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2 min
mitológica
Amor |
07.10.19
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Sinopsis

La cobardía me persigue desde entonces. A veces la despisto pero a riesgo de morir.

Lamentarse del tiempo que uno ha perdido es lamentarse de la consustancial cobardía que la mayor parte de las veces dicha pérdida lleva implícita. La cobardía es la madre de la dilación y la pérdida de un tiempo que debió usarse en pos de lanzarse hacia delante en el proyecto vital, porque somos la consecuencia de algo más grande que nosotros , algo que es en gran parte nuestro amo y señor y que nos dirige. Revelarse contra el ímpetu vital, contra ciertos dictados biológicos es ir contra la propia vida. Irse suicidando agónicamente, clavándose el óxido de las manillas de un reloj que nos dicta los pasos que hemos de dar.

 Pero no somos conscientes. Sólo lamentamos el tiempo perdido, ese tiempo que marca el agónico canto de ese reloj con voz de conciencia, pero que no materializa ningún mensaje por el cual nos demos cuenta de que lo que perdemos, lo perdemos por cobardes. Es síntoma de ello el sentirse como un saco de huesos, carne y vísceras que se mueve de un lado para otro sin proyecto teleológico definido. Como un robot. Carente de ímpetu. La palabra madre de robot es "robota", que es una palabra checa, y significa esclavo. Sentirse así es síntoma claro. Cada día pueden venirnos a las mientes mil cosas de éstas, mil lamentos, mil y una acciones que debieron ejecutarse, un guiño de ojo, un paso más, una breve caricia, una palabra precisa...

Como ocurrió con aquella chica, con dieciséis años. Yo mostré porqué no sería arrogante y no lo fui. Ella pensó porqué no sería encantadora, y no lo fue. El silencio se adueñó de todo aquello, de nuestros deseos, de nuestro futuro. Nadie se despidió. Miradas muertas, palabras muertas, caricias muertas, sexo muerto, hijos muertos, discusiones muertas, una vida común muerta. Dieciséis años después volvió, como por azar, la oportunidad de mirarnos, y su rostro, su sonrisa, sus ojos, me parecieron mitológicos.
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  • Cuelgo otro trozo de algo que escribí hace años. El neoliberalismo, la postmodernidad y la globalización como conceptos que engloban una misma realidad. Por cierto, cogí mucha información de un montón de sitios. Wikipedia entre ellos (artículo: Postmodernidad https://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernidad ). Bauman. Chomsky, y algún que otro libro de sociología y economía que no recuerdo.

    Ahí va un fragmento de algo que escribí hace un par de años...

    Resurrección del preciosismo. A veces un poeta abre tu pecho con bisturí y echa allí dentro sus palabras. Luego tú escribes sus poemas.

    Dedicado con amor a aquel o aquellos que invierten tanto tiempo y ponen tanta pasión en valorar cada uno de mis relatos con una solitaria estrellita vagabunda y errática.

    Dedicado al troll antitroll que se erige como justiciero... un humilde regalo. Todas mis estrellas son para ti.

    Costumbres y supersticiones de catedráticos de psiquiatría.

    De repente te pones a leer un libro que te encontraste tirado en la calle

    Un experimento: un poema compuesto a base de cuatro haikús

    Una reflexión sobre la página de tusrelatos. Ultimamente veo gente que se da de alta en la página con el único propósito de valorar relatos sin ningún tipo de comentario crítico y por supuesto sin publicar absolutamente nada. Esto para mí es un hecho sumamente anómalo y se aleja de lo que era la página en un inicio. El último nombre que he encontrado me ha parecido simpático y lo he usado como título para la reflexión.

    Asi fue el viaje a una isla y mil mares

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Soy un calvo cabron suertudo

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