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3 min
Observar y no sólo ver.
Reflexiones |
26.08.16
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Sinopsis

Aveces necesitamos externos un momentos para observar la realidad,

 Hace unos días fui a una óptica para cancelar parte del pago de unos lentes. Las puertas y los mostradores - que también hacían la función de "pared"- eran de vidrio, por lo que se podía ver a través de el. La secretaria me ofreció asiento mientras ella contaba el dinero en la habitación del fondo, dejándome sola.
 
Estuve un rato observando las revistas un poco, pero me aburría. De un momento a otro paso un camión de esos viejos que suenan como si estuvieran dando su último aliento de vida. Su sonido fuerte inevitablemente hizo que viera hacia la calle para averiguar de dónde provenía aquel estruendoso ruido. Finalmente se perdió entre otros carros y dejó de escucharse. Pero no pude volver a ver las revistas. Las personas que caminaban presurosas se me hicieron más interesantes.

 En ese momento pude ver muchos vendedores ambulantes, señoras, hombres y jovenes - la mayoria con apariencia bastante humilde - con pequeñas bolsas donde lo único que se alcanzaba a ver eran sardinas y algo de yuca.

 Frente a la óptica se encontraba una licorera, vi a unos cuantos indigentes sentados en las escaleras pasandose entre sí una botellita de agua potable con algo menos de la mitad de algún ron barato dentro.

 Las personas caminaban rápidamente, como si alguien los persiguiera. No miraban hacia ningún lado, solo seguían su camino sin desviarse. En una oportunidad dos señores tropezaron y no escuche bien, pero entre señas de amenaza era obvio que no se estaban disculpando.

 En ese momento no me pasaba por la cabeza que la secretaria estaba tardando un poco en traerme mi recibo.

 Al otro lado de la calle se encontraba un gimnasio, y a través de las ventanas podía observar a hombres y mujeres jóvenes esforzándose mucho para tener un "buen cuerpo".

 Tenía tiempo sin detenerme para observar mi alrededor. Me hizo dar cuenta que la mayoría de las veces soy yo la que camina presurosa, soy quien ignora a los indigentes, la mal educada, y la que se preocupa demasiado por su apariencia. Reflexionando, supe que la mayoría del tiempo nos perdemos entre muchos iguales a nosotros y que nunca nos detenemos un momento a ver qué pasa a nuestro alrededor.

 Todos están ocupados, apurados, preocupados. No disfrutan de la vida. Para ellos -Y aveces yo- la vida es una película muda a blanco y negro llena de preocupaciones, estrés, responsabilidades. Al fin y al cabo, eso es el mundo. No. El mundo no. Las personas.

 Somos seres que nacen, crecen, envejecen -algunos no a eso llegan- y mueren. No hay nada más. Algunos sobresalen entre otros. Pero la mayoría es una masa gris que se mueve de aquí y de allá. Los consume la monotonía. Siempre es, y será así. Lamentablemte.

 Finalmente la secretaria salió, me dio mi recibo, di las gracias y salí. Mientras caminaba hacia mi casa, me sentí como esas personas que en mi aburrimiento termine observando. Si, finamente soy una más del montón. Sin lentes, me pude dar cuenta de lo que pasa al rededor. Quizá, si todos vieran lo que pasa, solo "quizá" las cosas pudieran cambiar. Pero tu y yo sabemos que es algo dificil de conseguir.

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