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2 min
Mi vieja estantería
Varios |
11.10.13
  • 4
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Sinopsis

Había una vez una estantería...

Había una vez una estantería con juguetes, tebeos y un frasco de timidez y de ilusión en un rincón. Quería auparse y cogerlo pero sus dedos no lo alcanzaban. Así que el bote estaba a salvo y en torno volaban dragones que echaban fuego por la boca. Ansiaba el día en que llegara al frasco para vaciar una de las dos partes. Cuando venían visitas, a veces se desbordaba y le hacía enrojecer la cara. Pero los dragones seguían volando y duendes y magos peleaban con rayos y espadas. La batalla creaba chispas, y si sentía miedo, se escondía en un rincón y volaba a mundos desconocidos que solo él encontraba.

Uno de los días, a la vuelta, una nueva presencia tambaleó la estantería.

-Te estaba hablando y no me escuchabas –le amenazó- ¿Dónde estabas?

Todos volaron espantados, y donde había dragones solo quedaron rastros de polvo. La mano grande se acercó apuntándole con el dedo:

-Es hora de dejar tu cuarto. Irás por quince años a un internado.

Y se marchó con una maleta y mil sueños encerrados.

Se perdió en nuevas estanterías: académicas, rigurosas, frías, y en semanas, meses y años.

Y de pronto y casi sin darse cuenta, llegó un día en que volvió con un maletín y entró en su vieja habitación. Recordó el bote y quiso ver si sus dedos ya lo alcanzaban, pero la estantería se había transformado en tablones simétricos y ordenados. Se trataba de un mueble útil para colocar objetos, coherente en su forma, hasta perfecto, pero sin luz, con huecos vacíos y algo olvidado. Inspeccionó cada parte y encontró dos gotas solitarias. Aún le quedaba algo. Las probó y notó su sabor. Enseguida se preguntó porqué las lágrimas serían saladas.

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Por momentos con manos ansiosas para trazar, o narrar alguna historia. Siempre A la búsqueda del artista, que viene y va; a veces deja algo, hay que atraparle en cuanto asoma la cabeza. Pero, ¿cómo? ¿Y cómo se describe este? Por momentos se dice un gran artista que busca el momento (risas), y después se dice no serlo. Y con todo, aún dice, dice, que es posible recibir magia e inventar sueños. Buahh, estará loco. A veces busca al artista, y mira y palpa sus gestos y sus dedos, y escribe, y anota siempre lo que le viene en gana, siempre y como quiere, ¡nunca como le dicen! Y ahora va y dice: ¡Vive!, ¡siente!, ¡y sé libre!

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