cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
Muerte de un vividor - 24 - Luisiño
Suspense |
11.01.21
  • 5
  • 0
  • 458
Sinopsis

Luisiño saca tajada...

-¿Me haría el favor de llevarme de nuevo a mi mansión?-Pidió Dunaújváros que se quería ahorrar el taxi. Además, probaba la buena voluntad de su nuevo mecenas.

-Por supuesto, señor Dunaújváros.-Lo acompañó hasta la calle dónde Luís Pascual esperaba fumando un cigarrillo. Seguía haciendo de chófer mientras que Andrade no le dijera que volviera al almacén.

-Lleva al señor Dunaújváros a su mansión y regresa lo antes posible. Tenemos que hablar, Luís.-Pidió Andrade.

-Cómo ordene, señor Andrade.-Luís tiró el cigarrillo al suelo, lo pisó y abrió la puerta posterior.

-Gracias.-Dunaújváros sonrió y subió al coche.

-Tenga una buena noche.-Deseó Andrade a su “cocinero”.

-Tenga una buena noche.-Repitió Dunaújváros que ya tenía lo que buscaba: El nuevo mecenas que pagaría su vida de lujo.

-Vamos allá...-Dijo Luís al poner en marcha el coche.

Dunaújváros no contestó. Hablar español le suponía un gran esfuerzo. Necesitaba descansar. Mañana sería un día muy largo.

-¿Le gusta Barcelona?...-Preguntó Luís Pascual mirando por el retrovisor. Intentó entablar conversación con su pasajero.

-Estoy muy cansado y no hablo con empleados...-Replicó Dunaújváros que no necesitaba fingir ser amable con el chófer de su mecenas.

-Perdone que le haya molestado...-Luís no se ofendió. Ya le sacaría la información al señor Andrade. Algo se cocía y él sacaría tajada.

El resto del viaje guardaron silencio. Luís llevó a su pasajero hasta su mansión en el barrio de Pedrables. Dunaújváros se bajó del coche sin despedirse ni siquiera. Luís cogió el camino de regreso.

-A ver que me cuenta el señor Andrade...-Luís hablaba solo mientras conducía. No conseguía imaginar qué le diría. Él era joven, apenas 22 años, y con muchas ganas de vivir.

Luís Pascual aparcó el coche delante del almacén de “Tabacos de Importación Andrade”, entró y subió al despacho del jefe.

-¿Quería hablar conmigo, señor Andrade?-Abrió la puerta.

-Cierra la puerta y siéntate, por favor...-Pidió Andrade.

Luís Pascual obedeció en silencio. Se sentó delante del jefe.

-Tengo un trabajo muy delicado que requiere discreción. He pensado que tú podrías hacerlo... Se trata de recoger las cajas que te entregará el señor Dunaújváros...-Explicó Andrade sin dar detalles.

-Lo haré si me cuenta que hay en las cajas...-Replicó Luís.

-No tienes por qué saberlo...-Objetó Andrade desconfiado.

-No lo haré sin conocer las posibles consecuencias. Arriesgo mi recién recobrada libertad. Le aseguro que soy confianza y guardaré el secreto.

-Te lo explicaré...-Andrade dudaba pero necesitaba su ayuda.

-Las cajas contendrán 500 pastillas de una nueva droga de diseño que Dunaújváros, el “cocinero”, fabricará en tres días.

-Es un salto muy grande. Pasar de distribuir tabaco falsificado a droga de diseño...-Opinó Luís Pascual que, pese a llevar trabajando sólo un mes en la empresa, ya sabía cómo funcionaba.

-Tengo una red de vendedores callejeros de tabaco falsificado que podrían vender el nuevo producto...-Andrade pensaba utilizarla.

-No creo que puedan lograrlo... Sus clientes quieren tabaco barato y no droga cara... Los consumidores de droga de diseño no están en la calle, si no en los bares musicales y las discotecas nocturnas... Son gente joven que busca nuevas experiencias...-Luís sabía de qué hablaba.

-¿Cómo lo sabes?-Andrade apenas conocía a Luís, salvo que apareció por su negocio hacía un mes buscando trabajo. Lo acogió por qué era un paisano gallego. No le preguntó por sus antecedentes penales.

-Yo llevaba una pequeña red de venta de “estimulantes” para jóvenes inquietos en mi Galicia natal.-Luís formaba parte, pero quiso darse importancia ante el señor Andrade.

-¿Por qué te fuiste?-Preguntó Andrade que no comprendía qué hacía en Barcelona si le iba tan bien.

-Por culpa de un chivato avaricioso que nos delató a la Policía por qué no le pagamos para que callara.-Se lamentó Luís.

-¿Cómo estás libre?-Andrade quería saber más.

-Pasé tres meses en prisión provisional, pero me dejaron en libertad provisional a la espera de juicio por tráfico de drogas... Mi familia pagó la fianza que me permitió salir...-Luís quiso cambiar de aires y se marchó a Cataluña, pero la droga le perseguía...

-Veo que tienes la experiencia necesaria...-Andrade se había convencido que Luís sería el trabajador adecuado para llevar su nuevo mercado. Alguien sin escrúpulos morales.

-Si, señor Andrade.-Afirmó Luís que no se conformaba con ser el chófer del jefe. Veía la oportunidad de ganar dinero fácil.

-Lo tendré en cuenta, pero primero recogerás la mercancía del “cocinero”...-Dijo Andrade que quería ir paso a paso.

-Por supuesto, señor Andrade.-Luís había conseguido que su jefe pensara en él para la distribución de la nueva droga. Un trabajo más interesante y beneficioso que ser chófer.

-Para recompensar tu gran iniciativa, te pagaré un generoso sobresueldo en negro cuando hayas finalizado la recogida.-Prometió Andrade para garantizarse el silencio de Luís Pascual.

-Muchas gracias, señor Andrade...-Luís no esperaba menos.

-Seguirás figurando cómo mozo de almacén...-Advirtió.

-Por supuesto.-Había que guardar las apariencias.

-Eso es todo, Luís.-Concluyó Andrade.

Luís iba a irse cuando alguien llamó a la puerta del despacho.

-Pase.-Respondió Andrade en voz alta.

Pérez, el encargado, entró en el despacho. Le intrigaba de qué hablaba el jefe con Luís, el nuevo mozo de almacén, pero no se atrevió a preguntarlo.

-Ha llegado Chen con la entrega semanal...-Informó Pérez al señor Andrade. Necesitaba ayuda para descargar las cajas de tabaco.

-Ve a ayudarle, Luís.-Ordenó Andrade. No debía descuidar el negocio que daba de comer a su mujer y sus cuatro hijos.

-Sí, señor Andrade.-Contestó Luís y siguió al encargado.

Pérez subió la persiana metálica de la puerta del almacén. Una furgoneta blanca sin marcas entró marcha atrás. Paró cuando estuvo dentro completamente. Pérez bajó de nuevo la persiana.

Pese a que fuera era noche cerrada y la calle estaba desierta no querían que ojos curiosos pudieran ver la descarga.

-Buenas noches...-Saludó Chen sin salir de la furgoneta. Su taller clandestino convertía tabaco de contrabando en “legal” gracias a las laboriosas manos de trabajadoras incansables.

-Buenas noches.-Pérez abrió las puertas traseras.

-Espabila, Luisiño...-Apremió el encargado Pérez. No tenían toda la noche para descargar cien cajas de cartón marrón.

-Si, señor Pérez.-Obedeció Luís disimulando su alegría. El encargado no sabía nada del asunto del “cocinero”. Era un trato entre el señor Andrade y él.

Sacaron las cajas, una a una, y las fueron colocando en la estantería del fondo. La que tenían reservada al tabaco “legal” que acabaría en la calle vendido por vendedores callejeros. Así evitaban enviarlo, por error, con el tabaco destinado a los estancos.

-Más deprisa, Luisiño.-Repitió Pérez que lo trataba cómo si fuera su amo...

-Si, señor Pérez...

 

Continuará...

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Soy un currante de oficina, hago manuales de productos sin alma, pero es un trabajo que me da de comer, pago facturas y me permite vivir cada día pendiente de si el cielo caerá sobre mí... A parte de mi profesión, mi afición es escribir relatos donde dejar volar mi imaginación con tendencia a la ironía... Llevo publicados ocho libros en Amazon. Saludos cordiales, Rafael Núñez Abad

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta