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5 min
Nunca más
Varios |
30.11.13
  • 4
  • 11
  • 2041
Sinopsis

"lex talionis" Código de Hammurabi (1760 a.C.)

Amanece. El grifo roto deja caer su repetida gota sobre la pica de la cocina que en un tiempo remoto fue blanca. Los azulejos de la pared guardan restos de grasa de pretéritas comidas. El motor de la nevera arranca ignorando el vacío de su interior. Sobre el estante una radio pequeña parlotea sus buenos días. Por la ventana asoma un mar de tejados grises bajo los cuales incontables luces dan comienzo al día, más por costumbre que por convencimiento. La ciudad bosteza de hastío y suelta su aliento dantesco desde los tubos de escape y los respiraderos del Metro.

Él está sentado a la mesa. La vista fija en un punto remoto desde hace horas. Los ojos inyectados en sangre y las ojeras lilas son una ínfima muestra de su tormento. No recuerda la última noche que durmió sin sobresaltos. Ella ha vuelto. La encuentra en los rincones de su casa, unas veces riendo, otras llorando. Pero siempre con la misma mirada vacía. Intenta acercarse, la nombra, pero ella se aleja. Desaparece al contacto de sus dedos y su cabeza ya no reconoce el sueño de la vigilia.

Pensaba, es más, estaba convencido, de que había controlado a sus demonios. Nada más lejos de la verdad. Las heridas están abiertas y el dolor ha aniquilado la cordura. Sobre la mesa desvencijada hay una piedra de afilar, él fija en ella la vista y comienza a frotar el cuchillo que tiene en sus manos. Hacia arriba y hacia abajo, como la bilis amarga que le recorre el esófago. Arriba y abajo, como repetía escaleras ella cuando se olvidaba las llaves. Arriba y abajo, como el cuadro que cambiaba de sitio cada verano. Arriba y abajo, como su mano saludándolo desde el autobús.

Hoy es el día. Sabe lo que tiene que hacer y no duda. Ha pagado una pequeña fortuna por la información que necesita.  Seis calles y ocho paradas de Metro  las recorre en apenas un momento. Una niebla densa borra el contorno de las imágenes, sólo  piensa en el tacto frío de la hoja metálica que esconde el bolsillo de su abrigo.

El bar señalado hace esquina y tiene la fachada acristalada. Desde la otra acera puede verlo sentado en la barra. Valió la pena el precio que pagó por el dato. No ha cambiado mucho, un poco más gordo quizás. El mismo semblante de oficinista rutinario. Debe esperar, porque de otra forma alguien podría estropear sus planes. Se refugia en la entrada de un edificio con vista despejada hacia la puerta del bar. Un par de horas más tarde sale su hombre. La calle está casi desierta, unos pocos transeúntes y un coche aparcado con dos hombres dentro. El hombre del bar se enciende un cigarro y sigue caminando. Él cruza la calle sin hacerse notar y comienza a seguirlo. Se adentra en las callejuelas y antes que pierda su rastro se acerca y le habla

-Perdona ¿tienes fuego?

El hombre se gira y lo mira mientras él recorta distancias. Cuando está lo suficientemente cerca saca el cuchillo y se lo clava en la garganta con tanta fuerza que la punta queda enganchada en un hueso. Con la mirada desorbitada el hombre cae al suelo e intenta sin éxito sacar el arma de su cuello. La sangre forma burbujas en su boca.

Él se arrodilla apoyando una mano en el pecho del otro. Las mandíbulas apretadas apenas dejan oír su voz

-Descansa, mi chiquita, descansa.

Siente unas manos fuertes que lo cogen por los brazos y lo empujan contra la pared. Son los dos hombres que estaban en el coche. Uno lo mantiene de pie contra la pared y el otro se agacha a mirar al herido que abre la boca intentando respirar.

-Tranquilo, ya está hecho. A este cabrón le quedan 5 minutos como mucho-dice el que se ha agachado mirándolo a los ojos- ¿Cuál era la tuya?

Ahora él entiende, son los policías de paisano que debían vigilar a ese monstruo por un tiempo.

-Alicia…la tercera para él. La única para mí.

-En diez minutos voy a llamar a la ambulancia para asegurarme de que no haya reanimación posible. Vete cagando leches y piensa que nos has hecho un favor a todos.

Tambaleante y aturdido vuelve sobre sus pasos. Al bajar la escalera de la estación escucha las sirenas. Muchas otras Alicias tienen ahora un futuro, uno que ningún burócrata de Estrasburgo pueda truncar.

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Comentarios
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  • me encantó, qué final
    Como no te lo había valorado, lo hago ahora. Sin mayor intención.
    Genial relato sobre el "ojo por ojo", escrito de una forma que desborda imágenes, como en el primer párrafo que nos mete de lleno en el entorno. Incluso casi podemos justificar al protagonista, pues también vemos a la amada subiendo y bajando las escaleras, aunque ya no esté. Me ha gustado muchísimo. Aprovecho para agradecerte tu comentario a mi relato. Compartimos gusto en cuanto al maestro Einaudi. El relato en cuestíon, lo escribí mientras escuchaba de fondo la recomposición de las "4 estaciones de Vivaldi" de Max Richter. La música tiene ese poder especial. Un saludo compañera.
    Lo leí en casa de La Maga y, como le dije a ella, es tremendo cómo logras hacer que uno se replanteé sus principios más sagrados. Felicidades.
    ...Tenemos el enemigo en casa, pero por mandato de nuestros bienamados dirigentes nos empeñamos en buscarlo fuera. Obviamente es mi opinión, que puede no ser compartida, pero tengo la manía de no dejar que desde arriba me digan lo que tengo que opinar en su propia disculpa y beneficio. Buen relato a pesar de todo, me ha gustado. Saludos.
    ...En Europa, por el contrario, esa Europa cuyas instituciones políticas nos humillan y desprecian constantemente sin que nos quejemos a penas, en Europa si existe separación de poderes, no como en nuestro país, pero preferimos cargar el muerto sobre el tribunal de estrasburgo cuando no ha hecho más que aplicar un principo juridico de no retroactividad vigente en cualquier país democrático, disculpando a quienes tienen la verdadera responsabilidad de lo sucedido...
    Un relato bien estructurado y con un leguaje cuidado. Sin embargo como siempre que se tocan temas de candente actualidad, no exento de polémica. He de confesar que el final me ha decepcionado un tanto, ese "un burócrata de estrasburgo" refleja esa forma de pensar con la que los medios de comunicación de "La Casta" nos inundan a cada momento. Es curioso comprobar como nuestros poíticos siempre se van "de rositas", cuando es a ellos a quienes les correpondía legislar para que cosas como esta no sucedieran, y han hecho dejación de sus funciones ada menos que durante 20 años...
    Con seguridad has reflejado en tu relato las ideas que están pasando por muchas cabezas desde que la ley deja proteger al más débil
    Un tema de dura, dolorosa y vergonzante actualidad. Yo prefiero no pensar en él porque me pone malo. Es increíble que por culpa de una panda de gilipollas travestidos de jueces, especialmente sangrante el voto de desempate del español, asesinos y violadores salgan pavoneándose entre vítores y aclamaciones. Es cierto que a veces no queda más remedio que aplicar la justicia del Talión, sin duda la más justa de todas. Un gran relato, Selene, donde con tu habitual maestría narrativa trasluces la rabia y cortas por lo sano para que las Alicias del mundo vivan en su país de las maravillas sin temor a reinas locas que quieran decapitarlas. Un cordial abrazo.
    Escalofriante relato. "...la tercera para el ,la única para mí..."esa frase lo resume todo. Felicidades una historia que hace reflexionar sobre cosas inexplicables de este mundo.
  • Un guiño a la primavera. Gracias por leer y comentar.

    Un patio de tierra y dos hermanas.

    Amor: salto de fe que practican hasta los ateos.

    "lex talionis" Código de Hammurabi (1760 a.C.)

    Los guiños de Joene y Umbrio a Angelique me inspiraron esta historia. Gracias, querido Alberto Roma, por dedicarnos tiempo de lectura.

    Hace poco leí una entrevista a un superviviente de la batalla del Ebro. Me inspiré en sus anécdotas de la guerra para escribir este relato. A ver qué les parece. Un saludo, compañeros

    He hecho un pacto y cumplo mi parte no borrando textos ya publicados. Van estos micros a la salud de La Maga y Castelao, un par de asturianos que saben dar buenos consejos.

    Tiempos cambiantes.

    Argentina, hace 31 años.

    Dedicado con muchísimo cariño y respeto a los compañeros de TR. Gracias por el recibimiento cálido y cercano.

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Pluriempleada, trimadre y mujer inaburrible. Me interesan tus comentarios para aprender, acompáñalos de las estrellas que te apetezcan. Si quieres continuar el paseo lalunaticadetuvida.blogspot.com.es

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