atención, como se protegía escondiendo todo atisbo de  sensibilidad.

A mi lado un hombre con la mirada perdida removía con la  cuchara su café, en un vaso de plástico. El detalle era cómo lo movía con qué desgana, la apatía le apoderaba. Yo no le conocía ni siquiera le oí hablar pero supe al instante que  tenía problemas. Su traje era tosco, sin brillo, el mismo que faltaba a su vida. Iba vestido con la mecánica de la obligación, sin esmero, sin ilusión. Probablemente el traje tuviese algunos años acomodado a la rutina de su dueño.

Las paradas iban anunciándose sobresaltando algunos rezagados que ensimismados con la lectura se levantaban precipitadamente. Ellos indiferentes a miradas se besaban apasionadamente sin pudor, la temperatura subía y a pesar de su rubor no desaprovechaban los pocos minutos que quedaban para llegar a su estación. La mano de él agarraba con inexperiencia una melena alborotada por las caricias. Cuando las puertas del vagón se abrieron el olor a vainilla que desprendió su melena hizo girar la cabeza al espectador que estaba a su lado, inhaló su olor y rápidamente sus pensamientos le personaron a otra época, cuando él siendo joven, aprovechaba cualquier lugar sin excepción, para desfogar su pasión. Su mirada era lasciva, provocadora, atentaba contra la juventud de la pareja, el espectador se convertía en personaje provocando en mí una sensación desagradable, no quería mirarle más a pesar de girar la cabeza ahora era yo la observada. Corté aireada y altiva la línea visual que se formó entre nosotros, agarré mi libro y abrí la portada, pero él seguía observándome con desafío, disimulé intentando concentrarme con la lectura, sintiéndome intimidada, el altavoz repitió mi estación, Antonio Machado, con un respingo me levanté, y le fulminé con la mirada.

Y.M.G.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Soy extrovertida. Me gusta la naturaleza, leer, escribir. A través de los relatos expreso mis emociones.

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta