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3 min
MI MADRE EN EL JARDÍN
Amor |
10.12.18
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  • 206
Sinopsis

No creo que necesite ninguna antesala.

 

                                            MI MADRE EN EL JARDÍN

La veo deambular por el jardín, arrancando pastos secos, escarbando, las manos enguantadas hasta los codos, calzada con zapatillas entierradas y bajas, el moño que antes se levantara tirante y ordenado, es un nido, un  desorden de cabellos libres y escapados, que sopletea hacia arriba, cada vez que se le va a los ojos, un perlado en el cuello y la frente, que a ratos limpia, con el dorso de la mano. La observo desde la ventana, curioso, porque ya cuenta con 70 años, cierro los ojos, porque la misma visión de ésta  mujer, entonces 40 años menor, me requiebra el alma. La veo arrastrar las zapatillas con dificultad, el rostro cruzado de finas marcas, pero aun definido en los pómulos y las mejillas, las canas, que  celosamente esconde, tras la tintura, destellan en hilos  más claros al sol de la tarde. Desde donde está, me sorprende mirándola y me dedica una sonrisa imperfecta de prótesis, levanta la mano y los brazos flácidos, se mueven como una masa  estirada, pero sus ojos castaños tienen aún aquel brillo, las largas pestañas, aun enmarcan las almendras  caramelo en su rostro, los labios enjutos de sostener el cigarro, tienen pequeñas marcas, y han ido palideciendo. Se para y se sosteniendo la espalda con ambas manos, aun así, no me muevo. Temo que si dejo la copa de vino y  la alcanzo, ya no veré lo que ahora veo, Ella se detiene unos minutos a mirarme como adivinando cada pensamiento, sonríe nuevamente y sigue con su trabajo en el suelo. El hombre se acerca a mi lado y también la observa, me toma y aprieta el hombro, no es mi padre. Ella al verlo parece radiante, agita la mano y el viento parece su cómplice, porque separa los rebeldes mechones de su cara, en su rostro ovalado relucen aquellos ojos inmensos y bellos.

Sigue siendo tan hermosa tu madre- me dice quedo. Yo me volteo a verlo, y descubro la misma luz que en aquellos.

Si  - contesto

Él se separa de mí y busca sus anteojos, y se acerca más a la ventana, ella se detiene a mirarlo unos momentos. Nos mira alternadamente y desde el  jardín nos tira un beso.

Las enormes reinas Luisa, cubren gran parte del patio, plagado de olores dulces y frescos, me recuerdo, asido de la mano, arrastrado por aquellos pasadizos, corriendo, por entre el jardín completo en flor, me regocijo  en aquellos magníficos recuerdos.

Terminada la labor me alcanza en la biblioteca, con los entierrados guantes aún puestos, el pelo enmarañado y el rostro brillante, las mejillas rosadas, se acerca sin hablarme, apoyando su cabeza en mi pecho, yo la abrazo, como cuando era pequeño, en ese abrazo sublime de quienes no necesitan  más que sentir el acompasado palpitar de otro cuerpo.

-Por fin llegaste hijo, te he echado de menos

-Yo también madre - y le beso el pelo

 

 

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  • Bello relato de hijo y madre. Muy emotivo, buena descripción de la madre. Me conmovió
    muchas gracias a ambos, me hacen muy feliz
    Sencillamente un relato muy bello. Así es el amor de verdad. Has descrito a la mujer y a su entorno con una precisión, y una delicadeza extraordinaria, Pamela. Sí que puedo afirmar que eres una buena escritora.
    Saludos Pamela. Excelente y emotiva descripción de una madre efectuada por su hijo. Muy bien escrito. Un abrazo
  • Encontré esto en unos cajones escondido, no sé porque estaba ahí, pero quiero compartirlo .

    no existe mayor entusiasmo, que el de perseguir unos versos montados en pegaso, que toquen todas mis cuerdas

    La niebla siempre ha producido en mi una desconfianza y una extraña sensación de temor y desconcierto

    No es quien tiene verdaderamente el poder, si no quien lo manifiesta

    Ya es sabido que el amor nos transforma, nos embrutece y nos nubla la razón , aun así me es incomprensible ,que a pesar del sufrimiento y el daño , muchos permanezcan atados a quien les lastima . más aún repitan ese actuar, como un incomprensible circulo vicioso, y no es algo aislado es mucho más recurrente de lo que me es posible detallar

    Nada que acotar

    No puedo no estar de acuerdo con este protagonista.... sé que está mal , a pesar de eso, me gusta como piensa . creo que es inherente al ser humano, lo llevamos un poco a cuestas.

    las mujeres que conozco son casi todas princesas. en mi familia una, que otra guerrera, y al paso de los años, he descubierto que no hay nada mas erótico y sexy para los hombres, nada que les guste mas que las mujeres, reales , no las princesas

    No siempre lo que deberia ser, es . La mayoría de las veces somos sorprendidos

    Hace unos meses pude sentir muy cerca la horrible realidad de quienes viven con la depresión a cuestas, algo que al común de la gente le cuesta entender, justificar o ser empáticos, muchas veces nos enfurece no poder ayudar a aquellos que viven en ese mundo de sombras, y lamentablemente a veces nos es imposible evitar las consecuencias de este vil trastorno.

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Desde siempre me han gustado los libros, de adolescente escribía cuadernos con poemas e historias, algunos que no le mostré a nadie jamas. ahora no me avergüenza tener como hobby escribir y que alguien lo vea

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