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8 min
MI EVIE EN EL RECUERDO
Amor |
30.10.13
  • 4
  • 7
  • 1460
Sinopsis

Ya lo publiqué hace tiempo y obtuve comentarios que adjunto. No importan las valoraciones ni las estrellitas, pero quisiera concienciaros a todos de lo hermoso que es amar a nuestros canes y de cómo nos marca su recuerdo cuando se van. Asociación BAAS GALGO Toda ayuda es bienvenida aunque sea una cantidad pequeña. Podéis verla y seguirla en mi twitter. Puedes hacer una transferencia o un ingreso en la cuenta de: Banco Santander 0049-1220-40-2710131572 Todas nuestras actividades de rescates, albergue, viajes y demás se financia gracias a las aportaciones de gente como tú. ¡AYUDADNOS A SALVAR GALGOS Y TODAS LAS RAZAS POSIBLES! Un saludo cordial a todos

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Evie me ablandaba el corazón. Su olfato se perdía más allá de las altas tapias del patio en busca del verdor veraniego o de las hojarascas invernales, como una delicia prometida de campos abandonados; aquellos descampados de piedras y serojas barcelonesas que absorbían los aromas de la ciudad entre las abrasantes o frías tribulaciones del poniente. Evie era hembra agradecida y avasalladora. Desbordante cuando botaba del contento de escapar por una vieja calle traspasada de sol, ya moribundo, o por una llovizna que dejaba una gelatinosa humedad sobre el adoquinado empapado. Evie era un estampido ronroneante, una corriente inacabable de ternura, sin más estorbo que el de la correa que la sujetaba. Para ella la campiña olvidada de la vieja Barcelona poseía un aliento de jardines rotundos y vegas dulces. Las carreras de Evie ponían una especie de elogio a la beldad de algunas criaturas, menospreciando en su irracionalidad las pesadumbres del mundo. Su alborozo ensalzaba la ciudad confusa y desconocida.

 

Como el joven mastín inquieto que era, observaba con ansiedad mi frente ceñuda, un rostro al que poco a poco se le suavizaba la faz. Todo olía a gente, a ciudad, a los profundos vahos, arrinconados como sollozos, entre los apretados callejones que se arrastraban hasta los campos baldíos. Pero Evie poseía su planicie de verdes mortecinos, sus campos de lienzo viejo, entre los que todavía crujían los cardizales. Amaba la vieja Barcelona que se recostaba, a través de los descampados del Guinardó, entre los remiendos de sus edificios históricos y ruinosos. Evie los sentía desde su patio. Aquellos campos, cuestas y callejones poseían un olor propio que le llegaba como desde una colina donde floreciera la verde jugosidad de un santuario bucólico. Luego, tras el recreo, se resignaba a su encierro.

 

Tenía Evie ese brillo dulce y turbio a la vez de pupilas socarronas, inteligentes. Sus ojos lo adivinaban todo. Cuando descendía la incansable lluvia invernal, añoraba una mano de suavidad. Y cuando se quedaba sola parecía recordar la felicidad de sus campos lejanos. Eran sus horas amargas y desesperadas frente a las hileras de ropas temblorosas tendidas en el patio, y contra las que ella arremetía, asustada, sin entender esas ráfagas de prendas que aupaban su carga o se arremolinaban como pequeños navíos en el aire. Conocía Evie el cortejo de los suyos, añoraba al amo; y en sus ladridos se traducía como un romance perdido. La atareada familia la oía sin querer entenderla. Pero Evie, mi hermoso ejemplar de Pastor Alemán, acechaba mi imagen, que llegaba para ofrendarle un mohín de cariño, y aquel dulce vagar entre la recóndita virtud que posee el viento. Y porque conmigo llegaba su día de plenitud, de gracias y malicias liberadoras.

 

... Anoche tuve un sueño. Había nevado y empezó a llover. Casi me vuelvo loco porque no veía a mi adorada Evie. Había mucha gente, y yo no sabía adónde mirar. Anduve y anduve por el fango y la nieve derretida. La gente no dejaba de hablar a mi alrededor. Y entonces, ¡cuánta tristeza! De repente vi a mi hermosa Evie. Estaba en el suelo, en medio del barro, muerta. Me sentí desfallecer. Nadie más le prestaba atención. Y yo no paraba de llorar. Moría con mi Evie. ¡Era una criatura tan hermosa! Su pelaje marrón claro aparecía todo manchado de barro. Ningún viandante de los que transitaban helados por el frío se paraba a atenderla. Y yo tampoco podía quedarme. Tenía que huir. Los sueños son tan extraños...

 

Me desperté súbitamente, deshecho en lágrimas. “¡Evie, vuelve!”, imploré con voz ahogada, agudísima. Oí un ladrido que regresaba hasta mí como un eco viviente para alejarse luego con una rapidez increíble. Fue como una llamada turbadora hasta el dolor que llegara melancólicamente desde un paisaje quebrado entre las líneas suaves del horizonte de mi sueño. Mi ventana era ahora un punto de atracción. Corrí hasta ella. Pero las entrañables arquitecturas de mi barrio del Guinardó, aquellos desfiles constantes de edificios y calles barcelonesas con sus iluminaciones amarillentas que ofrecieran transparencia a la alta noche, se habían extinguido para siempre. La luna, ahora en menguante, reflejaba su vaga silueta sajada, como el juego del espejo, sobre el paisaje empañado del mar que, en su espléndida vitalidad dormida, desplegaba muy próximo a mi hogar su matiz azul oscuro y tímido. Era la primera vez que la belleza del Jónico suscitaba en mí un aumento ceremonioso de hondo abatimiento por aquella Barcelona perdida.

 

No he podido reprimir esta confesión. ¡Qué frágil es el hombre! Un sueño, tan sólo un sueño, hizo nacer en mí el deseo sentimental de la caricia torpe de un pobre animal. Y como si luchara desesperadamente contra la noche me empeñé en seguir nuestras sombras, discurriendo de nuevo entre las calles y campos barceloneses, donde mi arrebatada Evie tantas veces había hincado su hocico, y había gozado del esfuerzo gratuito de sus mil carreras inútiles... Permanecí confuso y estremecido, pero abrí la ventana para arrojar fuera mi sueño como se arroja una palomilla perdida, reprimiendo un sollozo. Miré a lo lejos. Veía Barcelona y a Evie. ¡Mi Evie!, que ya no existe. ¿Sabrá que mi voz la llama todavía, ahora que descansa bajo una arboleda del Guinardó, viva, intensa, aún respetada por la voracidad ciudadana, cuyo alegre verdor secundaba nuestros juegos casi infantiles, y donde tienen todavía sus nidos los gorriones?

 

***********stavros

 

 

elbaaughy    

Me emocioné con tus hermosos recuerdos de Evie. Yo siempre pienso en mi querida perra "Colita", que aún me visita en sueños.Cariños y buenos deseos desde Chascomús. 25.10.12    

 

Rembran

Es de verdad precioso dedicarle a un sin duda hermoso animal un recuerdo poético que te hace llorar. Me encantó de verdad, siempre es un placer leerte. Muchas gracias también por tu valoración a mi pobre poesía. Un saludo 19.08.12    

 

Astarté

Lo primero, muchísimas gracias por tus comentarios, no puedes imaginar la ilusión que me han hecho. Me ha parecido un relato precioso. Un bello canto a la amistad incondicional, teñido de melancolía. Y no creo que ese hombre sea frágil, es sensibilidad lo que lleva a evocar esos pensamientos. Un cordial saludo 21.07.12    

 

ender

También yo recuerdo un jardincillo, un patio, un perro, arboledas respetadas por la voracidad..... Cuando el mundo era de otro color. A través de tu prosa me transportaste a aquella época y tus recuerdos fluyendo atraparon los míos. Y me gustó la impronta literaria que empleaste para la evocación. 16.07.12  

 

sergei

Un relato impregnado de poesía. Saludos. 16.07.12    

 

 

zenon

Amigo Stavros, ¡cuanto tiempo!... Me llegas al alma con este relato de filia animal que comparto contigo. Tengo yo dos canes, como sabes. Son parte importante de mi vida. / Me ha sorprendido este nuevo registro de tu prosa. Eres, en esta, mas directo, y aunque parezca una paradoja, más emotivo, menos emocional. Ya, ya sé que esa es una contradicción, pero ¿no es la paradoja el origen del verdadero arte? Y lo tuyo es arte. Un besote . ..(gracias por tu amable comentario a mi "escorpión") 16.07.12    

 

joene 

Joder, amigo stavros, es una delicia, una lenta delicia en la que las imágenes se han de saborear poco a poco, como en los manjares más exquisitos. Esas "líneas suaves del horizonte" de los sueños van más allá de toda realidad palpable traspasan todo lo efable, todo lo visible, y elevan el sentimiento hacia cotas supremas. Esto es el arte, amigo. Un saludo. 15.07.12    

 

Notley

Qué placer tan inmenso volvera leerte, querido amigo Stavros. El relato, super super hermoso, me ha hecho saltar las lágrimas, porque yo tengo un perro al que adoro, y bueno esta Evie de la que nos hablas, me ha puesto el corazón en un puño. Y tu exposisción del recuerdo, con esa prosa extraordinaria y ese sueño enternecedor, caray que me sigue haciendo llorar. Creo que me lo voy a leer muchas veces. En fin que es un relato nuevamente genial como todo lo que nos ofreces con tu estilo extraordinario. Un abrazo.Luis, y gracias por amar tanto a los animales. Espero volver a leerte pronto. 15.07.12  

 

salma

Que relato más hermoso, me gusta mucha como has puesto de manifiesto el amor por los animales 15.07.12    

 

Juan_Medit

Es un placer leer cuando, como en este caso, hay calidad por los rincones de la Ciudad Condal. Saludos.

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  • A lo largo de la vida te podrás encontrar con personas mejores y peores, pero lo que es seguro es que no te encontraras jamás con un perro malvado, rencoroso ni lleno de odio
    Se me olvidaba, al principio de tu relato, las sugestivas descripciones me recuerdan a la ciudad donde nací y me crié...Mi ciudad condal.
    fe de erratas: Yo también llevo a cuestas algunas penas y a más de un fiel amigo de cuatro patas anclados en el dolor. Y qué decir, de mi actual sombra Colliesca. Qué feliz me hace. Sólo pensar de que algún día partirá, ya me porduce angustia. Por eso, puedo decir que tu relato, aunque excelente, hablando en el contexto literario y haciendo referencia al estilo, me toco ese fibra de los sentimientos que todos llevamos escondida, por así decirlo.Únicamente me resta felicitarte por este bello y triste relato. Al menos, aún nos queda el consuelo de que sí hemos sabido, o mejor dicho, sabemos lo que es realmente la amistad....Un gran saludo
    Yo también llevo a cuestas algunas penas y a más de un fiel amigo de cuatro patas anclados en el dolor. Y qué decir, de mi actual sombra Colliesca. Qué feliz me hace. Sólo pensar de que algún día partirá, ya me porduce angustia. Por eso, puedo decir que tu relato, aunque excelente, hablando en el contexto literario y haciendo referencia al estilo, me toco ese fibra de los sentimientos que todos llevamos escondida, por así decirlo.Únicamente me resta felicitarte por este bello y trsite relato. Al menos, aún nos queda el consuelo de que sí hemos sabido ,o mejor dicho, sabemos lo que es en realmente la amistad....Un gran saludo
    No son las Beatrices, las Penelopes las que lo reconocen a uno sino los animales...enfin, me parece que si escribiria algo sobre mi perro lo haria tal cual este tuyo, de modo ni para qué repetir y mas bien releerte. Suerte con tu causa! Un abrazo.
    Muy sentido homenaje maravillosamente escrito. Siento que al leerlo pago una deuda de mi adolescencia cuando murio mi perro, un labrador gigante que se lo comio no la ciudad sino la naturaleza, el campo donde yo vivia (habia sobrevivido a una especie de malaria que pegan las garrrapatas pero ya estaba muy viejo para sobrevivir a una ultima). Me prometi que escribiria algun dia sobre él, pero no lo hice me quedô grande. Fernando Vallejo, quien da el dinero de sus premios para obras benéficas como la tuya, asevera que se habla muy poco de animales en literatura (el perro de Ulises apenas tiene un parrafo cuando deberian dedicarle un libro por lo menos del tamaño de la Divina Comedia;
    Me rompes el corazón, me trasladas al ciruelo fragante bajo cuya sombra yacen tantos amigos míos y que visito gozoso con frecuencia con los que ahora me acompañan en este paseo de la vida, alegre y triste. Saludos Stavros (mandé mi modesto donativo, confío en que Divina encuentre al fin sus lomas y llanuras para correr hasta decir basta).
  • LOS NIÑOS TIENEN -CENSURADO- LAS NIÑAS TIENEN -CENSURADO- ¡¡OK!!

    Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. ¿Seguro?...

    Casi 5000 refugiados sirios y demás [entre ellos cientos de niños] ahogados en el Mediterráneo en lo que va de año. Asesinatos y bombardeos convirtiendo una parte del planeta en una escabechina. Miles de animales inocentes [galgos, etc, sacrificados en las perreras]... ¡Mi madre, y ahora todos a celebrar las Merry Christmas! ¡Cómo está el mundo, Facundo! ¡Increíble pero cierto!

    Saludos con humor, "compis", ahora que hemos vuelto a sufrir el anatema del "laburo" (quien lo tenga, claro está).

    Es una variante "más condimentada de mi viejo "TR ERRE QUE ERRE" que trataba sobre la obsesión de las estrellitas en esta web. He leído el texto de J.M. Bartolomé y me ha gustado, así como la valoración que le ha dedicado J.M.Boy. Los "blogs" proliferan, en efecto, y como más o menos dice Boy: son los nuevos monstruos que están devorando las cartas de nobleza de otros valores que antes nos enriquecían. El "bloguero", hoy, es el nuevo Erasmo, siempre a la espera de la lisonja comentarista. Y como dijo no sé quien: "el que espera desespera". ¿Blogs? ¡Sí! Comentarios a porrillo, sin ton ni son, ¡"chalaura" al canto! ... También es bueno tomárselo con humor, a fin de cuentas son los gajes del siglo XXI. ¡Saludos!

    ¡El tormento exquisito, jeje!

    Gracias Pielfría (Christian),Umbrio, P.Castelao, Alexdz74, GuillermoGTO, por vuestros comentarios... Y a todos. Un gran abrazo-------- A.D.A. San Francisco de Asís Caja Murcia , nº de cuenta: 2043 0316 33 2001204607 PERRERA HELLIN AYUDA DIFUNDID: SE MUEREN DE FRÍO Y DE ABANDONO EL AYUNTAMIENTO NO AYUDA

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