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6 min
Muerte de un vividor - 36 - Encuentro casual
Suspense |
08.04.21
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Sinopsis

Dunaújváros coincide con Samantha...

Apenas había salido el sol en la ciudad de Barcelona cuando Paquita llegaba hasta la puerta de la mansión Dos Aguas. Abrió con su llave y cruzó el jardín. Entró en la casa silbando una canción de su lejana juventud.

Paquita sacó el aspirador del armario, se dirigió al salón y lo enchufó. El parquet de madera tenía una capa de polvo gris. Puso en marcha el aspirador.

-¡La moza guapa que viene de Zaragoza!-Canturreaba Paquita con acento aragonés mientras pasaba el aspirador con alegría. Así se animaba para soportar otra dura jornada de limpieza. Sus años de moza joven ya pasaron, pero aún le quedaban los recuerdos.

-¿Quién hace tanto ruido?-Se quejó Dunaújváros que dormía en su cama. El molesto zumbido del aspirador se metió en sus oídos y le despertó bruscamente.

Dunaújváros bajó en pijama al salón dónde Paquita seguía cantando mientras aspiraba ajena a lo que sucedía a su alrededor.

-Era usted...-Dunaújváros no recordaba su nombre.

-Buenos días, señor.-Saludó Paquita sin detenerse.

-¿Era necesario que viniese tan temprano?...-Dunaújváros se acostó muy tarde la noche del lunes acabando la última entrega.

-Es mi hora de entrar, señor.-Respondió Paquita sin entender la queja del inquilino. Tenía mucho que limpiar.

-Está bien...-Dunaújváros se rindió. Subió al piso superior y se metió en la ducha. Salió a los veinte minutos. Eligió ropa informal del armario del ex-futbolista. Bajó las escaleras.

-Me voy a desayunar fuera.-Le dijo a Paquita. Había cerrado la puerta del garaje que usaba cómo laboratorio. No creía que la mujer fuese a limpiarlo.

-Qué tenga un buen día, señor.-Contestó Paquita mientras limpiaba los armarios de la cocina.

-Gracias.-Dunaújváros salió de la mansión Dos Aguas, cruzó el jardín con piscina y abrió la puerta saliendo a la calle. Subió a su descapotable rojo.

-Iré a desayunar a “Café de Brasil”...-Pensó en voz alta cuando ponía en marcha el motor. La cafetería dónde conoció a la insaciable Samantha.

-Ojalá vuelva a encontrarme con ella...-Deseó Dunaújváros.

No tuvo que circular mucho tiempo, apenas dar una vuelta por las vacías calles del exclusivo Barrio de Pedralbes. Los dueños de los chalets permanecían dentro disfrutando de sus lujosas vidas.

Sólo las esforzadas trabajadoras del hogar madrugaban.

La cafetería se encontraba cerca de su mansión. Aparcó el descapotable en la misma puerta. Bajó del mismo y entró en el local.

-Buenos días.-Saludó Dunaújváros a la joven camarera antes de sentarse en una de las mesas vacías. Quería asegurarse que le había visto entrar.

-Ahora voy, señor.-La camarera abandonó el mostrador y se acercó a su mesa.-¿Qué desea?-Preguntó la chica sonriendo.

-Un café solo y un croissant de mantequilla...-Pidió sonriendo.

-Ahora mismo, señor.-Aseguró la camarera sonriendo. Fue detrás del mostrador y preparó un café solo en la máquina. Luego eligió un croissant de mantequilla de la vitrina.

-Aquí tiene, señor.-La camarera dejó su pedido en la mesa.

-Muchas gracias, señorita.-Dunaújváros estaba sorprendido.

-Muy rico...-Exclamó Dunaújváros al probar el café. Cogió el croissant de mantequilla e iba hincarle el diente cuando escuchó una voz de mujer a sus espaldas.

-Que casualidad...-Dijo la mujer muy sorprendida. Entró en la cafetería buscando a sus amigas, pero se encontró con él.

-Hola, Samantha.-Dunaújváros la reconoció al mirarla. Era la insaciable señora Antequera. Parecía que su deseo se iba a cumplir.

-Hola, Bernát.-Le saludó Samantha con voz dulce. Llevaba un ajustado vestido negro que resaltaba sus curvas peligrosas.

-¿Quieres sentarte conmigo?-Dunaújváros le ofreció asiento.

-Será un placer...-Contestó Samantha aceptando.

-¿Qué tomarás?-Dunaújváros quería invitarla.

-Un café “perfumat”.-A Samantha le apetecía comenzar el día bebiendo un buen café con unas gotas de anís.

-Un café “perfumat” para la señora, por favor.-Pidió en voz alta Dunaújváros esperando que le escuchara la joven camarera.

-Ya lo estoy preparando.-Respondió la camarera atenta a sus dos únicos clientes de la mañana. Hizo otro café en la máquina y le añadió una generosa lluvia de gotas de anís.

-Aquí lo tiene, señora.-La joven camarera lo dejó en la mesa.

-Muchas gracias, Isabelita.-Samantha miró el humeante café y supo que debía esperar a que se enfriara un poco. La joven camarera lo hacía a propósito, pero esta vez no le importaba. Más tiempo tendría para seducir al incauto de Dunaújváros.

-Que casualidad volvernos a ver aquí...-Repitió Dunaújváros continuando la conversación interrumpida.

-Sí que lo es, por qué llevabas muchos días sin venir...-Le recriminó Samantha que bajaba a desayunar a Cafe de Brasil todas las mañanas.

-Estuve ocupado con un asunto muy importante.-Se disculpó Dunaújváros sin querer dar detalles comprometedores.

-¿Tan importante cómo para no venir a verme?...-Se quejó Samatha sonriendo con picardía mientra fingía pena.

-Los negocios me impidieron venir...-Aseguró Dunaújváros que se olvidó por completo de ella. Si lo hubiera sabido...

-¿Sabes una cosa, Bernát?-Samantha se acercó.

-Dime, Samantha...-Dunaújváros escuchó con atención.

-Me volviste loca la noche que pasamos juntos...-Susurró Samantha a su oído mientras le acariciaba la entrepierna.

-Y tú a mí...-A Dunaújváros se le endureció el miembro sólo con el roce.

-Me encantaría repetir la cita esta noche.-Propuso Samantha que seguía acariciando el duro miembro de Bernát.

-Esta noche la tengo libre...-Murmuró Dunaújváros con un hilo de voz apagada. Samantha era muy traviesa y le estaba poniendo muy excitado. Si fuera por él, la desnudaba allí mismo.

-Sé qué tú también lo deseas...-Samantha notó cómo palpitaba el miembro de su amante. Conocía el punto débil de los hombres.

-Te comería aquí mismo...-Bernát sufría sus caricias.

-Te recuerdo que soy una mujer casada.-Samantha paró de torturar el miembro de Bernát. Ya lo había calentado lo suficiente.

-No lo he olvidado.-Dunaújváros pudo respirar tranquilo.

-Debo guardar las apariencias...-Samantha disfrutaba de una holgada posición social gracias a su ausente marido.

-Lo sé.-Aseguró Dunaújváros con el miembro aún duro.

-Quedamos a las diez de la noche en la Casita del Amor.-Dijo Samantha concretando la cita. Sabía que Bernát no le fallaría.

-Haré una reserva a nombre del señor Antequera...-Recordaba Dunaújváros las instrucciones. Rosas rojas y champán.

-No olvides ser puntual...-Advirtió Samantha seria. Probó su café perfumat. Ahora estaba a la temperatura adecuada.

-Seré puntual...-Prometió Dunaújváros.

-Gracias por el café perfumat.-Samantha lo acabó de un trago y se levantó de la silla. Sonrió a Bernát antes de irse.

-Ha sido un placer.-Dunaújváros aún no podía moverse.

-Esta noche será mejor...-Prometió Samantha.

 

Continuará...

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Soy un currante de oficina, hago manuales de productos sin alma, pero es un trabajo que me da de comer, pago facturas y me permite vivir cada día pendiente de si el cielo caerá sobre mí... A parte de mi profesión, mi afición es escribir relatos donde dejar volar mi imaginación con tendencia a la ironía... He publicado nueve libros en Amazon. Saludos cordiales, Rafael Núñez Abad

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