cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
Muerte en dos semanas
Drama |
16.09.08
  • 4
  • 2
  • 756
Sinopsis

Una mala noticia con una forma distinta de verla.

-Siento decírselo pero por causa de la continua exposición a tan alta radiación durante tanto tiempo sus tejidos se están degradando muy rápido. Me temo que se muere… Lo siento.
No puedo sentir nada. ¿Qué se puede hacer? Lo raro es que me lo tomo con toda naturalidad y le pregunto al médico:
-¿Cuánto tiempo me queda?
El doctor extrañado me mira con compasión en los ojos y su voz delata lo mal que se siente. Por lo menos lo decía en serio.
-Alrededor de dos semanas.
Asiento como si me acabaran de decir que tengo que comprar el pan. Después me explica que no será doloroso, pero a mí eso me da igual. Mi cabeza maquina a toda hostia y me doy cuenta de que es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Me alejo del médico, que se queda flipando viendo como me voy dejándolo con la palabra en la boca. Él no me importa. No me importa nada. Dentro de poco no existirán los remordimientos, ni los malos tragos, ni nada.
A mis veintidós años se supone que algo así jode muchísimo a los que están a tu alrededor, pero me da igual, si el mundo se queda sin mí, que por lo menos sufra un poco.
El primero de la lista es mi padrastro. Ese hijo de puta pegaba a mi madre y volvía borracho a casa. Nunca me puso la mano encima pero siempre me echaba la culpa de todo y me decía que yo causaba que él tuviera que pegar a mi madre. Mi madre murió por un desgarro interno. La poli lo obvió porque parecía que se había caído por la escalera.
Consigo una pistola, voy al apartamento de ese cabrón y llamo a la puerta. Nada más abrir, un tiro entre ceja y ceja. Mi estómago salta de emoción. Qué sensación más gloriosa.
La segunda de la lista es Nerea. En el colegio lo pasé fatal por su culpa. Me dejó sin amigas diciéndolas que tenía el sida y que si se acercaban mucho a mí podría contagiárselo. Me odiaba. Yo no le había hecho nada, pero me hizo sufrir. Me robaba las cosas. Me llamaba monstruo siempre que pasaba a su lado, así se me quedó el mote durante seis años.Una vez me quedé desnuda en la calle por una broma pesada suya. Puede que no sea tan grave como lo del primer sujeto, pero también tiene tela.
Voy a su casa. Todavía vive con sus padres. Llamo a la puerta y abre su padre. Le cojo del brazo y lo meto dentro. Él grita. Su mujer y su hija aparecen corriendo. Ninguna me reconoce. Primero le pego un tiro al padre. Quiero que ella lo vea. No es que yo sea una hija de puta y mate a sus padres mientras ella lo ve sólo por venganza contra ella. Si ellos criaron a alguien así, tienen gran parte de la culpa de que yo me haya vuelto una psicópata. Después mato a su madre y por último, sin muchos miramientos a ella. Salgo por patas. Aparecen vecinos y yo me hago la sorprendida, pero me largo sin más.
El tercero y último es Antonio. Mi profesor del último curso del instituto. Yo sacaba relativamente buenas notas y en su clase no era una excepción. Todos los profesores sabían que quería hacer medicina. Y él se aprovechó de eso. Un día me llamó a su despacho y me mandó sentarme en una especie de sofá. Él me puso la mano en la rodilla e intentó besarme. Me alejé y fui a gritar pero me amenazó con decir que yo me había lanzado y le había hecho chantaje. Me dijo que me quedara quieta. Yo lloraba mientras él era despiadado.
Voy al instituto. Él está en el patio mirando lascivamente a las chiquillas de primero. Qué puto asco. Voy tranquilamente sintiendo el triunfo en las venas. Cuando estoy a su altura me ve. Me mira extrañado. Levanto un brazo y aprieto el gatillo. El peso que tenía en el estómago se esfuma y me siento aliviada.
Oyendo gritos a mi alrededor noto cómo mi cabeza da vueltas y noto la mejilla contra el suelo. Justo a tiempo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 5
  • 4.0
  • -

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta