cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
Nacerás en Mogadiscio (IV)
Drama |
21.03.19
  • 4
  • 2
  • 607
Sinopsis

"Quiero vivir"

Tras acabar el turno de clases de la mañana un tropel de niños inundó las mesas del comedor. Imana les había preparado un estofado de patatas con un poco de ternera. Muy poca ternera, pero aun así era todo un lujo. Tras las noticias del hotel Imana estaba preocupada por el abastecimiento de alimentos. Si la carretera de la costa estaba cortada no llegarían los alimentos de Bosaso…Al instante se acordó de las palabras de Pedro.

Tras acabar de comer los niños, Imana, Pedro y tres compañeros más se sentaron a comer. Todos habían estudiado en la escuela de medicina de Mogadiscio, todos eran médicos; pero también eran cocineros, camareros, profesores, limpiadores y por supuesto, eran padres de todos los niños que había en el hospital.

—Nos queda comida para cuatro días. - Dijo Imana a sus compañeros sentados a la mesa- En el hotel de Al Shabbab me explicaron que la carretera de la costa, la que viene de Bosaso, está cortada y no están llegando alimentos a Mogadiscio.

—¿Y qué pasa con el último cargamento que llegó? Ya lo habíamos pagado por anticipado.

—Me pedían el doble. No saben cuándo volverán a recibir alimentos y esas malditas sabandijas islamistas lo venden a precio de oro.

Silencio y cabezas agachadas.

—Tengo una idea, ¿por qué no montamos un huerto aquí? por supuesto no seríamos autosuficientes, pero algo ayudaría. - Propuso Pedro.

Todos lo miraron sonrientes y callaron educadamente, todos menos Imana.

—Qué vas a cultivar aquí, llevamos dos años de sequía. - Le contestó.

Silencio de nuevo.

Pedro se comió una cucharada del estofado. Imana lo había especiado con romero y albahaca, el suyo no tenía carne; pero aun así estaba delicioso. Comió un poco de pan.

—¿Y por qué no vamos a Bosaso directamente? Podríamos ir allí a comprar la comida y ahorrarnos los intermediarios.

—¿Sabes por qué han cortado la carretera? - Le dijo Imana. - Porque los islamistas han atacado la zona, están peleando contra las tropas del gobierno.

—Los propios islamistas se cortan el suministro a ellos mismos y suben el precio de los alimentos…

—Puede que sea sólo algo colateral, lo que les importa es destrozar al ejército gubernamental, o quizá no, quizá les interese que los precios de los alimentos suban y por eso lo hacen…quién sabe…

Tras acabar de comer salieron al patio de juegos, dos de los médicos comenzaron a fumar. El sol de África caía sobre ellos, el ambiente era caluroso y pegajoso y un cielo de azul intenso sin rastro de nubes los cubría. África, esto es África, pensaba Pedro. Se recostó sobre la vieja pared, le llegó el aroma a tabaco de sus compañeros mezclado con el olor de la comida que salía de la cocina. Los niños estaban dentro, descansando antes de sus clases de la tarde. En la puerta del hospital se veían unos hombres armados.

—¿Quiénes son ellos? - Preguntó Pedro señalándolos.

—Son piratas. - Le contestó Imana.

Pedro la miró horrorizado. En España, las noticias que llegaban de los piratas eran terroríficas, hombres sin alma ni corazón que secuestran y matan por dinero.

—¿Y qué hacen aquí?

—Nos protegen. Antes éramos nosotros los que nos enfrentábamos con los soldados y los islamistas o con cualquier malnacido que venía aquí a llevarse a las niñas. Nos moríamos de miedo cada vez que pasaba. Hasta que conocimos a Mabuku. Un pirata o un señor de la guerra, como lo quieras llamar. Tiene dos docenas de piratas armados. El hospital está bajo su protección. Es un buen hombre.

En África las líneas que separan el bien y el mal se contorsionan en un abrazo confuso. No sólo hay que mirar, si no observar, ver lo que subyace tras lo que a priori se percibe. Nada es lo que parece.

Una mosca enorme pasó zumbando cerca del oído de Pedro. Agitó la mano para alejarla. El calor llenaba el ambiente de una calma pesada donde el tiempo parecía ir más lento de lo normal. Miraba fijamente a los piratas que custodiaban la puerta mientras su mente no paraba de sopesar posibilidades, como en una partida de ajedrez con infinitas variables, como la vida misma. Imana se relajaba recibiendo los rayos de sol en su rostro ajena a las cavilaciones del recién llegado.

—Voy a ir a Bosaso. - Dijo Pedro de repente-. Le pediré a los piratas que me lleven y                pagaré el coste de mi bolsillo.

No se te ha perdido nada en Bosaso. – Contestó Imana tajante.

—Algo está ocurriendo allí, ¿es qué no lo ves? He preguntado a tus compañeros y todos sin excepción me han hablado de múltiples casos de malformaciones de niños procedentes de Bosaso, eso no es normal, tiene que haber una causa y si la encontramos quizá podamos evitar que más niños sufran esas consecuencias.

El velo ocre de Imana enmarcaba su rostro de ébano, que estaba tenso mientras observaba al joven europeo arrogante.

—Creo que no eres consciente de donde estás. Ves este hospital y esta escuela, esto es lo máximo que podemos hacer por ellos, y si vas a Bosaso y encuentras la causa de las malformaciones de los niños ¿qué harás?, el gobierno es corrupto, hay señores de la guerra, islamistas, hambre y miseria. Esto es Somalia y aquí no existen los finales felices. No creas que puedes llegar aquí y cambiar las cosas, no albergues falsas esperanzas. Y sobre todo – una solitaria lágrima corrió por su rostro-, no me crees falsas esperanzas a mí.

Imana se incorporó y con paso nervioso se perdió tras la puerta de entrada al comedor.

(CONTINUARÁ…)

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 47
  • 4.61
  • 2

Me gusta contar historias.

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta