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2 min
Mis amigos sin carne
Amor |
06.11.18
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Sinopsis

Un poco de una infancia diferente...

Aun siendo niña, descubrí unas cartas de juego, en casa de una hermana de creación.

 Al inicio las utilizaba para jugar inocentemente, pero observándolas más entretenidamente  de forma casi hipnótica, sentía que las cartas me hablaban, escuchaba un susurrar al oído como si alguien me tuviera guiando, desvelando misterios por medio de ellas.

Al observar mi comportamiento mi hermana me pregunta;

¿Qué te pasa?

Le digo, que las cartas me estaban hablando y que decía cosas sobre ella, mas lejos de asustarse, ella se interesó y aprovecho la ocasión para preguntarme que decía las cartas sobre ella.

Le dije, que las cartas me habían dicho, que ella estaba perdiendo el tiempo detrás de un compañero que no quería nada serio con ella, que el solo deseaba sexo y no iba a guardar el secreto, que todo su entorno laboral se iba a enterar, poniendo a ella en una mala situación.

Mirándome fijamente, me dijo que tonterías me dices…

Al otro día, ella me preparo un buen desayuno y me pregunto;

Que debo hacer con él?

Le dije que lo olvidara y punto. Desde este día, mi hermana era cautelosa conmigo, no se fiaba.

Un sábado, recibió una visita a casa, parece ser que ella había hablado algo sobre mí, en el trabajo suscitando  curiosidad en algunos, yo solo era una niña…

La invitada se llamaba Magda, era amable, pero mis cartas me decían cosas muy malas sobre ella.

Mi hermana me pedio mirar las cartas a Magda, le dije que sí.  Cogí mis cartas y dice a su amiga que ella tenía 2 hijas y que una estaba muy triste y sola, pero la Magda insistía, que solo tenía una hija y ninguna más,  mis cartas me decían que ella mentía, me puse firme.

Pasado unos días, llego mi hermana del trabajo diciéndome que Magda estaba muy triste y preocupada confesando que había hecho un aborto recientemente, se trataba de una niña.

A poco tiempo mi hermana de creación se ha hecho muy popular, todos querían ver a la niña rara y sus cartas.

Me traían dulces, los compartía con mis amigos sin carne, que cada día llegaban más…

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