cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
Mi última carta
Drama |
09.01.13
  • 5
  • 6
  • 2124
Sinopsis

Un último adiós

He decidido quitarme la vida. Tras muchas vueltas y quebraderos de cabeza, he pensado que lo más práctico y razonable sea eso. Como sabes, mi enfermedad me ha cogido muy de sorpresa, y no sólo a mí sino también a mis hijos. Mi cuerpo se duerme por las noches y hay partes que no  vuelven a despertar jamás. Me extingo un poco cada día, y jamás he sentido tanta impotencia.
Mucho he muerto desde que nos vimos hace tres semanas. Recuerdo que cuando té vi, aún podía escribir, comer y beber. Qué tarde tan maravillosa aquella... Es curioso la intensidad con la que se vive cada instante en tus últimos momentos, recuerdo cada palabra dicha, cada olor, cada color dejado por el sol de otoño a su paso por mi huerta. Sin embargo, estoy convencida que tú no percibiste el color ocre del manzano, ni el olor a hojas secas del prado, ni siquiera oíste a aquel gorrión cantar. Pienso en ello constante, tanto que mi marido cree que me he vuelto muy obsesiva y que esta idea acabará por generarme estrés y ansiedad. Pero no es eso lo que yo siento. No me compadezco de mí misma, ni me aflijo por mi inapelable muerte, simplemente, creo haber descubierto la verdad. Pensarás de mí que me he vuelto loca pero creo haber resuelto el misterio del porqué de la vida, de su finalidad; siempre lo hemos tenido delante pero no lo hemos visto porque ni siquiera lo hemos mirado.  
Recuerdo nuestros días de playa: la sombrilla, la crema, los niños llorando como locos porque no había ni un grano de arena libre donde jugar. Lo curioso de este instante es que no recuerdo el olor del mar, ni la brisa de un maravilloso día de julio, ni siquiera recuerdo las risas, ni las sonrisas de los niños; no recuerdo haber jugado con ellos en el agua, ni en la arena, no sé si alguna vez hice algún castillo de arena con ellos. Solo grabé en mi memoria la obligación, la pereza, el agobio, la masificación humana,...; y de allí toda mi tristeza y preocupación. Sé que te parecerá absurdo, pero la consecución de nuestros actos está estandarizada por de unos cánones sociales donde las decisiones ya  están tomadas de antemano.
No quiero parecer tremendista, sólo quiero que abras los ojos a tiempo, y que pienses en lo que más te guste y lo hagas, sin miedo a la gente, o al que dirán; sin dudas absurdas sobre las capacidades de uno mismo, ni temores al ridículo.
Creo que mi marido no está del todo errado en su diagnóstico, parece que a pesar de todo, sí estoy un poco obsesionada con el tema.
No quiero aburrirte con mi repentino interés  existencialista, pero es que por mucho que quiera no puedo creer en dios; y supongo que en nuestro de muerte intentamos darle un sentido a nuestra existencia de la manera que sea.
En fin, como ya te dije la última vez que viniste, no quiero que vengas a visitarme, ni que te abrume el enorme trabajo que doy a los que están a mí alrededor. Como ya te insistí aquel día quiero que conserves un buen recuerdo de mí, y para ello éste debe ir acompañado de una bonita imagen.
Quiero que sepas que ya no me queda mucho. Mi cuerpo ya no se mueve. Vivo con la única ayuda de mi boca, voz, nariz,  garganta, pulmones (con respiración asistida), ojos y cejas.  Pero sobre todo, conservo el tacto. Siento cada caricia y cada beso en cualquier parte de mi cuerpo (aunque no lo pueda mover). Todas las noches suben mis hijos a leerme novelas, a contarme lo que han hecho en clase, a informarme del estado del ganado y de las huertas; y sobretodo a escribir mis cartas.
Te sorprendería mi hijo mayor, que con sus todavía seis años se ha apuntado a clases de acordeón para que todas las noches me pueda dedicar una canción. Por lo general, toca canciones que conocemos de toda la vida, las cantábamos cuando éramos más jóvenes; pero me hace mucha gracia porque él me las dedica diciendo que son canciones compuestas solo para mí.
Así pasamos la tarde, hasta que, viene mi marido anunciando la hora de irse a la cama. Se levantan los dos sin rechistar, se tumban en mi pecho y esperan a que su padre inicie el ritual. Entonces, éste se acerca y con movimientos suaves agarra mis brazos y rodea con ellos a los dos niños. Puedes pensar que es lamentable la imagen de una madre que no puede ni abrazar a sus hijos, pero no es así. Sin duda ese momento es el más maravilloso de toda mi vida, cada momento como ese supera al siguiente. ¿Acaso hay algo más maravilloso que eso?.
Sin embargo, ahora más que nunca sé que me debo quedar con esta felicidad y no anhelar más de lo que ya me han dado. En mis últimos momentos hallé la felicidad y con ella me iré. Ya sé que me dirías que soy egoísta por irme y no por quedarme, y tal vez tengas razón. No puedo negar que no tenga miedo a lo que me va a pasar. No temo a la muerte, la he aceptado en mi vida este último mes, incluso la he entendido. Sin embargo, tengo miedo a mí fin, al gran colapso, a quedarme sin respiración, a ahogarme en mi propia muerte. Sí, es verdad también pienso mí en estos momentos, pero ¿acaso no tengo derecho a ello?.
Pero te ruego no pienses en mí, como en una persona egoísta. Estoy harta que las personas que más quiero tengan que estar todo el día al lado mío. Veo sus caras enfadadas cuando les llamo para que me rasquen, puede parecer una nadería pero no se es conscientes la de veces que necesitamos rascarnos a lo largo del día hasta que no puedes hacerlo. El picor se vuelve inaguantable, el corazón empieza a golpear el pecho impotente y lo único que queda es gritar, ordenar que alguien venga inmediatamente. No te puedes imaginar la angustia que crea una simple arruga en la cama. Empiezo a pensar en otra cosa para olvidar que hay una imperfección en mi espalda, pero es en vano. Cada pensamiento vuelve a la arruga reiteradamente, la cual se hace cada vez se hace más grande, hasta que se convierte en una enorme montaña. Entonces mi estado de ansiedad estalla y grito, estalla y humillo. Pero ellos no me reprochan nada, me cambian el pañal, me acuestan,  me visten y desvisten, me asean... Pero, a veces, cuando miro a sus ojos veo ira, no dirigida a mí sino a la enfermedad, pero que a medida que hace mella en ellos el cansancio se está convirtiendo en odio, en un odio que dirigirán directamente hacia mí. Noto incluso que, últimamente mis hijos rehuyen a pasar  las tardes conmigo, y sospecho que suben bajo coacción paternal.
Por lo tanto, no te será difícil entender mi decisión. Quiero morir habiendo descubierto la felicidad y no habiéndola perdido.
 Moriré hoy a las 9 de la noche. Será precioso. Vendrá un medico a las 8:30 y me sedará para afrontar mi gran momento con calma y sin dolor. Después subirá mi marido con mis hijos. Nos abrazaremos y agarrados fuertemente. Mientras tanto el médico parará la maquina que me hace respirar y con mi último aliento me dejarán marchar y yo me iré.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • No tengo palabras...me recuerdan a alguien que no conocí, pero que quiero. Como he leido en una valoración, las 5 estrellas se quedan cortas. Emocionante relato perfectamente escrito! Precioso y debastador!
    Ufff yo estoy al otro lado... yo soy una de esas que quitan las arrugas de la cama y que hacen cambios posturales a las personas que no pueden moverse, comprendo perfectamente ese afán de querer rascarte, un gesto tan simple como ese y se tenga que pedir ayuda. Un relato verdaderamente conmovedor. Me gustó mucho.
    Escribe tus comentarios...Un relato precioso, una manera valiente de encarar la muerte, irremediable y que no todos son capaces de afrontar. Puede que sea fuerte pero esta lleno de amor, como su protagonista. Muy bueno el relato.
    muy fuerte relato... y que alguien te diga que la movilizaste como te dice Kenia también lo es... Saludos
    Uno de los escritos más tiernos, conmovedores, fascinantes y geniales que he leído en mi vida. He sentido que me ha apretado el corazón a medida que lo leía y he llorado al final, lo confieso, porque me ha recordado a mi pobre abuela que en paz descanse. Cinco estrellas no son suficientes. Gracias por publicarlo
  • Lo absurdo del lenguaje. las palabras limitan el conocimiento.

    Surrealismo, reato decadente, nihilista, absurdo. Moscas, muerte. ¿ sabes distinguirlas?

    “…la niebla no es buena, no….nunca lo ha sido, recuerda: no la mires, no la toques, pero sobre todo jamás te sumerjas en ella.”

    Esto sí que es una elucubración....

    CAPITULO VII. A ver que os parece, se admiten toda clase de sugerencias, correcciones literarias, remodelaciones, reestructuraciones...estoy aquí para aprender.

    No te fíes de oceanos llenos de incógnitas.

    ¿Qué hay después de la vida? ¿y después de la muerte?

    y si jamás ha existido...

    Qué mala es la envidia......

    tal vez está loca.....

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta