cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
Muerte de un vividor - 29 - Fiero y Calvio
Suspense |
15.02.21
  • 5
  • 0
  • 326
Sinopsis

Los "técnicos" llegan a Barcelona...

El viaje fue muy largo y agotador. Conducir en coche, desde un pueblecito cercano a Napoles en Italia hasta Barcelona en España, les había llevado más de un día. Pero su jefe no quiso que cogieran un avión. Los “técnicos” evitaban pasar por la aduana del aeropuerto y así no tendrían problemas con su equipaje.

Fiero conducía el coche familiar azul oscuro mientras Calvio consultaba el mapa de España. Dejaron atrás Barcelona siguiendo la sinuosa carretera que bordeaba la costa en dirección sur. Costas del Garraf indicaba un letrero metálico a la entrada.

-Sólo me faltaba esta carretera de curvas para echar la primera papilla...-Se quejó Calvio que no se encontraba bien. Sufría mareos al viajar en coche, pero a su compañero no le importaba.

-Aguántate, que ya estamos llegando.-Aseguró Fiero con tono de reproche. Su carácter irascible se había visto a prueba por culpa de su quejica acompañante.

-Lo hago, pero conduce despacio, por favor.-Calvio contenía las ganas de vomitar a duras penas, por qué Fiero se cabrearía mucho sí manchaba la moqueta con su papilla caliente...

Fiero cogió la desviación que llevaba a la urbanización Paraíso Terrenal adentrándose en la montaña. Le sorprendió que estuviera a medio construir y sin gente a la vista, pese a ser casi las doce del mediodía. Parecía abandonada.

Un casa señorial destacaba entre los chalets inacabados. Fiero se dirigió hacia ella. Cruzó la verja metálica y estacionó el coche en el vacío aparcamiento. Vio un gran letrero sobre la entrada principal: “La Casita del Amor”.

-Ya hemos llegado.-Anunció Fiero bajando del coche.

-Menos mal.-Respondió Calvio aliviado.

Fiero subió la escalinata y llamó al timbre varias veces.

Tardó una eternidad, pero una mujer joven con aspecto de secretaria les abrió la puerta. Los miró con indiferencia.

-¿Qué quieren?-Preguntó la mujer joven sin dejarles entrar.

-Queremos hablar con el señor Torricelli.-Respondió Fiero.

-Díganme sus nombres, por favor.-Pidió la señorita Amatista.

-Venimos de parte del señor Marco Spinola...-Replicó Fiero.

-Comprendo. Síganme, por favor...-Pidió la señorita Amatista que los estaba esperando. El señor Torricelli le aviso de la visita de los “técnicos”.

-Muchas gracias, señorita.-Fiero y Calvio la siguieron por los pasillos de la casa hasta la puerta de un despacho.

La señorita Amatista golpeó con los nudillos.

-Adelante, señorita Amatista.-Contestó una voz de hombre.

-Dos hombres quieren verle. Vienen de parte del señor Marco Spinola...-Dijo la señorita Amatista nada más abrir la puerta.

-Hazlos pasar, por favor.-Respondió Torricelli sin dudar.

-Pasen, señores.-La señorita Amatista se hizo a un lado.

Fiero y Calvio entraron cerrando la puerta tras de si.

-Siéntense, por favor, señores...-Ofreció Luca Torricelli.

-Somos los “técnicos”. Nuestros nombres no importan... Es todo lo que debe saber...-Replicó Fiero tajante que desconfiaba de su sombra. Cuanto menos supieran del asunto, mejor para todos.

-¿En qué puedo ayudarles?-Respondió Luca colaborador.

-¿Sabe dónde se esconde Dunaújváros?-Preguntó Fiero.

-No. El señor Spinola me ordenó mantenerme al margen... Lo único tengo es el cheque rechazado firmado por Dunaújváros...

-Queremos el cheque de Dunaújváros.-Pidió Fiero.

-Aquí lo tienen, pero hoy es domingo... El banco está cerrado y tendrán que esperar a mañana.-Explicó Luca Torricelli.

-¿Dónde podemos alojarnos hasta mañana?-Preguntó Fiero contrariado por el contratiempo. Un día más soportando las quejas de su compañero Calvio.

-Aquí no va ser posible... La Casita del Amor sólo dispone de habitaciones para parejas. Esta noche la tenemos completa... Tendrán que buscar un motel de carretera.-Se excusó Luca Torricelli.

-Comprendo.-Contestó Fiero guardándose el cheque. Parecía que Torricelli estaba muy ocupado para cederles una habitación.

-Si puedo ayudarles en algo más...-Insistió Torricelli.

-Deje el “asunto” en nuestras manos...-Aconsejó Fiero.

-Entendido...-Respondió Luca Torricelli. La Espina Negra se encargaría de solucionar el “asunto” Dunaújváros.

-Gracias por todo...-Replicó Fiero con ironía. Se marcharían de la Casita del Amor con una única y débil pista sobre el paradero del desaparecido Dunaújváros.

-Que tengan un buen día, señores... La señorita Amatista les acompañará hasta la salida...-Dijo Luca Torricelli sin moverse de su sillón. Pulsó un botón.

-¿Me llamaba señor Torricelli?-La señorita Amatista abrió la puerta del despacho al momento. Debía esperar al otro lado.

-Acompañe a los señores a la salida, por favor...-Pidió Luca Torricelli a su secretaria. Él tenía trabajo pendiente que hacer.

Fiero y Calvio, los ”técnicos”, siguieron a la señorita Amatista por los pasillos de la Casita del Amor. Fiero no pudo evitar fijarse en las tentadoras curvas de la secretaria, pero era un viaje de trabajo.

-Les deseo un buen día...-Se despidió la señorita Amatista desde la escalinata de la entrada.

-Gracias, señorita Amatista.-Fiero se dirigió al coche familiar azul oscuro. Calvio le siguió en silencio. Aún seguía mareado.

-Sube al coche.-Ordenó Fiero. La señorita Amatista había despertado su apetito sexual y pensaba calmarlo yendo a comer.

-Conduce despacio, por favor.-Pidió Calvio temiendo volver a sufrir por la conducción brusca de su compañero de viaje.

-Ya te dije que tomases la pastilla antimareo.-Recordó Fiero.

-No me gusta medicarme... No me fio...-Replicó Calvio.

-No te quejes ahora...-Criticó Fiero a su compañero.

Abandonaron el vacío aparcamiento de la Casita del Amor volviendo a la carretera de curvas que tanto temía Calvio. Fiero conducía en dirección a Barcelona. Tomó la autovía de Castelldefels que bordeada la costa rodeada de edificios llamativos.

Letreros gigantes anunciaban los más variados negocios: restaurantes, discotecas, casas de alterne, etc... que podían satisfacer sus necesidades y vicios humanos... Si tenían dinero para pagarlos...

Fiero se fijó en uno en particular. Motel El Tiburón. Salió de la autovía y siguió las indicaciones por las calles estrechas de Gavà. Se detuvieron delante de la fachada blanquecina de un edificio de cuatro pisos. Los balcones tenían toallas de playa colgadas. Jóvenes alegres sin camisa disfrutaban del sol de julio mientras fumaban tabaco de hierba.

-Probemos en este motel...-Dijo Fiero bajando del coche.

Calvio le siguió en silencio. Aún se le revolvía el estómago.

Fiero y Calvio entraron en el motel El Tiburón. Se acercaron al mostrador de recepción dónde un muchacho casi imberbe leía una revista de moda juvenil. Fiero lo interrumpió tocando el timbre.

-No los oí llegar...-Juró el conserje.-Bienvenidos al Motel El Tiburón... Mi nombre es Oscar... ¿En qué puedo atenderles?

-Queremos una habitación doble con dos camas individuales para esta noche.-Pidió Fiero al distraído conserje.

-¿No prefieren una habitación con cama de matrimonio?-Dijo el conserje Oscar guiñando un ojo creyendo que eran pareja...

-Somos dos “técnicos” en viaje de trabajo... Cómo vuelvas a llamarnos degenerados te romperé tu estúpida cara...-Amenazó Fiero.

-Perdonen la confusión, señores...-Se disculpó el conserje.

-Que sea la última vez...-Advirtió Fiero.

 

Continuará...

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Soy un currante de oficina, hago manuales de productos sin alma, pero es un trabajo que me da de comer, pago facturas y me permite vivir cada día pendiente de si el cielo caerá sobre mí... A parte de mi profesión, mi afición es escribir relatos donde dejar volar mi imaginación con tendencia a la ironía... Llevo publicados ocho libros en Amazon. Saludos cordiales, Rafael Núñez Abad

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta