cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
Perfecta idiotez IV
Fantasía |
12.08.19
  • 4
  • 5
  • 349
Sinopsis

- ¿Dónde vas princesa? - le pregunta perplejo el amigo de la estrella azul.

Luego me mira frunciendo en entrecejo.

- No has pillado número al llegar - le digo y me mofo encogiendome de hombros - Lo siento.

Seren olvida su cigarrillo en el cenicero. Bien hecho preciosa.

Sus ojos ya no tildan de tristeza ni arrepentimiento y en los míos ya no puede hallar timidez aunque la busque.

- Mi Seren - le agradezco contento.

Despego mi trasero de la silla para recibir su encantadora sonrisa con un buen besazo en sus pecaminosos labios. Me resulta como navegar por los siete mares y llegar de pronto a la catarata que anuncia el fin del mundo. Su perfume aromático envuelve mi olfato en su frescura y su legua baila al compás de la mía en plena sintonía.

La rodeo con mis brazos y la apreto contra mí pecho con dulzura y una sensación de bienestar me corroe la piel, y se dispersa por las venas para alcanzar mi dormida pasión y despertarla con caricias de ambrosía.

De soslayo puedo ver la cara de envidia del Capitán América, echando en falta a su pelirroja en ese preciso momento. Le escucho soltar una gilipollez, enrrabiado. Coje el casco de una manotazo y se fuga a lomos de su reluciente motaca, haciendo tronar el motor.

No alejo de su ser ni un solo poro de los míos. Su exquisita feminidad y su entrega me atrapan con glotonería, pero inevitablemente llega el tiempo de la miocentesis y separa su fiesta de mi boca con pausa. Mis pulmones se llenan nuevamente de aire, porque mientras me besaba solo respiraba de ella, mi sangre gorgoteaba por ella, mi deseo de continuar existiendo se lo debía a ella.

Mis cinco sentidos. Mi anhelo. Mi pequeña flor veraniega.

Traspasamos las cristalinas aguas de nuestros océanos con la mirada encendida y relajada.

- Bueno ¿Y ahora qué? - ríe algo intimidada por la caprichosa situación.

Su risa es demasiado natural y contagiosa para no acompañarla.

- No lo sé preciosa - contesto lo primero que me pasa por la cabeza - Solo sé que me gustas.

Su encantadora y silenciosa sonrisa me confirma su correspondencia.

- ¿Te apetece dar un paseo? - le pregunto impulsivamente.

-Claro ¿Por dónde?

Cojo su mano y muy despacio me aproximo a su oído. Rozo su cuero de terciopelo.

- A un lugar en la línea del horizonte, donde los sueños se transforman en fantasías que se hacen realidad.

Tras caminar por la incombustible ciudad que el mes de agosto puebla de turistas, nos sentamos en el borde del malecón cementoso más adentrado en el puerto deportivo. El gran azul nos funde las almas.

La brisa marina sopla con cierta fuerza y ondea nuestros cabellos. Sentada, su espalda se apoya en mi pecho. Mis brazos rodean su cintura, impidiendo que el aire me robe mi sueño. Mantengo mi barbilla sobre su hombro, mi mejilla pegada a la suya. Ambos con la vista más allá de lo terrenal, observando el hermoso atardecer, con nuestras ilusiones mecidas por el rumor del mar, y su macerado olor salpicando nuestro cariñoso abrazo.

Le beso el cuello y el hombro con dulzura. La consigo estremecer. Y en ese instante épico, cavilo hacerle una confesión mitad perfecta mitad idiota.

- Seren...

- ¿Sí? - contesta con calma.

- Te esperaré cada miércoles en la terraza de nuestro bar - le digo al oído.

Cierra los ojos y tras unos segundos de complacencia me da su respuesta, de igual condición.

- Vale.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 61
  • 4.61
  • 17

No penseis que mis dedos valen más que cualquiera de los vuestros. Grito a los vientos que si por vos pierdo la razón mis dedos dejarán de ser eso, dedos. Porque aunque haya nacido con dedos en la mano derecha y en la izquierda, entre todos no sumarán más.

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta