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6 min
El Aborto.
Varios |
05.10.15
  • 4
  • 9
  • 1965
Sinopsis

Hola, hoy les traigo algo un tanto diferente para mí, terreno inexplorado. Me he inspirado en el cuento del gran Edgar Allan Poe que lleva por título "El demonio de la perversidad". No me comparo con él ni mucho menos, tan sólo mi musa, igual de caprichosa que siempre, me ha indicado que así debe ser. Cualquier comentario es bien recibido.

El aborto es un tema que polariza a grandes sectores de la población en contra de una minoría; hoy en día sigue siendo más la gente que vive y aboga por la penalización del aborto que los que apuestan por su despenalización; esto es debido principalmente a la formación conservadora que predomina en todo el mundo, y que se encuentra al paralelo de las religiones y sus doctrinas morales.

Es después de la revolución francesa, que con el nombre de izquierda o liberalismo, han surgido algunas minorías que apuestan por el aborto, la eutanasia y la unión de parejas del mismo sexo.

Estos temas tabú, se han recrudecido en las últimas décadas, por el apoyo que algunas naciones han dado a las mismas, como sucedió en algunos estados de EE.UU.  Y de las cuales toman como apoyo y guía.

Los mismos defensores de los derechos humanos han caído en contradicciones doctrinales ante este tema, pues existen los que apoyan la “libertad de la mujer a decidir sobre su cuerpo” y los que “apoyan el derecho a la vida de alguien indefenso”.

Es después de una interpretación alterna de la moral y el derecho, la que en algunos lugares del mundo  ha establecido el derecho a cuartar una vida, y despenalizarlo como homicidio, al quitarle la dignidad humana al infante, y poner un deseo volitivo de la madre como un derecho superior.

La discusión moral, se da principalmente entre las iglesias y los grupos liberales pro derechos de las minorías: “aborto” “Nupcias del mismo género”, “Adopción de niños por homosexuales” etc.

En el aborto en específico se enfoca principalmente en la discusión que existe entre la facultad de la mujer de decidir sobre su cuerpo y el derecho de vida del nuevo ser así como de los designios que conforme a la doctrina clásica tiene dios ante los asuntos de vida y muerte.

El daño mental que se causa en las madres abortistas, es en muchos casos irreparable, pues una mujer se puede recuperar de una tragedia (aborto espontáneo e involuntario) que de uno inducido, en el que puede existir una serie de complicaciones que pueden llevar hasta el suicidio.

Durante mucho tiempo, ha existido una disputa entre asociaciones de derechos humanos, pues unas protegen la vida a toda costa, incluso sobre la calidad de la vida, y otras de estas asociaciones protegen el derecho a una vida socialmente solventada por encima de la moral y el derecho.

Al final de cuentas, la decisión final termina por ser del individuo mismo, pues en términos morales, es la conciencia misma la que limita la acción u omisión en el individuo pues la moral se encuentra ajena a una coerción por medio del estado y se limita a la decisión del individuo su cumplimiento u omisión.

En términos de derecho, los pro abortistas, han conseguido en los últimos años, algunos escaños políticos, que les han permitido imponer sus teorías sociales, como el matrimonio entre personas del mismo género, la eutanasia y el aborto, despenalizando actos que tradicionalmente  se consideraban un delito en contra de la esencia humana.

De todas las imposiciones, que estas contiendas han presentado, es precisamente el aborto que se encuentre en un caso ajeno las violaciones sexuales y a enfermedades que pongan en riesgo la vida de la madre los que han causado más polémica en todo el mundo.

Después de todo; ¿Hasta dónde llega el derecho de un ser humano sobre otro? ¿Quién establece esos límites tan difusos? Por un lado se encuentra la mujer con lo que se puede considerar un parásito dentro de sí, y por el otro se encuentra lo que pronto será un ser humano.

Sin embargo, hay algo aquí que no se toma en cuenta.

Debemos recordar que para que la concepción se lleve a cabo debe haber un hombre y una mujer. Pero nadie escucha al hombre.

A mí nadie me preguntó si quería ser padre.

Me protegí, se protegió; se suponía que seguíamos al pie de la letra cada maldito método anticonceptivo en existencia, o al menos eso creía yo.

No estaba preparado, ciertamente, esa es la verdad. Así que ella por sus actos me orilló a hacer lo que hice. Todo fue su culpa, su maldita culpa.

Nuestro mundo giraba muy bien en torno al sexo y lujuria, no tenía derecho a cambiarlo sin consultármelo. No dejaría que me atasen a algo que no quería.

Por lo tanto, un día después de que me contase toda aquella cruel verdad que había estado tramando a mis espaldas, la volví a citar en el mismo motel de siempre. Con una excusa bastante estúpida, de esas que las mujeres aman oír de vez en cuando.

Llegamos al motel, entramos a la habitación, y cuando se disponía a parlotear sus estupideces de formar una familia la besé. Nos fundimos en un beso sumamente apasionado y voraz. Las sábanas y paredes de ese lugar fueron fieles testigos de nuestro amor. La idiota no se lo esperaba. Así que, después de hacer el amor, y mientras ella se encontraba tan indefensa y “segura”, estiré la mano hasta llegar al suelo y buscar mi cinturón y lentamente lo pasé por su cuello mientras la besaba.

Comenzó a recobrar la noción de las cosas y estiré aquello que la mantenía en limbo de ambos mundos, mientras la miraba fijamente a los ojos. Debieron ver como agonizaba. Sus ojos comenzaron a hincharse, parecía que se saldrían de sus órbitas. Creo que su cara jamás se vio tan roja. Trató de golpearme más sólo consiguió hacerme unos cuantos rasguños. Halé un poco más de mi arma y dejó de oponer resistencia.

Ahora la tengo aquí, a mi lado, tan sublime, tan tranquila, así me conquistó y así mismo la despediré.

“En el aborto, en específico, se enfoca principalmente en la discusión que existe entre la facultad de la mujer de decidir sobre su cuerpo y el derecho de vida del nuevo ser así como de los designios que conforme a la doctrina clásica tiene dios ante los asuntos de vida y muerte.” Ahora hay que agregarle la facultad del hombre para decidir sobre el cuerpo de la mujer.

 

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Comentarios
Valoraciones
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  • Este fue el relato ese de las cuentas falsas! jajaja Buena mezcla de ensayo con relato personal. Tache por las cuentas falsas con las que fue premiado como relato del mes.
    Definitivamente, una gran reflexión sobre este tema tan cuestionable.
    Interesante reflexión
    El asunto es tan complejo que hace mucho que se viene discutiendo sobre el mismo. Por vivirlo muy de cerca, creo que debe existir. Luego ya entraríamos en la libertad de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y sobre las limitaciones por Ley. En cuanto al texto comienza con una especie de proclama para terminar en tragedia. Como aportación literaria me parece correcto, aunque el arranque se preste a confusión sobre lo que estamos leyendo, según lo veo yo.- Saludos
    muy clara su posicion, un tema bien tratado
    yegar al relatoh del mEs x perfiles falzos no ez un triunfo...
    Cuasi ensayo mezclado con historia, interesante. Al margen de la opinión de cada cual creo que tienes razón en cuanto a la capacidad de decidir del ser humano, tanto hombre como mujer. Igual que se decide sobre el origen de una nueva vida debería poder decidirse sobre el final de ella, lógicamente antes de lo que la ley reconoce como ser humano, es decir, antes de que nazca. Por supuesto que en el vientre materno ya se está gestando esa vida, y el feto ya vive, pero la ley no lo reconoce así. Cuestión de moralidad, al fin y al cabo. Gracias por tu valoración y comentario a mi Multiplicar por 11. Saludos.
    Siempre he pensado que sea cual sea el tema la libertad debe ser predominante en todo en la vida
    Yo comprendo las dos posiciones: la de que es un atentado contra la vida y la de que cada mujer tiene la libertad de hacer lo que desee con su cuerpo. Creo que prevalece la libertad de la mujer (hago hincapie en lo de mujer, porque ni siquiera el padre tiene ahí oder alguno, para mí) y luego cada uno que piense lo que quiera. Es un tema muuy complejo, no tengo opinión definida porque nunca me he enfrentado a algo así en mi vida. Pero ya digo, ante todo el derecho a la mujer a decidir libremente.
  • En verdad.

    Les pido a todos cooperar en los comentarios; me gustaría que entre todos continuáramos esta historia...

    Hola, hoy les traigo algo un tanto diferente para mí, terreno inexplorado. Me he inspirado en el cuento del gran Edgar Allan Poe que lleva por título "El demonio de la perversidad". No me comparo con él ni mucho menos, tan sólo mi musa, igual de caprichosa que siempre, me ha indicado que así debe ser. Cualquier comentario es bien recibido.

    Así comienza todo. Serie de historias.

    Todo está en mi mente.

    Me dueles.

    Insomnio

    Mientras yo viva mantendré tu recuerdo vivo.

    "Ellos me inmortalizaron, pero ellos son los inmortales en mi mente..."

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