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4 min
Olvidar es simplemente vivir"
Amor |
11.01.08
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Sinopsis

Lo estuve pensando un tiempo, niña. Y dije: “No tengo por qué seguir pensando más”

Suena hasta gracioso, la verdad. Me he pasado cerca de 4 años calculando la forma de vivir este último momento contigo y dar por cerrado nuestro capítulo. ¿Y sabes? Aún no tengo una tesis en la cual apoyarme para decirte adiós.

Porque, sea dicho, no necesito de razones para hacerlo. En cambio, escogí presentarme tal cual: lleno de incertidumbre, de dudas, de ansias.

Esto, ya que me di cuenta que mis razonamientos solo fortalecerían la imagen que tenía de mi mismo para cubrir mis propias falencias, se hizo necesario y urgente tirarlos al tacho de la basura. Y, por un breve momento, estar preparado a mirarte como eres.

Y decirte lo más cercano a lo que realmente siento: “El día de tu boda no te casaste con la mejor persona. Ni tampoco el peor”

Me parece que elegiste simplemente lo que más te gustó.

Nadie, ni tú ni yo, sabe con exactitud como se prolonga una relación a través de los años y como afectan los distintos cambios. Por eso, creo, te fuiste a la segura y escogiste a tu actual pareja como el mejor prospecto. La “persona ideal”

Y frente a eso poco tenía que hacer. Muy poco.

Pero no porque me faltaran atributos, ni mucho menos. Si es que algo me conoces sabes perfectamente que al fin y al cabo no puedes medirme como persona. Y es que, después de todo este tiempo, por fin pude comprender. Yo no podía ofrecerte nada muy pequeño ni nada muy grande.

...Tan solo podía ofrecerte lo mejor de mí.

Y aunque ‘eso’ que te ofrecí no era lo que tú esperabas, igual te lo ofrecí.

Y aunque ‘eso’ que te ofrecí, en teoría, podía ser poco; de lo poco todo te lo di.

¿Comprendes, ahora? Que muchas veces por querer lo que a nosotros nos parece lo mejor solemos perder de vista lo esencial: algo de corazón.

Te di cosas tan simples, pero no simplezas. Te di todo aquello que tú conseguías sin pedirlo, ni exigirlo. Te di cosas que no se pueden apreciar con la vista, ni cuantificar con la inteligencia y ni siquiera apreciar con la imaginación.

Tiempo, tan solo tiempo. Mis mejores años. Nuestros mejores años.

¿Una profesión? ¿Un status social alto? ¿Un Mercedes? ¿Una linda casa en la playa? ¿Éxito, al fin y al cabo?

¿Para que perseguir con tanto afán el éxito si inviertes los mejores años de tu vida en alcanzarlo y cuando lo tienes ya no te acompaña la vida para disfrutarlo?

La verdad, podríamos invertir más tiempo del debido solamente en definirlo y apenas unos segundos en saber que es el fracaso. Por lo mismo, y teniendo tan claro lo frágil de nuestro supuesto éxito, es que la gente más exitosa suele ser la más desgraciada.

Ya que éxito y felicidad, nada tienen que ver.

Porque, aún cuando los logros son muy importantes en el desarrollo de cada persona, no son cosas que puedan permanecer en el tiempo y tan rápido como se desvanecen, tan rápido es como las vuelves a desear. Muy en el fondo, el éxito, esa invención humana, nos vuelve dependientes de cosas para sentirnos realizados en la vida. Y yo, no lo veo tan así...

En cambio, yo te ofrecía algo mucho más simple. Ser feliz. Es gratis. No entiende de requisitos.

Ahora entiendo, niña. Amar y ser feliz tienen mucho que ver con olvidarse de uno mismo.

No necesitabas, no necesitas revestirte de grandezas para maquillar tus debilidades. Yo amaba, amo la fortaleza de mostrarte tal cual a mis ojos.

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Yo no escribo... vomito tinta. Y aunque mi disimulada humildad parezca contradecirme, no creo particularmente que alguien sea igual de paranoico que mi persona y rebata esta tesis que tengo sobre este "arte" de juntar letras. Relatos varios y tiempodedicado al ocio en su estado más puro, son cuales hijos y madre. Yo, personalmente, no premiaría tan mediocre unión de "noble" con estatuillas, premios y otros varios: simplemente me interesa la opinión de un simple ciudadano... un posible personaje de esta parodia que alguién oso llamar vida... Gracias por su tiempo (porque yo no te lo devolveré)

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