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5 min
Perdóname
Varios |
16.11.12
  • 4
  • 6
  • 1946
Sinopsis

Sigo esperando que ocurra

 

Todo comenzó un día, puede que fuera en varios, o simplemente cuando nació, y lo que si cuentan, es como a poco, mientras su reloj de arena se vaciaba, fue construyendo a la par la celda que acabó apresándola, esclava de su cobardía, lo que más temía: amarse a sí misma.

Veía el mundo a través de los barrotes, atada de pies y manos a unos grilletes de los cuales dueña de la llave que la podía liberar, pero se había acostumbrado a la frialdad de las cadenas y a tal punto llegaron sus insulsas fantasías que se autoconvencía de lo maravillosa que era su jaula y la protección que le otorgaba, incluso le puso nombre: vida.

Metida en su juego e ingenuidad se arreglaba todas las mañanas y creyendo ser feliz, salía de casa a cumplir el deber de vivir. Monótona y aburrida, sobrevivía conforme, tranquila.

Pero había algo que le aterraba: el subconsciente que jugaba en su contra y aflojaba las cadenas, lo suficiente como para liberar su escurridizo talento. Sobresaltada, intentaba volver a cazarlo, pero este no paraba gritar e intentar forzar los barrotes, que les retenían a ambos. Él incasable, le hablaba de un tal don, sueños y aficiones. Y cuando por fin le daba caza suplicaba entre lágrimas que se liberase. No le soportaba, porque sus palabras la herían como puñales, debilitaban su vida, y hacían crujir los barrotes de su querido refugio. Para evitarlo volvía a apretarse los grilletes, hasta que el hierro se fundía con su carne, produciéndole unas horribles yagas y ese terrible dolor punzante que callaba todo pensamiento de su mente rebelde, la abstracción que le proporcionaba era su recompensa, y cuando dejaba de llorar su conciencia, volvía a respirar tranquila y hacia una muesca, compungida:  “estoy sonriendo” admitía.

Hasta que un día el destino y la suerte quisieron que el exterior le mostrase lo que ella obligaba a su mente ocultar.

Entró en el vagón del metro, como cada día desde hacia un mes, y cuando las puertas del vagón se estaban cerrando, entró por ellas una chica corriendo. Casi se choca de bruces con su jaula, pero freno en seco.

Parecía haberla visto, o tal vez no, nunca lo sabremos, lo que si que chocaron fueron las miradas de sus ojos. Los dos pares tan grises como los barrotes pero los dos tan diferentes…Los de la chica estaban cargados de energía y centelleaban con la luz de los alógenos, y los suyos se conservaban apagados y mates como una simple piedra. Entonces en la tormenta de los ojos de aquella muchacha apareció una compasión y pena desmedidas dirigidas hacia ella. Le intimidó de tal forma que no pudo seguir sosteniendo la mirada y la bajó, deteniéndose en una enorme carpeta que llevaba la chica en el brazo derecho. Era demasiado grande para guardar folios, incluso planos arquitectónicos y demasiada la curiosidad que le llevó a leer las palabras grabadas en el dorso. “C.G.G” “Facultad de Bellas Artes”. De repente sucedió:

Se desmoronó su mundo, las cadenas se desintegraron, y todos sus pensamientos, deseos y sueños escaparon a la vez ensordeciéndola con bellas palabras, alimentando su mundo con colores y dibujos, y su corazón volvió bombear por sus venas el arte que había repudiado, devolviéndola a la vida.

No aguantaba más, le ahogaba su propia lástima, y el líquido que la asfixiaba comenzó a caer por sus pétreos ojos inundando sus mejillas, pintando con brillo su mirada empapada. Pero de poco servía aquel mar de lágrimas, no entendía nada de lo que sentía, ni porque lloraba, estaba tan confundida como dolorida. No tenía a donde ir, ni como alejarse de esa chica,  quería huir lejos del metro, de su yo,  pero no sabía como, se había derrumbado todo lo establecido, y miles de pensamientos y recuerdos de los sueños oprimidos la golpeaban sin descanso ni reparo hasta que se rindió y lo comprendió todo.

Se aventuró a cerrar los ojos y mirar la luz que nunca tuvo el valor de mirar para por fin hacer lo que llevaba dieciocho años evitando: disculparse a sí misma:

“Por favor perdóname, perdóname por torturarme, por privarme de mis sueños, por vivir una condena cada día que pasa alejándome de mi misma, marchitando mi talento. Perdóname por querer no ser feliz ni permitirme vivir en paz”

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  • Después de "La gata..." todo me va a parecer insuficiente. En este caso es además algo tópico. Es mejor no intentar adentrarse en los pensamientos de nadie, ni siquiera en los de un personaje que tú has creado. Hay también un fondo ambiguo que convendría haber resuelto. Sería más creíble un pequeño affaire revelador. Un encontronazo es poca cosa para agitar un carácter. Se escribe "llagas".
    percibí mucho sentimiento en los escrito, me gustó mucho el uso de lo metafórico cosa que a mi me cuesta bastante!! jeje. Saludos
    Una muy linda aunque dolorosa historia,sobre la busqueda.
    Escribe tus comentarios...Cualquier empeño cuesta sacrifico, incluso nuestros propios sueños. Hay que reunir fuerzas pera emprenderlos. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.
    Interesante y filosófico relato. Felicidades, te he colocado en mi lista de escritores favoritos y apenas leí tu seudónimo me lancé a leer. Este escrito me ha interesado mucho, ¿estará basado en una experiencia autobiográfica? (eso sólo tú podrías saberlo), sin embargo creo que todos nosotros deberíamos pedirnos perdón por sabotearnos a nosotros mismos.
    Escribe tus comentarios...
  • Desapareció mi musa, desaparecí yo. Intentaré terminar lo que dejé a medias. Quizás este es el mejor momento para reencontrarme con ella, mientras pueda escaparme a ratos del infierno, quizás para evadirme y puede que esta vez sea la última que pueda huir del fuego. Un beso escritores, hola mi musa

    -No, no, no…¡NO! –grité.

    Era una mujer de los cincuenta, de unos sesenta años, que una mañana de invierno conocí por casualidad.

    Me ha dado por escribir esta vez para variar algo de poesía y no he podido evitar acordarme de Roald Dahl y sus "Cuentos en verso para niños perversos", una obra genial muy cortita y divertida, picaresca con trazas de rebeldía. Espero que esta no os resulte demasiado ñoña, y sino, por favor castigarme con severidad con vuestras valoraciones por haceros pasar un mal trago. Un saludo queridos míos

    .

    ¿Crear o escribir? Al final solo es arte, ¿verdad mi querido Wilde?

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    Sigo esperando que ocurra

    ¿Y si mezclamos una noche de fiesta con demasiado alcohol? Algo así sin contar la resaca de la mañana siguiente.

    .

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Mi nuevo nombre fue repudiado y ensombrecido por uno horriblemente común. Es hora de sacar a este engendro a la luz.Soy incapaz de expresarme hablando. Pero escribir es otro mundo.

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