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3 min
NO LE TEMO A LA MUERTE
Reflexiones |
12.01.13
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Sinopsis

¡La Muerte! Yo la he visto. No es demacrada y mustia/ Ni ase corva guadaña, ni tiene faz de angustia./ Es semejante a Diana, casta y virgen como ella;/ En su rostro hay la gracia de la núbil doncella RUBÉN DARÍO

 

No le temo a la muerte.

La muerte debe ser algo parecido a irse a dormir en un sueño delicioso donde no hay sueños. Un dormir tan tranquilo y calmado que no lo perturbará pesadilla alguna, ni ganas de ir al baño, ni inoportunos despertadores. ¿Por qué habría de temerle a la no existencia cuando cada noche practico un poco para estar muerto?

No le temo a la muerte, sino al instante de morir.

No quiero que mi muerte sea dolorosa, degradante, penosa o despiadada. No quiero que la muerte me rompa como un ladrón violento que rompe un candado. Quiero una muerte suave, dulce, como el novio que se recuesta en los senos de su amada.

No le temo a la muerte, pero me frustra.

Me frustra pensar que moriré en cincuenta años, o en sesenta o setenta (con mucha suerte) pero que el mundo seguirá avanzando y la gente seguirá riendo y la vida seguirá existiendo y yo no lo sabré. El hombre volará al espacio, colonizará nuevos mundos, charlará con seres de otros galaxias, clonará a Shakespeare y yo no me daré cuenta.

No le temo a la muerte, pero no la deseo.

No soy un suicida y creo que jamás entenderé a los suicidas. ¡La vida es una puta mierda pero es tan hermosa! Cada segundo que pasa, cada latido de mi corazón, es una oportunidad de amar, de reír, de gozar, de escribir. Yo amo la vida, amo mi vida y la vida de mis semejantes, anhelo tanto la vida precisamente porque sé que no me durará para siempre.

No le temo a la muerte, pero me da curiosidad.

¿Existe Dios? ¿En verdad tenemos alma? ¿Somos, acaso, solamente una colección de materia, átomos de carbono ensamblados, una estructura de calcio sosteniendo una masa de carne? ¿Sólo somos eso? ¿Habrá un espíritu acaso? ¿Y si lo hay hacia dónde va?

Ese último gran misterio que sólo descubriremos cuando el corazón deje de latir será también mi último gran consuelo.

Entraré por las puertas de la muerte con la curiosidad alerta, sin arrepentimientos ni amarguras, dispuesto a arrancarle a la muerte hasta el más nimio segundo de vida y me reiré en su cara antigua mientras apaga mis ojos.

No le temo a la muerte.

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  • ¿Y si la muerte va unida a la Vida? ¿No será que nosotros al dividir la muerte, por miedo, de la vida, creamos sufrimientos y todo lo demás? ¿A caso, ese "vivir momento a momento" no es vida y muerte unidas? Por qué cargar con recuerdos, sean lindos o malos, toda una vida y cerrarnos en una carcel? ¿La muerte en ese caso no es una salvación? En todo caso hay que mirar a la muerte de otra manera. ¡Saludos, amigo!
    me gustó mucho la cadencia del escrito. Saludos
    Comparto la mayor parte de reflexiones de tu escrito, aunque me confieso incrédulo de las fabulaciones religiosas e ignorante sobre la mayoría de los misterios.
    Muy bueno. Interesante y bien redactado. En cuanto al tema en sí, es algo sobre lo que prefiero no reflexionar en mi etapa actual. Ya lo hacen otros por mí ;-) Prefiero intentar entender la vida, mucho más compleja e interesante que la muerte, que a mi entender no es más que un «apaga y vámonos». Me encantaría entender esa vida que me toca más de cerca y de la que tanto desconozco. Aun así, me gustaría resaltar la parte de la frustración: la franja de vida en la que nos toca existir es tan concreta y nimia, nos hemos perdido y nos perderemos tantas y tantas cosas...
    Me gusta como has encajado este tema, yo no temo a la muerte, ahora no, pero cuando llegue, si le tendre miedo.
    Yo no le temo a la muerte. Si no el como llegare a ella. En miles de pedazos? Quemada? Golpeada o violada? O quizás yo no valla a ella.. si no ella venga a mi...
    No hay que temer nada, excepto a uno mismo
    Pues yo si le temo... porque quiero disfrutar de la vida... Uff escribes siempre unos temas, que te dejan pensando... es realmente lo que deseas? Me gusta como nos llevas a tu ritmo de un tema a otro y eso no lo consiguen muchos.
    interesantes reflexiones
    Escribe tus comentarios...Lo malo de la muerte es que sea penosa o degradante, en eso estamos de acuerdo. También en los otros aspectos. Pero el final, en caso de que no exista un más alla, nos dejaría con las ganas tanto a los creyentes como a los no creyentes, puesto que no habría oportunidad de constatarlo. Yo tampoco la temo, pero vamos, como que no hay prisa.
  • Este relato lo publiqué por acá hace algunos años y ahora que me encuentro editando mi libro LA PIEL DE LA LLUVIA le he retocado los detalles que me chocaban y he creado una nueva versión que espero guste a todos.

    A Borges alguien le preguntó para qué servían los poemas a lo que el argentino, lacónico y contundente, replicó: -¿Para qué sirven los amaneceres?

    En 1972, el dictador Anastacio Somoza envió a la Guardia Nacional a perseguir a los guerrilleros que se escondían en las selvas del Cuá, en la región norte de Nicaragua. En el huracán de muerte que se desató, miles de campesinos fueron interrogados y asesinados de manera violenta. Décadas después una amiga me narraría esta historia escalofriante, la que recordaba con nitidez a pesar de no haber sido más que una niña escuálida por ese entonces.

    Estas reflexiones son absolutamente personales y de ninguna manera son máximas indiscutibles. Las escribí en un cuaderno viejo como una de mis frecuentes sesiones de autocrítica y no espero que a nadie le sirvan por entero, aunque, por supuesto, si un par de ellas te son útiles me sentiré dichoso.

    Lo improbable no es encontrar el amor en un autobús. Lo improbable es encontrarlo en cualquier sitio.

    Octosílabos en la tormenta...

    Sí, cuando me pongo cursi escribo sonetitos en heptasílabos.

    .

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