cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

2 min
OZNEIMOC
Humor |
20.03.17
  • 5
  • 0
  • 94
Sinopsis

a veces los comienzos en otros lugares son algo diferentes.

Me llamo Nasus e intentaré escribir mi historia un poco resumida y sin tantos detalles, o bueno, sí qué más da.

Normalmente  soy una persona bastante, excesivamente, tímida; debido a que por muchas razones he acabado siendo como soy ahora, una triste chica tímida, antisocial y repulsivamente antipática.

Todo esto comenzó cuando llegué aquí, a vivir con mi madre, a otra ciudad. Era totalmente diferente a lo que yo pensaba, sus calles, tiendas, todo era distinto, incluso la gente con grandes ojos de colores que parece que les hayan infectado tintas de colores en los ojos para hacerlos más atractivos, pero bueno, por lo que investigué eso se debe a cosas de genética o algo así. La ciudad, bueno  Parrum, era una especie de pueblo- ciudad en la que había de todo, pero lo que más, gente, humanidad, y eso es lo que menos me gustaba, mi desprecio hacia las personas surgió debido a que tengo ciertas fobias y esa es una de ellas, el contacto con las personas no es que sea de mi agrado.

Tiempo después de instalarnos en la nueva casa; mi madre y yo decidimos hacer la compra por lo cual nos dirigimos a un supermercado cerca de casa. Al llegar  me dirigí directamente al lugar de los congelados, con mi único objetivo, buscar un helado de chocolate con vainilla y fresas, por desgracia no encontré uno a mi gusto, pero había uno que me despertó tanto la curiosidad que decidí probarlo; cuando llegamos a casa, abrí el paquete de helados con una emoción desbordada, a lo mejor era que sentía mariposas en el estómago, eso que se siente cuando uno se enamora; pues eso sentí cuando abrí el paquete; la formas de los helados eran un poco curiosas, parecían conitos, cuando los llevé a mi boca, sentí la sensación de comer un trozo de cielo y sinceramente fue la mejor experiencia que he tenido hasta mis días, y eso es mucho decir.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Nasus y tengo 23 inviernos acoplados a mi espalda.

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta