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3 min
Mitosis
Varios |
11.12.06
  • 3
  • 5
  • 2056
Sinopsis

      Sonreía para sí, alineando su mirada rasgada con sus pensamientos. La barra de aquel bar como única compañera, y un cigarrillo que jugaba a consumirse en soledad. Sus piernas se perfilaban bajo medias de seda.
      No fue la extravagancia de su vestido, o su melena negra surcando su espalda. Estaba sola pero nunca esperó a nadie, y eso él lo sabía. Era aquella sonrisa que replegaba hacia dentro, sólo para ella, lo único que él veía.
      - Ponme una Gulden Drak - dijo al camarero, sin apenas mirarle; sus ojos seguían clavados en la boca de aquella mujer, que sostenía su gesto en el tiempo, sorteando todo tipo de leyes.
      - ¿Quién es ella? - Se aventuró finalmente a preguntar.
      - Pues no sé – respondió el barman – puede que haya venido alguna vez; yo al menos no la recuerdo.
      - ¿Crees que espera a alguien?
      - Lleva ahí media hora, bebiendo ron, no parece ni cabreada ni impaciente. No sabría qué decirte, la verdad. - Ambos observaron la esbelta figura que se recortaba tibia entre tinieblas – Anda, acércate. ¿Qué pierdes?
      El camarero abrió el botellín de cerveza y se alejó con él. Para sorpresa de Diego, lo depositó sobre la barra a pocos metros de separación, apenas a un suspiro de la joven, que continuaba ensimismada. Se alejó en sentido contrario y le dejó allí, a escasa distancia de dos deseos capaces de calmar su sed. No tuvo opción. Se acercó decidido, dispuesto a llamar su atención. La chica no movió una pestaña, parecía de cera.
      - Hola, me llamo Diego
      Giró su sonrisa. Podría habérsela dedicado, pero aún sonreía para sí.
      - Hola Diego.
      Sus ojos no eran tristes, quién lo hubiera dicho.
      - ¿Puedo saber tu nombre?
      - Vide
      - ¿Vide? ¿Es tu verdadero nombre?
      - Depende. - Aquella amplia sonrisa con que le obsequió no tuvo nada que ver con aquella que había dedicado a sus propios pensamientos – Vide significa vacío.
      - ¿Eres vacío entonces?
      - No, esta noche no. - murmuró – Esta noche soy cualquier otra cosa.
      - Y... ¿Puedo preguntarte qué ocurre esta noche?
      - Claro, pregunta – Diego vio en sus mejillas las secuelas de un par de vasos de ron. O tres.
      - Está bien – agarró su cerveza y le pegó un trago, armándose para la batalla que aquella noche le tocaba ganar - ¿Qué ocurre esta noche?
      - Pues... esta noche estoy de celebración. - Le clavó los ojos hasta el fondo.
      - ¿Y qué celebras? Si puede saberse...
      - Me celebro.
      - ¿A ti misma?
      - Sí, he descubierto algo grande. - De nuevo aquella sonrisa; Diego pensó que aquella mujer podría volverle completamente loco.
      - ¿Puedo saberlo?
    &
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  • Vacío, como el pseudónimo.
    No sabía que la mitosis pudiera resultar tan erótica y sugerente. Me gusta esa ambivalencia de la que haces uso, esa mezcla de secretas vivencias y pensamientos que se dejan intuir pero jamás terminan de mostrarse completamente.
    Pufffffffffff (no sé que más decir; ya se me ocurrirá algo, no obstante.) y pufffffffffffff. Latidos.
    Alguien que disfruta escribiendo y que quizás termine en el futuro dedicándose a ello debe abordar todos los temas. Como apunte de una historia me parece bueno, pero no llega a ser historia. La tesis de la protagonista no tiene nada de descabellada. Hace años leí en un tratado sobre sexualidad escrito por un médico italiano que el verdadero placer se alcanza evitando el orgasmo en la pareja a fin de conseguir llegar más allá, a otra frontera poco conocida, pero existente y sumamente gratificante. Al método él lo llamaba 'carezza' (caricia). O sea, que lo que escribes existe. Este tema podría llevarnos lejos y puede ser motivo de un relato. Es un tema para apuntar a la yugular como ha dicho una autora que se dedica a la enseñanza de la escritura creativa. Intenta bucear más en el tema y desarrolla más la historia. No nos vamos a asustar, somos adultos.
    Me encantó hasta llegar al final, y no porqué me parezca inapropiado, si no porqué la percibo sobrevenida, toda la narrativa discurre sin prisa pero sin pausa, y al final da un gran salto que me rompió la cintura.
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¿Aficiones? y qué os voy a contar que no haya contado ya...

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