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5 min
PESO EMOCIONAL
Reflexiones |
04.10.09
  • 4
  • 8
  • 2406
Sinopsis

La vida es corta, pero tambien puede ser muy intensa... sólo hay que vivirla...

Pulsé el botón rojo de la maquinita… el número 163. Cincuenta y cinco personas tenía delante, sólo para pedir una cita médica.
Observé a la gente que pulsaba el botón rojo, y contemple la reacción de cada persona. Algunos miraban el papelito con ojos como platos, otros se sentaban bufando esperando su turno, otros miraban sus relojes y rompían bruscamente el papelito de la cita, lo guardaban en su bolsillo o simplemente lo tiraban a una papelera próxima, saliendo precipitadamente por la puerta.
Pienso que vivimos demasiado pendiente de nuestros relojes, el ritmo de vida que llevamos es desenfrenado a veces. Y recuerdo a mi amiga que dice que ella vive su vida como si fuese el último… no sé en realidad a que se refiere.
Porque gastar el dinero de la nómina en el primer día de mes, no tiene que ser muy placentero para los próximos veintinueve días restantes.
Mi mente empieza a pensar en retazos de mi vida, mientras a lo lejos escucho lo lento que va el turno… yo casi me estoy divirtiendo en escribir mentalmente esta pequeña reflexión.
Y mis pensamientos van hacia la madre de mi vecina, aquella señora de manos huesudas que tenía ciento dos años cuando murió.
Recuerdo cuando sus manos corrían suavemente el visillo de la ventana y me llamaba con sus nudillos repiqueteando en el cristal, y entraba con cierto temor.
Me sentaba frente a ella, y la miraba silenciosa mientras ella escudriñaba mis ojos.
-Ayer, tenías miedo de llegar a casa ¿porqué?
- Anoche, viniste acompañada…
-Anoche venías triste…
Me decía que en el silencio de la noche escuchaba mis pasos al llegar a casa, y que como me conocía desde que nací, se había acostumbrado a mi forma de caminar…
-Noto si tienes miedo… porque escucho tus pasos acelerados, intentas llegar a casa cuanto antes.
-Si vienes triste se te notan los pasos lentos. Y si vienes acompañada vienes calibrando los pasos con la otra persona… escucho además susurros y risas.
Yo bajaba la cabeza avergonzada, y ella siempre me alzaba el rostro…
-¡Ay mi niña!… que ganas tienes de cumplir los dieciocho años, pero te diré una cosa, cuando los cumplas, los años correrán de manera veloz… y la vida es corta, muy corta, y te lo dice una persona que ha sobrepasado los cien años.
Todavía parece que la estoy viendo, sentada en aquel sillón de mimbre, rodeada de mullidos cojines bordados de punto de cruz.
Ella calló, se quedó mirándome fijamente y me preguntó.
-¿Cuál es tu color favorito?
Hubo una pausa entre las dos, pero enseguida reaccioné diciendo… ¡el blanco!
-¿Estás segura? Me preguntó de nuevo.
- Sí, sí, es el blanco… exclamé yo muy convencida.
Y desde aquel día siempre que me han preguntado mi color favorito he dicho, que es el blanco, sin embargo, me estoy mirando ahora mismo.
Llevo vaqueros con unos detalles y cinturón en rojo, camisa blanca con detalles rojos, calzo unas bailarinas rojas, bolso rojo… suena mi móvil y me sorprendo a mi misma que siempre lo elijo de color rojo… el rojo es mi color ¿y por qué no lo elijo como favorito?
Y recuerdo sus palabras… eres demasiado buena, por eso reflejas el color blanco, pero tu corazón es apasionado, sin embargo tienes miedo de mostrarte como eres… recuerda que tu eres pasional, y recuerda que desde el primer paso, vienen todos los demás. Cuánta razón tenían sus palabras.
Hace tiempo que leí que todo lo divertido en tu vida te despeina.
Bailar, nadar, jugar, besar, que te quiten la ropa…
Pero lo único importante es que al mirarme en el espejo de blanco, o de rojo, me vea guapa, y para verme guapa, me debo sentir guapa, y para eso tengo… que ser feliz. ¿Lo soy?
-Numero 163…
Bien, ha llegado mi turno.
Consulto mi reloj, tengo el tiempo muy justo para llegar a casa hacer la comida y salir corriendo hacia el trabajo.


-¿Dónde diablos están los formularios? Esta cortina está rota, el mármol del lavabo tiene manchas, no están pasadas al ordenador las dietas de las cenas, no…
En ese momento, me detengo un momento a contemplar la escena de una madre sonriente, contemplando la lucha de su hijo por mantenerse de pie.
El deseo de caminar asoma a su curiosidad, en cuanto da sus primeros pasos sin la necesidad de apoyarse en nadie más.
Descubrirá que la vida es un largo camino, que le hará tropezar pero que también aparecerá quien le ayude a seguir.
La madre radiante… coge al niño alegremente y ambos se despeinan con sus besos y abrazos…




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Comentarios
Valoraciones
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  • me ha encantado, como todo lo que escribes, tus relatos son amenos, geniales, en fin envidia sana te tengo, gracias por tu valoración, un beso
    Estamos obligados a vivir con la condición de que no saboreemos demasiado el momento inmediato vivido, pero desde la reminiscencia se pueden apreciar ciertos momentos, o plasmarlos como tú has hecho aquí, es como ralentizar el tiempo casi hasta la quietud, realmente es algo bonito, y posible.
    jeje, muy cierto eso de la edad. Te mueres por cumplir los dieciocho y luego te aferras al pasado mientras el futuro tira sin piedad de ti. Interesante y ameno, me gustó :)
    Me he sentido identificada con eso de ser "bicolor".La pasión que no falte aunque a veces se esconda un poco... Gracias una vez más por el relax que me produce leerte.Besos.
    Pues que viva el despeine. Yo al médico y al peluquero siempre llevo un libro, para esperar tranquilamente.
    Me gusta que aproveches una situación costumbrista para contar sentimientos más profundos. Un abrazo
    Es cierto¡ no me había dado cuenta... todo lo bueno te despeina... incluso a un calvorota como yo.
    Que relato más bello. Qué cierto es que siempre andamos con prisas y con malos humores, y que cierto es tambien que la vida es corta y merece ser vivida con calma, saboreando cada momento. Un beso m querida Rosi
  • Llegó mi turno... esta semana estaba muy liada pero no he querido que pasara más tiempo... así que Roberto es hora de que pienses en una buena venganza... jejeje. Esto se acaba y me da penaaaa...lo he pasado bien. Gracias a todos por dejarme compartir espacio en estas páginas.

    La historia se reparte en tres capítulos...los niños soldados y el porqué de su crueldad. Siempre detrás de ellos está la mano negra...

    La historia de Samir la voy a repartir en tres entregas...

    Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

    No he podido evitar incluir un toque de romanticismo...drama...y alguna sorpresa. Espero que os guste,lo he escrito con mi mejor intención y he disfrutado haciéndolo. Ahora le toca a nuestra compañera Marfull así que ánimo, y a seguir escribiendo que es lo de que se trata.

    De lo bueno a lo malo solo hay un paso...y viceversa...

    A veces se escoge el camino equivocado para llegar a un fin...

    Una ilusión... un hecho... y no solo una vida destruida. Es un relato largo y por eso lo enviaré en tres o cuatro capítulos. Me apetecía volver...

    A escribir se aprende escribiendo, no dejemos nunca de hacerlo.

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Me gusta escribir para transferir a la realidad cosas positivas. Y en esta balanza de la vida además de obligaciones compartimos aficiones.

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