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10 min
MUNDOS Y SERES
Ciencia Ficción |
06.03.14
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Sinopsis

La científica de Quinqua sabía ser una "amiga de fierro", aunque fuera una humanoide.

Tratado de divulgación astrobiológica--                                                                              Universidad Sol III

La Cincualla es un mamífero carnicero de gran tamaño con sangre caliente. Habita selvas y bosques en el quinto planeta de la estrella Quinqua, a cinco grados más hacia el polo sur celeste, partiendo desde Agena, la estrella Beta del Centauro, a poco más de quince años luz de la Tierra. Parece que cada tipo de vida dominante abarca sitios de la galaxia por sectores. Los mamíferos se presentan en nuestro grupo local que engloba al Sol y demás estrellas hasta desbordar el sistema de Quinqua. En el sector contiguo, sobrepasando las Pléyades, dominan los avianos, todos derivados de las aves. Después tenemos el sector de los sauróideos, seguidos por los sistemas estelares donde proliferan los anfibios, con verdaderos pueblos submarinos. Las zonas más alejadas, unas tres quintas partes de la Vía Láctea, permanece en lo desconocido.

        La estación biológica resonaba en tono sordo, bajo la pesada lluvia tropical. En medio del murmullo, la doctora Ancaa iba y venía en el laboratorio, enfrascada en su trabajo de investigación.

        Moviéndose metódica, transitaba entre jaulas y peceras de especímenes vivos, extrayendo muestras diversas. Con periodicidad, manipulaba el ordenador proyectando hologramas tridimensionales de intrincadas estructuras moleculares.

        El detector dejó caer su repiqueteo y la joven bióloga se dio cuenta que alguien se aproximaba desde la selva profunda, por la picada estrecha.

        Dejó de llover y a los pocos instantes una persona transitaba por la húmeda galería.

        --¡ Antonino Teixeira ! --dijo la doctora Ancaa, cuando vio a su proveedor de especímenes.

Podemos decir que la Cinqualla ofrece varios paralelismos con nuestros boídidos y pitónidos en su forma de alimentarse. Al principio se aproxima a su presa en forma muy apacible, circundándola con diversos toques y roces parecidos a un juego erótico. Algunos informadores sostienen que se fascina a la víctima mediante una fija mirada hipnótica, como se suponía hacían las boas constrictoras, pero en realidad no hay nada claro al respecto.    Una vez junto a la pieza de caza le apresa la boca entre sus fauces en un repentino mordisco, inundándosela al mismo tiempo con abundante salivación que va pasando al sistema dijestivo del animal atrapado. Está comprobado que la señalada saliva posee componentes de poderosos anestésicos derivados de sus estructuras proteicas.

         --Hola, gordita --dijo un hombre delgado y de mediana estatura, muy atezado por el sol y vestido con empapadas prendas de brin, asomándose al laboratorio.

         --¡No me digas "gordita"!  ¿ ...y qué pasa, Antonino? Se ve que no me traés ningún espécimen. No llegaste por el río, sino por el lado opuesto, que viene a ser la picada estrecha.

         --No es así. Aquí te traigo varias arañas Armadeiras y... tenés que ayudarme, doctora ---contestó el hombre de la selva, entregando a la bióloga Ancaa una pequeña caja de malla de alambre.

         --Me persiguen los soldados --añadió Antonino--, con rastreadores electrónicos y todo. Ellos vienen por la picada ancha. Les llevo cuatro horas de ventaja, pero están acortando trecho. Resulta que me acusaron de traficante de drogas y si soy capturado termino con el cerebro frito.

Así anestesiado, el animal prisionero permanece inmóvil y es envuelto por los poderosos miembros de la Cincualla, de la misma manera que un pitónido aprieta a su víctima entre sus anillos. El candidato estrujado de esta forma oye tronar sus huesos quebrantados, pero no siente ningún dolor, por efecto de los componentes de la saliva de su captor, inundándole el torrente sanguíneo. Aquí difiere la similitud con boas, pitones y anacondas, porque éstos no rompen los huesos de sus víctimas ni insuflan saliva, sino que las matan por asfixia antes de deglutirlas. Debemos aclarar que la Cinqualla, si bien fractura costillas, clavículas, húmeros, pelvis, homóplatos y demás piezas óseas de sus presas, se cuida muy bien de no dañar la caja craneana y vértebras cervicales. La presa debe ser mantenida viva. Parece quie es muy importante para este predador que sea engullida y digerida en vida.

         --¿Cómo es eso que te fríen el cerebro? --preguntó la bióloga.

         --¡Sí! --exclamó Antonino Teixeira--, en el planeta Tierra no lo matan al sujeto, ni lo encierran a perpetua. Simplemente le meten una inyección con droga que abrasa el neo-cortex del cerebro. Entonces yo quedaría reducido a un idiota para toda la vida. Pero tenés que ayudarme. No queda mucho tiempo.

         --¿Y qué hay de cierto en el tráfico de drogas?

         --¡ Es mentira ! --bramó Antonino--. Los traficantes son la policía corrupta. Aquí llevo al gobierno los holocristales grabados con todas las evidencias--. Añadió el selvano enarbolando una alforja de plástico.

         --Bueno --acordó la doctora Ancaa--, podés llegarte hasta el río y seguir viaje con mi lancha a reacción.

         --Éso no serviría. Me ubicarían más facilmente con sus sensores electrónicos. Debería escapar de otra manera. Estee... vos... sabés bien que yo... --el hombre se acercó apoyando sus manos en la esbelta cintura de la investigadora.

Seguido a éso, abre sus fauces de manera prodigiosa, distendiendo las mandíbulas para chupar por completo el rostro de la presa. Después engloba el cráneo, para comenzar a engullir el cuerpo entero. Durante el proceso, la Cincualla va insuflando aire desde los pulmones hasta su esófago y cavidad mayor o estómago por un conducto orgánico especial, para evitar que la víctima muera por asfixia. Laringe y esófago van ensanchándose en forma portentosa, mientras la pieza se desliza muy fluída hacia la cavidad interna, en tanto agita sus miembros con pequeños espasmos. Parece que la criatura en ese trance, entra en estado de éxtasis. Incluso se ha observado que en los machos se produce emisión de semen.

         Repiqueteó nuevamente el detector mientras la doctora Ancaa ahogaba un bostezo. De inmediato un capitán y dos ladeiros de los regulares selváticvos se presentaron en la galería circundante de la estación biológica.

         --¡ Capitán De Moraes ! --exclamó Ancaa desde la puerta--, ¿qué hace por estos lugares?

         --Buenas y mojadas tardes, doctora --dijo el jefe exhausto--, andamos detrás de Antonino Teixeira, traficante criminal prófugo. Tiene que haber pasado por aquí.

         --¿Teixeira? Es el que me provee de ejemplares vivos para el laboratorio.

         El capitán atendía su radio-pulsera, mientras deambulaba por los recintos de la planta. --¿Qué han encontrado meninos? --vociferó mientras examinaba los frisos fotográficos del laboratorio.

         --Los sensores áuricos sólo muestran los halos de la doctora y de ustedes, capitán     --siseó una voz lejana--, también aparece un rastro térmico en la picada que va hacia el embarcadero del río.

         --¡ Bien, bien ! Reúna a los demás ladeiros y vayan hacia el río --concluyó De Moraes, volviéndose hacia la bióloga.

         --Apenas se demoró aquí un instante. Me dejó unas Armadeiras y se fue al río, para llevarse mi embarcación a reacción --explicó la científica.

         --¡Vaya con las fotografías que tiene en estos frisos, doctora! ¡ Son espectaculares !

         --Sólo describen el proceso de deglución y digestión, cuando la Cinqualla de Quinqua consigue una presa --contestó la joven Ancaa somnolienta.

         El capitán miró absorto las coloridas imágenes. --¿Cuánto le queda de permanencia en nuestro planeta, doctora? --preguntó en forma distraída.

          --Una semana más y regreso a Quinqua --expresó la bióloga--, y se da término al intercambio de científicos.

Por medio de laserscopías, se ha podido observar que la criatura engullida permanece conciente, con todos sus huesos rotos y acurrucada en la gran cavidad abdominal, en medio de una penumbra roja, pudiendo ver cómo los potentes ácidos y enzimas digestivas del devorador van disolviendo sus extremidades, caderas y contornos corporales, hasta quedar reducida a un torso y cabeza menguados, empequeñecidos, respirando afanosa el aire que la Cincualla le suministra por sus conductos desde los pulmones. Su vida alienta hasta último momento, en que es disuelta por completo para ser absorvida por las membranas del gran estómago y pasar a la corriente sanguínea. Todo este proceso digestivo sobreviene con la Cincualla en estado de sopor, teniendo una duración aproximada de cuatro o cinco días de veinticuatro horas.

            El capitán De Moraes escudriñó a la xenoide. --¿Por qué usa esos anticuados anteojos con montura, doctora Ancaa? --inquirió de pronto.

            --Los lentes de contacto me producen irritación ocular --repuso la humanoide con aburrimiento.

            Con brusquedad, el jefe de los regulares selváticos se dirigió hacia la salida. A último momento giró, escudriñando de nuevo a la mujer extraterrestre. --Adios y... la felicito, señora... ¿para cuándo espera? --dijo, señalando el enorme vientre de la alienígena.

            --¿Como? --dijo la joven Ancaa con leve desconcierto, y enseguida: --¡ Oh ! Dos meses más de los vuestros. Gracias.

            --¡Enhorabuena! --gritó con alegría el capitán, mientras corría a reunirse con sus ladeiros.

             Con pesadez, la doctora Ancaa se movió ordenando el laboratorio, ante el creciente sopor que la invadía. De inmediato, preparó una mesa de quirófano para compostura de huesos; luego se ocupó en transmitir con rapidez por hológrafo al gobierno central las grabaciones cristalográficas de la alforja de plástico.

              Al final, mientras la hora de la siesta caía en un pozo negro y la tormenta atronaba, desplomando una lluvia bíblica sobre la región media de los ríos Tapajos y Xingu, la xenoide Ancaa, sin perder tiempo, comenzó a regurgitar a Antonino Teixeira.

                                                .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

 

       

 

 

     

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nacido 1943-estudio de dibujo ar tístico e historietas, retratista y ca ricaturista trashumante 2000/0l-afincado 2002- 1985 estudios de biología- escritura desde 1972.

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