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3 min
Mínimos de Féminas
Varios |
08.10.13
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Sinopsis

He hecho un pacto y cumplo mi parte no borrando textos ya publicados. Van estos micros a la salud de La Maga y Castelao, un par de asturianos que saben dar buenos consejos.

Oscuros amores

Sentada en la arena de la playa, su cabeza rapada brillaba como un pequeño sol. Yo disfrutaba contemplándola desde lejos. Podía pasarme días enteros observando cómo movía sus manos. Las personas alrededor seguían su rutina vacacional sin percatarse de la belleza extraña de esta mujer. Ella miraba el horizonte estática. Su obstinación era tan fuerte que podría haber hecho girar en reverso los relojes. Cuando una de las olas llegó hasta sus pies descalzos inspiró profundamente y lo hizo. Se quitó ceremoniosamente la blusa y dejó que la brisa reconociera su piel. Cerró los ojos . Una leve corriente eléctrica erizó sus poros. Estaba más delgada pero igual de hermosa. En la parte posterior del hombro izquierdo se había tatuado un puño cerrado con el dedo mayor extendido y tenía un piercing en la ceja derecha. Cuán lejos estaba de la impecable secretaria que había conocido hace tres años. Mis caricias habían moldeado un ser indomable. Me acerqué despacio y pude ver la brutal cicatriz que suplantaba a uno de sus pechos. Ella notó mi presencia.

-Llevarte la teta fue fácil porque me pillaste desprevenida, pero para quedarte con el resto vas a tener que esforzarte más, vieja huesuda- me dijo sin siquiera levantar la voz.

Sonreí por primera vez en muchos siglos. Respetar el indulto que le había dado el Jefe no era tarea fácil.

 

Game Over

Lavó a mano, con mucho cuidado, su culpa. La tendió al sol para que cogiese olor a limpio. Sabía que tendría que llevarla consigo un tiempo bastante largo, años quizás.

Rebuscó en el fondo de su alma el mejor de sus sueños y lo enterró en silencio debajo del jazmín.

Acarició con la punta de los dedos las sábanas revueltas, tibias aún y se mordió el labio para evitar el suspiro.

Abrazó con fuerza la ropa que descansaba sobre la silla para que el olor se fijara en la piel y lloró un rato acurrucada en el rincón detrás de la puerta.

Brindó por el ayer y se fue con el sol más allá del horizonte.

La mancha de vino en la pared y los cristales rotos confirmaban que el juego de no querer saber se había terminado. 

 

Voluntad

Se pasó el cepillo por el pelo y lo acomodó hacia un lado. Se pintó los labios de rojo oscuro que era el color que a él más le gustaba. Repasó cada detalle de su aspecto con precisión. Miró la hora y caminó despacio hacia el comedor.

Encendió el ordenador. Mientras la máquina daba la serenata habitual de pitidos fue a buscar la taza de té caliente que tenía lista en la cocina. Una cucharada de azúcar y un chorrito de limón. Perfecto. Entró en su página y sonrió. Las horas que había dedicado a aprender todo aquello.  El atardecer que tenía como foto principal le gustaba. Era una buena presentación de cara a los demás y una manera perfecta de anonimato para conservar la intimidad de sus encuentros.

Dio un respingo. Allí estaba él, puntual como siempre. Su voz consiguió entibiarle el alma.

- ¡Hola, abuela! ¿Cómo estás?

- Muy bien, cariño ¿y tú?

Movilidad laboral. Crisis. Salto generacional. Alemania. Ninguna de esas palabras vacías iba a impedirle ver una vez  al día a su nieto.

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  • Quise dar una oportunidad a tus micros después de tanto "susto insulso" y me encuentro con... esto.
    Muy buenos los tres: el primero es sensual y al segundo no le falta su sentido pícaro, pero me quedo con el segundo, qué maravilla. Lo vuelvo a repetir, hay que tener talento e ingenio para decir tanto , tanta sensualidad, tanta llama literaria, para decirlo con tan pocas palabras y tú cumples todos esos requisitos.
    Fantásticos hiperbreves, tres personajes muy usados en este tipo de relatos (la muerte, la que toma una decisión y la que la tiene tomada por cariño) pero expresados con mucho acierto y transmisión. Los tres tienen en común el cambio radical que en algún momento y por distintas causas tienen que hacer los protagonistas. Felicidades. Un saludo.
    Descubrí tus microrrelatos gracias a los relatos del mes y me gustaron mucho. Esto no decepciona. Te seguiré leyendo. Enhorabuena
    No hace falta escribir muchas palabras para transmitir muchas sensaciones. Y eso es lo que has hecho conmigo...transmitirme mucho, de tres maneras diferentes. Me quedo encantado de haber entrado a leerte y te seguiré leyendo. Un saludo.
    Sin desmerecer a los demás, me quedo con esa abuela: lo bordas, será porque está emparejado con mis propias vivencias.- Tu estilo es atrapante.- Besos
    Das cuenta de un gran estilo, y te prodigas. Grandes cortos, y con lo que me cuestan a veces entender por lo que de ellos queda en el aire, por la parte que debe completar el lector, por eso me parece siempre una modalidad riesgosa y dificil. Los tuyos siempre nos guardan la sorpresa. Aunque te confieso, estoy realmente obtuso hoy, bastante "corto", que me ha costado un mundo entenderlos, incluso el primero, hasta que lo lei y relei. Me encantó la frase: " Su obstinación era tan fuerte que podría haber hecho girar en reverso los relojes." Un abrazo
    Preciosos los tres relatos Selene, me han encantado. Tienes una sensibilidad y empatía muy especial. Tres valientes mujeres y contigo cuatro. Saludos.
    Sin duda, tres flamantes perlas literarias. La primera, lírica y brutal, la mujer indómita, el sol y el mar lamiendo sus cicatrices, echándole un pulso a la Muerte, mirando desafiante sus cuencas vacías. La segunda me admiró y desconcertó a partes iguales. Los dos primeros párrafos, la culpa lavada y el sueño enterrado son sencillamente extraordinarios. La tercera supone un hermoso colofón de la tríada, aunando magistralmente la entrañable fuerza de los lazos familiares y las infinitas posibilidades de la informática. El final, inesperado, como a mí me gustan. ¿ Y aún no querías aparecer en el ranking ?. Enhorabuena y un cordial abrazo, Selene.
    Me ha encantado el primero, y después de leerlo otra vez he saboreado el tercero.
  • Un guiño a la primavera. Gracias por leer y comentar.

    Un patio de tierra y dos hermanas.

    Amor: salto de fe que practican hasta los ateos.

    "lex talionis" Código de Hammurabi (1760 a.C.)

    Los guiños de Joene y Umbrio a Angelique me inspiraron esta historia. Gracias, querido Alberto Roma, por dedicarnos tiempo de lectura.

    Hace poco leí una entrevista a un superviviente de la batalla del Ebro. Me inspiré en sus anécdotas de la guerra para escribir este relato. A ver qué les parece. Un saludo, compañeros

    He hecho un pacto y cumplo mi parte no borrando textos ya publicados. Van estos micros a la salud de La Maga y Castelao, un par de asturianos que saben dar buenos consejos.

    Tiempos cambiantes.

    Argentina, hace 31 años.

    Dedicado con muchísimo cariño y respeto a los compañeros de TR. Gracias por el recibimiento cálido y cercano.

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Pluriempleada, trimadre y mujer inaburrible. Me interesan tus comentarios para aprender, acompáñalos de las estrellas que te apetezcan. Si quieres continuar el paseo lalunaticadetuvida.blogspot.com.es

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